RETORNO 2




RETORNO 2


María sigue quieta en medio del salón, esperando una respuesta por mi parte, pero no soy capaz de decir ni una palabra y eso es malo, porque se va a pesar cosas que no son, pero es que me ha fastidiado la sorpresa. Me acerco a ella pero va retrocediendo con cada paso que doy hasta que la acorralo contra la pared.

        -       Amor – digo.
        -       Contéstame Marco – me contesta.
        -       No me voy a ninguna parte – respondo.
        -       ¿Y esas maletas? – me pregunta sin entender nada.
        -       Nos vamos los dos – suelto de repente.
        -       ¿Cómo? ¿Dónde vamos? – me pregunta sorprendida.
        -       Nos vamos de vacaciones – digo sonriendo. 
        -       ¿Pero a dónde? – me vuelve a preguntar impaciente.
        -       Ya lo verás – digo – es sorpresa.

Mando a María arriba para que se vista mientras termino de preparar todo y guardar el desayuno para el camino. Cuando estamos listos, salimos a la calle donde no está esperando un taxi. Vamos hasta el aeropuerto y pongo a María una venda en los ojos para que no pueda ver a dónde nos dirigimos.

Al sentarnos en el avión comienza a ponerse nerviosa, siempre le pasa lo mismo. Cojo su mano mientras el avión despega, para que se sienta más relajada. A mitad del trayecto quito la venda a María, aunque no es capaz de ver mucho, ya que se queda dormida en mi hombro. Cuando María despierta vuelve a tener la venda puesta por lo que no es capaz de saber dónde estamos. Después de aterrizar y subirnos a un coche, lo paro en un lugar estratégico. Ayudo a María a bajar y la dejo un rato sola.

          -       Cuando te diga te puedes quitar la venda – digo.

Pasan unos segundos hasta que todo está en su sitio.

          -       Ya puedes amor – vuelvo a decir.

María se quita la venda y ante sus ojos puede ver el mar, el mar cristalino y la arena blanca de la playa. Mira a todas partes y es que el paisaje no puede ser más bonito. 

          -       Bienvenida a mi isla, a mi maravillosa Mallorca – digo mientras sonrío.
          -       Marco…esto es precioso, me encanta – me contesta.
          -       Quería pasar tiempo contigo a solas, alejados de Madrid – digo mientras me acerco a ella y la abrazo por la cintura – A demás quiero pasar unos días con mi hermano y con mi padre, así que no hay nada mejor que juntar las dos cosas – digo finalmente.
          -       ¿Pasar unos días con tu padre y con tu hermano? ¿Estás seguro? No quiero ser una molestia – me pregunta poniéndose nerviosa ya que aunque ya les conozca, sé que no es lo mismo, ya que va a pasar unos días en su casa.
         -       Totalmente. Tranquila amor les encantará tenerte – digo seguro para después besarla.

Nos volvemos a meter otra vez en el coche hasta que llegamos a una urbanización de preciosas casas, paro en una de ellas, en mi casa. Bajo del coche y sacamos entre los dos las maletas del coche. Nos acercamos a la puerta y antes de llamar me paro.

           -       Todo irá bien amor – digo y me responde con una sonrisa nerviosa. Está tan adorable así.

Llamo al timbre, al cabo de unos segundos se oyen unos pasos al otro lado y la puerta se abre dando paso a mi padre.

               -       Marco hijo – dice mientras sonríe y se acerca a mí.
               -       Hola Papá – le contesto mientras le doy un gran abrazo.
               -       María, preciosa ¿qué tal estás? – dice mi padre a María en cuanto la ve.
          -       Muy bien – le contesta ella mientras se dan un abrazo – Gracias por dejarme quedarme en su casa – dice.
             -       Nos encanta tenerte aquí, esta es tu casa también – dice mi padre mientras nos deja pasar al interior.

Me encanta mi casa, tiene unas vistas… Directas al mar. Después de admirar las vistas guío a María hasta mi habitación, que será la nuestra en estos días. Al entrar María se fija en cada una de mis cosas que hay, en los posters, los trofeos y sobre todo en las fotos. Encima de la mesilla, que es donde sé para más detenidamente, hay tres fotos, una de mi hermano y mi padre, otra de mi madre y la tercera… La tercera es una foto ella. Al darse cuenta noto su confusión.

               -       Marco – me llama y me acerco a ella.
               -       ¿Qué pasa amor? – pregunto.
               -       Esto – me dice mientras me enseña la foto - ¿Qué…? – intenta preguntar.
          -       En esta mesita hay fotos de todas las personas importantes de mi vida –digo mientras cojo su cara con mis manos – Y tú amor, tú eres una de esas personas importantes en mi vida – contesto.
               -       Te amo – me responde mientras nos fundimos en un beso largo.


El día pasa tranquilo mientras deshacemos las maletas. Es la hora de la cena cuando aparece Igor. Entre risas y buen rollo cenamos. Tras la cena, decidimos ir a una discoteca para presentar a María mis amigos y bueno para pasárnoslo bien.

Nos arreglamos y veo muy confusa a María rebuscando entre su maleta. Al final se decide por un vestido que puse en su maleta.

               -       Marco – me llama y salgo del baño donde estaba terminando de arreglarme.
               -       ¿Qué pasa amor? – pregunto preocupado al oír su tono.
               -       ¿Y toda está ropa? – me responde con otra pregunta.
               -       Sabía que no tenías ropa de verano, aquí suele hacer mucho calor, así que me he atrevido a comprarte ropa – digo mientras me rasco la nuca nervioso.
               -       Marco… Ya sabes que no me gusta que me compres nada – me reprocha aunque sé que en el fondo le ha gustado el gesto.
              -       Ya lo sé – respondo mientras me acerco – Pero por ti hago y compro lo que sea – digo finalmente.
               -       Sí hay que quererte así – me dice mientras sonríe y la beso.
             -       Para amor – digo separándome como puedo de ella – Porque si seguimos así no saldremos nunca – vuelvo a decir mientras la miro de arriba a abajo, ya que está en ropa interior y es una gran tentación.
               -       Sí será mejor que me vista – me contesta poniéndose roja y muerta de vergüenza.
               -       Sí amor – respondo mientras me río a carcajadas y la doy una  palmada en el culo para después salir por la puerta.

Cuando María está lista cogemos el coche. María alza una ceja y acaba por comprender que al final será ella quien lleve el coche de vuelta, porque todos beberemos. Al llegar a la fiesta nos encontramos con mis amigos, a quienes presento a mi novia. Creo que la primera impresión y contacto ha ido genial y yo estoy super contento.

En un momento de la noche María se aleja de nosotros para ir al baño. Al irse en mi cabeza no dejan de pensar en cada momento que he vivido con ella y en lo afortunado que soy por tenerla.

Ojalá que todo siga igual que antes, que haya un retorno sin vuelta, solo de un viaje sin vuelta, para que ella permanezca en mi vida siempre.









Hola amores!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado y que dejéis vuestros comentarios.

Gracias por leer y comentar.

Besos, María.

Comentarios

Entradas populares de este blog

AGRADECIMIENTOS

LLUVIA

¿SÍ O NO?