EPÍLOGO - RECUERDOS
EPÍLOGO - RECUERDOS
Veo que la luz comienza a ser tenue mientras tarareo una
canción en mi cabeza. Recuerdo que un día fue nuestra, fue “nuestra canción”.
No puedo dejar de recordar, de recordar lo pasado, cuando juntos cantábamos su
letra en cualquier parte y en cualquier momento, o incluso cuando nos hacíamos el
desayuno el uno al otro. Recuerdo simplemente cuando en silencio, nos mirábamos
a los ojos. Muchas cosas se han ido ya, y yo sigo tarareando la misma canción,
con una emoción distinta de la última vez y con un sabor distante; y es que el
amor te hace sentir cosas alucinantes, tú me hacías sentir mil cosas. ¿Sabes
que aún te recuerdo cuando preparabas tu ColaCao por las mañanas? También me
río de las tonterías que hacías y de las bromas que inventabas; aún sonrío
cuando recuerdo la ternura con la que me mirabas para conseguir lo que querías.
Miro caer el atardecer y así como oscurece, veo
desvanecerse la luz de lo que eras, de lo que fuimos. Se enfría mi ColaCao
mientras pienso que ya no estarás aquí conmigo, que poco a poco olvidaré
momentos compartidos, miradas de complicidad, lo haré porque tendré que
comenzar de nuevo y buscar esa felicidad que ya tenía contigo y que sé que no
la volveré a tener, pero tendré que hacerlo, por los demás, pero tú estarás
siempre en mi mente, en mi corazón. Y revivo el momento en que te fuiste. Odio
tener que verte partir, tener que decirte adiós. No soporto hacerlo, no lo
soporto, pero otra vez debo de decir adiós y no quiero.
Miro al techo como buscando respuestas, como buscando las
estrellas que no se ven ya y la luz del sol que se apagó cuando tú te fuiste.
No encuentro nada y sé que no lo encontraré. Recuerdo cada una de tus ropas,
cada una de tus palabras y las celebraciones y victorias de las que fuimos
participes… Recuerdo que son cosas que ya se han ido y que no volverán.
Nuevamente recuerdo los momentos tristes y los felices pero no entiendo porque
todo ha tenido que suceder así, ¿por qué? Pero ya no importa, ya no importa por
qué tuvo que ser así. Yo sigo tarareando aquí, sin ti.
Y es que te extraño cada día más, tanto que sólo
encuentro la oscuridad que forma tu ausencia allí donde te busco. Te llamo y
sólo escucho el eco de mi corazón retumbando en el silencio de estas cuatro
paredes. Es horrible tener que mirar en los rincones de la casa esperando verte
aparecer por cualquier parte, pero solo descubro en las paredes manchas
antiguas que han dejado los años, manchas de nuestra vida juntos y que desaparecerán
con el paso del tiempo.
Y por más que te busco sé que no volverás y mi alma, mi
corazón se desgarra con tan solo pensarte. Y eso pasa… porque mi vida se había
vuelto tan perfecta desde que tú estabas. Pero ya no estás y te siento
demasiado lejos. Te extraño cada día y no sé cómo hacer para apagarte dentro de
mí… Creo que si sigo así me hundiré en el vació que ha quedado aquí, en mi
corazón, desde que te fuiste de mi vida… ¿Pero sabes? Te extraño tanto que es
imposible olvidarte. Intento olvidarte, pero mi corazón no quiere borrarte, se
aferra a tu recuerdo, a lo feliz que fui contigo. No quiere borrarte, no
escucha a la razón, ni a los consejos, ni siquiera a las palabras ajenas que no
son las tuyas.
No sabes cuanto me duele el alma escribir estas líneas
sin ti, he tratado tantas veces de seguir… pero el dolor y las lágrimas me
hacen siempre borrarlas, es tan difícil escribir si sé que no te lo voy a
entregar, que no veré tu sonrisa, que no oiré más tu voz… que la vida sin ti es
un martirio, que no sé a dónde ir, no sé a dónde caminar sin ti, que los días
son tan eternos y las horas pasan tan lentas, y el cielo sólo me trae nubes
grises. Todo me sabe amargo desde que te fuiste, te amo tanto aún… que el día
me sabe a noche y las estrellas ya no brillan como lo hacían antes, necesito
tanto de ti, de tu calor, de tus te quieros y de tu amor, de tus caricias que
eran mi fuente de energía para sobrevivir en medio de este frío infernal que me
consume de manera lenta desde que te fuiste amor.
Sólo te escribo para decirte, que aunque no me oigas
quiero que sepas, que me estoy muriendo sin ti, y que ya nada me importa si no
estás tú, quiero marcharme lejos donde nada me recuerde que te amé alguna vez,
donde nadie sepa de este dolor que me produce el no tenerte a mi lado. Moriré
en mi soledad sin ti y dejaré que mi alma se desgarre y se llene de olvido
hasta poder olvidarme de mi mismo y así no poder saber que te he amado más allá
de todo lo que alguna vez tú pudiste imaginar, es por ello que mi alma muere
sin ti porque mi vida no es mía… era tuya.
Nunca me he imaginado sin ti, pues desde que tus labios
besaron mi boca, y tus manos tallaron mi cuerpo, tuve un presentimiento que
después con el tiempo se hizo tan cierto… Pero no estás aquí conmigo. Supe
desde ese mismo momento en el que te vi que te amaría por completo, que serías
tú la dueña de mis sentimientos, de mi alma y cuerpo, supe en ese mismo instante
que moldearías mis acciones y mi cuerpo a tus deseaos, y aunque sé que al
principio quisimos negarlo y tratamos de buscar refugio en otros mundos, lo que
ya se sentía venir, no pudimos detenerlo y me enamoré de ti.
Y ahora estoy solo, solo con mis pensamientos sin saber
qué hacer con mi vida, sin saber que hacer a partir de ahora. Sin saber que
caminos y que decisiones tomar y es que mi vida ya la tenía, el camino escogido
ya estaba. Tenía planeado pasar el resto de mi vida a tu lado. Y ahora… Ahora
solo quedan recuerdos, recuerdos del ayer que se agolpan en mi mente y sobre
todo en mi corazón, recuerdos felices que ahora me hacen sufrir, recuerdos de
mi vida plena que ahora están lejos, muy lejos. Mi vida sin ti no tiene
sentido, no lo tiene. Pero aprenderé a vivir con ello, aprenderé por ti y por
mí. Por los dos. Me convertiré en el hombre que sé que sabías que iba a ser.
¿Pero olvidarte? Jamás. Tú recuerdo me acompañará siempre allá donde vaya.
Ahora sé que habrá una estrella más en el cielo para
cuidarme.
Termino de escribir y me
levanto de la silla mientras limpio las lágrimas que recorren mi cara. Me
acerco poco a poco hasta ella. Verla así… postrada en esa cama hace que mi
mundo se hunda y yo con él. Es tan hermosa que lo que veo no la hace justicia y
sé que esta imagen se quedará grabada en mi memoria para siempre, pero no puedo
dejarla, no puedo, aún no. Es muy pronto. Acaricio su mejilla y siento su piel
fría, solo puedo pensar en qué no podré volver a hacer esto más y más lágrimas
salen.
Cuando sientes que has
encontrado a la persona con la que querer compartir tu vida para siempre y
ocurre esto… Tan inesperado, tan rápido que no puedes asimilarlo, no puedes.
Porque para ti esa persona era tu mundo, tus ganas de seguir viviendo, era tu
motor, el aire para respirar. Y pensar… No puedo, simplemente no puedo.
Me siento en la silla que
hay junto a su cama y le agarro con fuerza su mano. Todos se han ido ya,
dejándonos a los dos solos, dejándome ese momento de intimidad para mí, para
ella, para los dos. Ya no podré ver a esa criatura nuestra, ese niño o niña que
iba a nacer, ya no podré verle la carita a nuestro bebe, a algo nuestro, fruto
de nuestro amor. Ya no me quedará nada de ella.
- Te amo, amor – digo en un susurro – te amo y siempre te
voy a amar. Eres la mujer de mi vida y sé que no encontraré a otra que me haga
sentir lo que tú me hiciste sentir. Te amo pero tengo que dejarte ir, ya no
puedo verte así, no puedo – digo entre lágrimas y con la voz entrecortada
mientras mi corazón se rompe en mil pedazos, más si es posible – Te amo pero
tengo que decirte adiós, tu recuerdo permanecerá siempre en mi memoria – me inclino
y le doy un beso en la frente – No te voy a olvidar y sé que así nunca te irás
del todo de mi lado. Te amo María – acabo por decir.
La miro una última vez, una
última vez mientras imágenes de nuestra vida, nuestros recuerdos, pasan a la
velocidad de la luz por mi mente. Su nerviosismo, su sonrisa, sus ojos, sus
abrazos, aquella noche en el bosque, nuestra primera vez, Mallorca, Santander,
la playa… Recuerdos para mi corazón para mi alma.
Abro la puerta para desviar mi mirada
de ella y salgo de la puerta para después lentamente ir cerrando la puerta
mientras su imagen, mi amor, se queda allí.
CONTINUARÁ
Hola amores!!
Aquí tenéis el epílogo de esta novela ¿qué os ha parecido? Por lo que se ve aún no ha acabado y hay una segunda parte de este epílogo. Espero que os haya gustado y que dejéis vuestros comentarios.
Gracias por leer y comentar.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario