VALE LA PENA 2
VALE LA PENA 2
No paro de darle vueltas a
la asunto. Intento pensar en todos los aspectos positivos y negativos de lo que
tengo en mente. Quiero estar seguro de que es el momento, de que es ahora y que
no me estoy precipitando.
Vale
la pena cada espina, cada rosa, cada lágrima que riega lo que florecerá en
sonrisa, porque la vida es maravillosa por ella misma; no importan las penas,
no importa el desamor, porque pasa… Todo pasa y el sol vuelve a brillar
siempre.
Hay
momentos que sentimos que todo está mal, que nuestras vidas se hunden en un
abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que
pase la luz.
En
esos momentos debo tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros
sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.
Muchas
veces me he preguntado si vale la pena entusiasmarme de nuevo, y sólo puedo
contestar una cosa:
¡Hagamos
que nuestra vida juntos valga la pena!
Vale
la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.
Vale
la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.
Vale
la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas seré más
fuerte de corazón.
Vale
la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a través de ella
me reconozco frágil y me muestro tal y cual soy.
Vale
la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.
Vale
la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese
espacio vacío.
Vale
la pena volver a sonreír, porque eso demuestra que he aprendido algo más.
Vale
la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas
forjaron lo que soy a día de hoy.
Vale
la pena voltear hacia atrás, porque así sé que he dejado huellas en los demás.
Vale
la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a
empezar.
Ahora sí, ahora estoy seguro de ello porque sé que vale
la pena.
De repente el sonido del timbre resuena en mi casa con
fuerza. Camino hasta la puerta y la abro. Me sorprende mucho la persona que
tengo ante mí.
- María,
¿qué haces aquí? – pregunto confuso sin saber que hace aquí.
- Tenemos
que hablar – me contesta seria y empiezo a cagarme de miedo. Cuando una chica
te dice esas tres palabras, no sale nada bueno de la conversación.
- Creo
que lo de antes ha quedado claro, no tenemos nada que hablar – digo serio,
mientras intento cerrar la puerta, no quiero que me deje. Aunque soy un
completo imbécil por hablarla así.
- Olvida
lo de antes ¿vale? Tenemos que hablar es importante – me dice mientras aguanta
la puerta para que no la cierre.
- Está
bien pasa – digo asustado por lo que me tenga que decir.
Está rara, tiene mala cara, creo que está asustada, tiene
miedo o algo. No lo sé, solo sé que me estoy poniendo muy nervioso y no quiero
perderla, no quiero, no puedo, no ahora que estoy segura.
Cuando llegamos al salón, nos sentamos en el sofá. María
está dispuesta a comenzar a hablar aunque está bastante nerviosa porque se
estruja las manos y las piernas no dejan de moverse.
- Sí
me vienes a decir que lo dejamos, la respuesta es no, no voy a permitir que te
vayas de mi vida – digo seguro pero asustado antes de que ella me diga algo, no
pienso dejar que me deje.
Porque estoy segura.
Vale la pena, ella vale la pena.
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado y que dejéis vuestros comentarios.
Gracias por leer y comentar.
Besos, María.

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