NADA MÁS Y NADA MENOS 2
NADA MÁS Y NADA MENOS 2
Me miro al espejo por última
vez y salgo de casa para coger el coche. Estoy un poco nervioso la verdad.
Bueno mucho para ser sincero.
Voy en dirección a casa de
María, tengo muchas ganas de verla, de ver lo preciosa que es. Sé que me va a
sorprender con el vestido, lo sé, aunque todo lo que se ponga le va a quedar
perfecto.
Llego a casa de María, me
coloco la corbata y llamo al timbre de su casa. Espero ansioso a que abra y
ante mí aparece la chica más hermosa del mundo. Con mi mirada la recorro de
arriba abajo y sonrío de medio lado. ¡Dios estaba perfecta!
Me acerco lentamente a ella,
mientras no dejo de sonreír, paso mis brazos por su cintura para acercarla más
a mí. Junto nuestras frentes y ella esboza una hermosa sonrisa. Suspiro al
tenerla tan cerca y siento como se pone nerviosa.
- Estás
increíble amor – digo a María – Hermosa como siempre – y ella sonríe, me mira
con esa mirada especial y no puedo sentirme más feliz.
- Tú
estás perfecto también cariño, me encanta verte en traje – me responde y sonrío
ante sus palabras.
- Te
quiero – contesto.
Iba a responderme pero no la
dejo, ya que planto mis labios sobre los suyos, besándola con todas las ganas
que tenía, desde que la había visto solo pensaba en eso, en rozar sus labios.
El beso se torna apasionado y ella sigue mi ritmo.
- Marco
para – me dice mientras se ríe ya que dejo besos húmedos por su cuello.
- No
quiero – respondo mientras apoyo a María en la puerta.
- Si
no parás no vamos a llegar a tiempo – me dice como puede.
- Esa
es la intención – digo mientras sigo con mi tarea en su cuello.
- ¡Marco!
– me llama la atención – Por favor para.
- Vale,
vale, ya paro – digo al separarme de ella.
Antes de abrir la puerta vuelvo a
acercarme a ella y con las dos manos atrapo la cara de María para poder besarla
otra vez en la boca. Cuando llegamos al portar, abro la puerta y la dejo pasar,
de la misma manera que cuando llegamos al coche.
El camino se me hace muy largo, a
pesar de que intento a toda costa hacer que se relaje y tranquilice.
Estamos en la entrada del hotel,
en la calle se encuentra mucha gente, gente que vienen a ver a sus ídolos, a
nosotros, pero también hay muchos fotógrafos. Paro el coche justo en la entrada
y antes de salir me giro hacia María.
- Todo
va a ir bien – digo mientras sonrío y cojo sus manos entre las mías – No te
preocupes, estoy aquí contigo.
María asiente con la cabeza ya
que no es capaz de decir nada más. Beso su mano y salgo del coche. Doy las
llaves del coche al aparcacoches y doy la vuelta para abrir la puerta de María.
Veo como los fotógrafos se
acercan más y más, interesados por la persona que sigue dentro. Y por una parte
les entiendo, nunca he llevado acompañante, aparte de mi padre o de mi hermano,
a ningún acto público. Así que están expectantes por ver quién va a salir de la
puerta. Quien es ella.
Abro la puerta y tiendo mi mano
para ayudarla a salir. En cuanto sale los flashes de las cámaras nos ciegan,
pero intento todo lo que puedo proteger a María y que se sintiera contenta. Al
mirarla veo como sonríe a todo el mundo.
Se gira para mirarme y me coloco
a su lado. Sonrío para infundirla ánimos y comenzamos a caminar entre la marea
de gente y fotógrafos, mientras mi mano se posa tras su cintura.
Pero después lo pienso mejor y
rozo mi mano con la de ella, para después entrelazar los dedos con fuerza, haciéndola
saber que estoy aquí con ella, para todo.
Llegamos al photocall y todo el mundo se pone como loco para
sacarnos una foto. Sí a los dos, ya que me he empeñado en que María salga en
las fotos junto a mí. No la he soltado desde que salimos del coche.
Mientras nos sacan las fotos oigo como los reporteros hablan a la
cámara para grabar sus reportajes. Algunos dicen que con nuestra aparición
pública estamos confirmando nuestra relación. Otros que se alegran de que
volvamos a estar juntos… Y así la mayoría de los comentarios.
Si ellos supieran que no estamos saliendo juntos de manera
oficial… Por ahora, porque pienso cambiar eso.
Al llegar dentro vamos en busca de los chicos mientras me paro a
saludar a todo las personas importantes que se encuentran hoy en el evento.
Cuando por fin los encontramos, saludamos a todos y nos sentamos
en las mesas correspondientes para seguir con la velada y posteriormente la
cena.
La cena acaba de acabar, la verdad es que nos lo hemos pasado muy
bien, no he dejado ni un momento de prestar atención a María, quería que todo
saliera bien, que se sintiera a gusto. Pero a la vez estaba nervioso, mucho,
mucho. Cada vez el momento estaba más y más cerca. Aún así, no he dejado de
regalarla toda la noche miles de sonrisas que provocaban que ella sonriera
Ahora es el momento de la fiesta, han contratado a un DJ para que
anime la fiesta. Las chicas se levantaron para ir a bailar y María arrastro con
ella a Iris, que sin comerlo ni beberlo, ha pasado toda la noche en compañía de
Isco. Estos dos traman algo y pronto lo averiguaré.
Toda la gente está bailando y bebiendo. Los chicos y yo nos
levantamos y decidimos ir a la pista a bailar un rato.
Al cabo de un rato observo a mí alrededor en busca de María y la
encuentro bailando con las chicas. Sonrío al verla tan bien integrada entre las
chicas. Pero después una chica comienza a acercarse a mí. La observo con
antención y no puedo creerme quien es.
¿Por qué?
Miriam se acerca a mí y se pone a bailar de manera sensual.
- Olvidemos
todo lo que ha pasado y seamos amigo – me dice Miriam.
- Miriam…
- respondo pero no me deja.
Se pega a mí y comenzamos a bailar, intento despegarme lo más que
puedo de ella, pero cuanto más me alejo, ella más se acerca. Espero que María
no nos vea y piense lo que no es.
Por favor, sino se echará todo a perder.
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado y que dejéis vuestro comentario.
Gracias por leer y comentar.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario