HUELLAS 2
HUELLAS 2
Nos miramos uno al otro. Yo simplemente esperaba a lo que
me iba a decir y pensando qué hacer si me dice que me quiere dejar. Pero la
espera me mata y soy yo quien hablo primero.
- María,
yo te quiero – la miro suplicante – te amo, lo de antes solo ha sido una
tontería – sigo diciendo para que entienda que para mí lo de antes no era
importante.
- Marco…
- intenta decir pero la corto nuevamente.
- Sé
que llevamos un tiempo distantes, que no nos vemos, pero yo te sigo queriendo,
no es motivo para dejarlo, todas las parejas… - sigo diciendo.
- No
quiero cortar contigo – me dice mientras me corta pero no proceso sus palabras.
- Tienen
baches pero hay que superarlos – digo cuando me doy cuenta de lo que acaba de
decir - ¿Espera que has dicho? – pregunto mientras miro a María confuso y más
cuando se echa a reír.
- Que
no voy a cortar contigo Marco, te amo – me dice y suspiro aliviado – Es otra cosa la que quiero hablar contigo –
me dice algo nerviosa.
- Vale,
menos mal – digo aliviado – Cuando una chica dice “tenemos que hablar” quiere
decir que ya no quiere estar con su novio – respondo cuando el miedo comienza a
desaparecer.
- Este
no es el caso – me dice mientras se acerca a mí y me acaricia la mejilla.
- Pues
cuéntame, que eso tan importante – digo ahora curioso por saber lo que me tiene
que contar.
- Primero
quiero pedirte perdón por no haber estado contigo estos últimos días, siento
haberte mentido, sobre todo esta tarde que no he estado con mis amigas de la
Universidad – me dice sincerándose.
- ¿Cómo?
– pregunto sorprendido y asustado otra vez, ¿mis sospechas sobre Isco son
reales? - ¿Con quién has estado María? – pregunto un poco enfadado.
- Con
Isco – me contesta sin rodeos y abro los ojos. Por favor que no haya pasado
nada entre ellos dos – Y antes de que empieces a imaginar cosas que no son,
quiero decirte que entre Isco y yo la única relación que tenemos es de amistad
– me dice rápidamente y una parte de mí se tranquiliza aunque no del todo.
- ¿Qué
hacías con él? – pregunto serio ya que me había mentido y quería saber porqué.
- Le
estaba ayudando a preparar una sorpresa a Iris, quiere pedirle que sea su novia
– me contesta y me desinflo para estar tranquilo.
- ¿Y
por qué no me lo habías contado? – pregunto sin entender nada.
- Acordamos
Isco y yo eso – me dice – Es que eres un bocazas, no eres capaz de guardar un
secreto y al final Iris se iba a acabar enterando – me contesta mientras sonríe.
- Vaya
gracias, que confianza tenéis en mí – digo serio – Y no soy ningún bocazas – respondo
otra vez mientras sonrío porque sé que tiene razón, siempre lo acabo soltando
todo.
Me acerco peligrosamente a ella y comienzo a hacerle
cosquillas y ella se reía, me encantaba su risa.
- Para
Marco – me dice mientras sigue riéndose.
- No
hasta que retires lo dicho – contesto mientras me río.
- No –
contesta – porque no miento ¿verdad? – pregunta mientras se levanta y se pone a
horcajadas sobre mí.
- No
te equivocas amor – respondo mientras la miro a los ojos.
Y me acerco lentamente hasta ella, hasta sus labios,
fundiéndonos en un beso dulce y largo.
- No
sabes lo que te extrañaba amor – digo al separarnos pensando en la semana y
media separados.
- Y yo
a ti amor – me contesta mientras juntamos nuestras narices – pero aún no hemos
hablado de eso importante que tengo que contarte – me dice otra vez seria.
Aunque me hubiera encantado seguir con este momento tan
mágico que teníamos, ella quiere hablar, quiere decir algo, algo que debe de
ser muy importante porque está muy nerviosa.
- Marco…
- intenta decir pero no la veo muy segura.
Me acerco más a ella para darla más seguridad, para
después coger sus manos y entrelazarlas con las mías, con la intención de darle
ánimos para que hable.
- Marco,
estoy embarazada – me suelta de repente mirándome a los ojos.
¿Qué? ¿Cómo? ¿Está embaraza? ¿Cómo ha podido pasar? Pero
si nos hemos cuidado… Aún así me quedo algo pálido por la noticia, no me
esperaba para nada esto.
- ¿Estás
segura? – pregunto de manera entrecortada.
- Sí –
contesta en un susurro pero la he oído y está nerviosa.
Veo como comienzan a caer lágrimas por la cara de María y
no puede parar. Creo que se piensa que yo no lo quiero, sólo me ha sorprendido,
no me lo esperaba para nada, pero es… es algo maravilloso. Me acerco a ella,
rodeo con mis brazos su cintura y la atraigo hacía mí para depositar un beso en
su pelo.
- María
– la llamo dulcemente para que me mire.
Se gira pero no me mira por lo que mis manos viajan hasta
sus mejillas para limpiar mis lágrimas y después alzar su mirada para que me
mire a los ojos.
- Te
amo – digo – Te amo.
María se queda sin habla, no se cree lo que le acabo de
decir.
- Te
amo – vuelvo a repetir para que le quede claro que la amo – Y voy a cuidar a
ese bebé – sigo diciendo.
- Entonces…
¿quieres tener el bebé? – pregunta cómo puede esperanzada.
- Pues
claro que sí, ¿cómo no voy a querer? – digo mientras junto nuestras frentes –
Me has hecho el hombre más feliz del mundo, María.
- Pensé
que no ibas a querer a ese bebé – me contesta sincera.
- Pues
le quiero – respondo mientras le doy un beso en la nariz – Y a ti también –
termino por decir mientras una sonrisa tonta aparece por mi cara.
La beso dulcemente, un beso en el que los dos
transmitimos todo el amor que sentimos el uno por el otro.
- Te
amo pequeña – digo al separarnos.
- Yo
también te amo – me responde.
Nos quedamos un tiempo así acurrucados hasta que decido
que es hora de ir al médico, para asegurarnos de que todo estaba bien.
Cuando llegamos el médico nos confirma el embarazo. María
está de un mes y medio. Nos da la ecografía aunque aún es muy pronto para ver
algo más nítido y para saber el sexo del bebé pero los dos estamos muy
contestos y felices.
Volvemos a casa de noche ya, está lloviendo aunque hace
buena temperatura. Seguramente, después de que María me contará el plan, Isco e
Iris ya estén juntos, ya era hora, porque Isco estaba loco por ella. Aunque
claro, queda que ambos se digan lo que sienten el uno por el otro y lo hagan
oficial.
- No
sabes las ganas que tengo de ver la carita de nuestro bebé – digo mientras la
miro durante un momento para sonreírla y cogerla de la mano.
- Yo
también, no sé cómo lo vamos a hacer porque está Natt – me responde insegura.
- Estando
juntos podemos con todo – respondo sincero y creyendo que vamos a ser capaces
de todo.
- Te
quiero – me dice finalmente.
De repente unas luces nos ciegan y lo próximo que siento
es un fuerte golpe en el coche. Después intento controlar el coche como puedo,
pero me es imposible, por lo que acabamos por volcar y quedar boca abajo.
Intento que mis ojos no se cierren por el golpe en la cabeza, lucho por no
hacerlo. Miro a mi lado, dónde está María. Veo como brota sangre de su cabeza y
como comienza a cerrar los ojos.
- Por
favor no, esto no, no cierres los ojos María – digo como puedo suplicándola que
no lo haga.
Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo…
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño…
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida…
Sin embargo… En cada vuelo, en cada vida, en cada sueño…
perdurará siempre la huella del camino enseñado.
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado y que dejéis vuestros comentarios.
Muchas gracias por leer y comentar.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario