EPÍLOGO 2 - SEGUNDAS PARTES
SEGUNDAS PARTES
Hoy me he dado cuenta que lo que llamo felicidad no es
una línea, sino segmentos acompañados de retos y de caídas que me hacen
apreciar ese pedacito que conforma la línea. No puedo decir que soy feliz
siempre, pero sí que en momentos he logrado sentirme en plenitud. Esos momentos
son los que me hacen levantarme tras las dificultades, tras esos segmentos de
infelicidad que también son imprescindibles, tanto como lo bello de la vida.
Hoy aprendí que ser fuerte se aprende y se logra solo cuando te das la oportunidad
de serlo, cuando te comprometes contigo mismo a volver a empezar, a olvidar, a
intentar o dejar de hacerlo, cuando por fin has decidido ser feliz.
La vida es como tú la quieras hacer, nada es fácil,
siempre nos encontramos con nuevos retos, con nuevos obstáculos, y cada día de
nuestra vida es una aventura nueva. La vida muchas veces nos golpea tan fuerte
que hasta nos cuesta abrir los ojos por las mañanas, pero en nosotros mismos
está el poder hacer de nuestra vida, de lo que nos queda, algo bonito u optar
por no revertir las cosas que nos salen mal. Siempre hay cosas por las que vale
la pena seguir soñando, porque eso te hará feliz.
Hoy tenemos un libro en blanco en el que podemos escribir
una nueva historia, un nuevo romance… que nadie te quite la sonrisa de esa
cara, nuestro entorno siempre cuestionará lo que hacemos o dejamos de hacer.
Pero tú, vive la vida sin dar vueltas hacia atrás. Sé feliz, enamórate hasta
los huesos, ríe, ve por la vida confiando que esta vez harás las cosas bien y
que no todo es tan malo. Eso sí, no olvides que no todo es tan perfecto como
queremos, que hay que luchar por nuestra felicidad.
Conserva en un lugar de tu corazón todo lo vivido, lo que
has llorado y lo que has reído; son momentos que te acompañarán cuando llegue
el otoño a tu vida y un día te sorprenderás volviendo la vista atrás y
sintiéndote feliz por haber amado y haber sido amado.
Comienza cada día como si fuese el primero del resto de
tu vida, siempre con esperanza, alegría y mucho amor para repartir, para que
así tu corazón esté contento y satisfecho por cuanto lo intentas hacer lo mejor
posible. No permitas que nadie te robe esa alegría que llevas dentro de ti. Tú
tienes la fortuna de tener mucho amor, muchas ilusiones y muchos sueños, no los
desperdicies.
Te conoces, ya sabes cómo eres, concédete la oportunidad
de volver a querer, y seguro que con esa felicidad que irradiarás acercarás a
muchas personas que tendrán ganas de compartir tus sueños, y porque no, puede
que incluso tu amor. Disfruta cada momento de tu vida, porque son únicos, nunca
habrá un día igual que el otro, disfruta de las maravillas que vivirás. Muchas
personas se quedan tristes y amargadas por no mirar más allá de su propio dolor
y sufrimiento, no seas de esas personas, aprovecha tu vida, vívela plenamente
pues sólo se vive una vez.
Repite conmigo:
“Aunque yo cometa errores, mi voluntad es ser feliz y
salir adelante; haré todo lo necesario para conocerme en lo íntimo de mi ser,
crearé mis propios sueños y viviré la vida a mi manera. Aunque vuelva a caerme,
que lo haré, me volveré a levantar, me repondré y me daré tantas nuevas
oportunidades como necesite para alcanzar mis metas, sueños e ilusiones”.
Debes creer en las segundas partes.
Siento en mi corazón todo
ese pesar, como pasan los días y todo sigue igual, con ese dolor en mi pecho
que me impide avanzar. Es como si estuviera en un limbo, como si hubiera algo
que me impidiera avanzar y me retuviera contra mi propia voluntad. Quiero salir
de aquí, quiero hacerlo pero las fuerzas ya no me acompañan, ya no controlo mi
cuerpo y caigo. Caigo a un oscuro agujero, un vacío que llena de dolor y
sufrimiento mi alma. Ya no tengo ganas de seguir luchando. Me rindo. No soy tan
fuerte como pensaba, después de todo lo que he tenido que pasar, después de
todo lo que he tenido que sufrir… pensé que era más fuerte, pensé que podía con
esto y con mucho más, que era capaz de superar cualquier obstáculo que se
presentará en mi camino. Pero esto… esto no puedo con ello. No puedo y no hay
nadie a mi lado que me ayude a salir de aquí. Es un abandono, es salir huyendo
por detrás, es ser cobarde, pero las ganas por luchar, las ganas por seguir
viviendo se han esfumado y no creo que vuelvan a aparecer. Ya ni siquiera soy
capaz de sentir algo que no sea dolor, no puedo ni siquiera abrir los ojos y
encontrar la luz, porque la oscuridad se ha cernido sobre mí y ya no creo que
me vaya abandonar nunca más. Quiero huir, quiero irme de aquí, quiero dejar de
luchar.
Puedo sentir a la gente a mi
alrededor, oigo sus voces que me hablan pero yo no soy capaz de responder. Es
como si mi cerebro hubiera dejado de funcionar y no quisiese que nadie más me oyera,
como si quisiera aislarme del mundo, de todos. Y sus voces… ya no me llenan
como antes, ya no son importantes ni primordiales para mí, simplemente quiero
que el dolor desaparezca, que deje de doler, quiero dejar de sentir.
Por mi mente pasan muchos
recuerdos, muchos momentos de mi vida pero los que más se repiten, los que
vuelven a repetirse constantemente haciéndome revivirlo una y otra vez, son los
recuerdos de nuestra vida juntos. Todos aquellos momentos felices a tu lado, haciéndome
sentir que volaba en una nube. Tú me hacías sentir, tú me hacías volar. Y ahora…
ahora ni eso soy capaz de sentir, ni los recuerdos son capaces de hacerme
sentir.
Noto tu presencia constantemente,
sé que estás aquí, lo sé, en mi interior sé que estás aquí, aunque ya no te
oiga, sé que lo estás. Y es que a veces es como si estuviera inconsciente, como
si lo que pasa a mi alrededor no pasará, estoy en trance sin saber nada, pero
te siento, te siento junto a mí incluso en esos momentos. Y a pesar de saber
que tengo que dejarte ir, que tengo que hacerlo, no puedo, no puedo y me aferro
solo a la idea de volver a verte, de que vuelvas a hacer sentir.
Esta vez no sé muy bien cómo
pero te oigo, creo oír cómo me hablas, como estás a mi lado, como me acaricias.
Pero probablemente sea un sueño, porque no puede ser, no puede ser real, aunque
así lo siento yo. Tan real como el amor que siento por ti. Entiendo cada una de
las palabras que me dices, todas y cada una de ellas. Siento como mi corazón se
rompe, se rompe en mil pedazos. Entiendo lo que quieres decirme, lo sé, pero no
puedo dejar de sufrir, es imposible, aunque en el fondo, en el fondo una parte
de mí está feliz.
Y sin quererlo acabas otra
vez por hacerme sentir, has vuelto renovar cada fibra de mi piel, cada sentido.
Me has hecho volver a renacer, volver a ser yo, a seguir luchando contra viento
y marea. Me has hecho resurgir de las cenizas. Ahora todo tiene sentido para
mí, todo lo que has dicho lo tiene.
Ya no quiero huir, ya no
quiero abandonar, ahora quiero vivir, quiero seguir adelante. No quiero dejarte
ir. No puedo. Tengo que seguir luchando por lo que soy, por mi vida, tengo que
seguir viviendo. Por mí, por ti, por los dos. Porque me lo merezco.
Y porque creo en las
segundas partes.
Abro los ojos con fuerza.
Mi respiración es acelerada
por la intensidad de mis pensamientos, por luchar hasta conseguir mi propósito,
despertar de este horrible sueño. De despertar y comenzar a seguir viviendo. A
seguir luchando.
Siento como la puerta se va
cerrando, como aquella voz, esas palabras en mi cabeza que siguen resonando, se
hacen eco con fuerza, devolviéndome a la realidad. Y no pienso dejarte ir, no
pienso en un adiós, no para nosotros porque aún nos quedan muchas cosas por
vivir.
- Marco – digo en voz alta para que me escuche.
Siento como la puerta se
queda quieta, dudando en si cerrarla o no, dudando en si me ha oído o no, en si
es real o es fruto de su imaginación que se niega decirme adiós.
- Marco – vuelvo a llamarle otra vez – Marco yo también te
amo – le respondo a las últimas palabras que él me dijo.
La puerta se abre y comienza
lentamente a caminar. Quisiera mirarle pero me duele todo el cuerpo, por lo que
espero a que él se acerque a mí. Y lo hace. ¡Vaya que sí lo hace! Su imagen
inunda mi visión. Está tan guapo pero tiene muchas ojeras y anda un poco
desaliñado. Lo miro a los ojos y no dejan de llorar, no puede creerse lo que
ven.
- Ma… ¿María? – pregunta dudando y con la voz entrecortada
- ¿Eres tú? – pregunta confundido y sin creérselo. Yo solo puedo asentir – No puedo
creérmelo, pensé que te perdía para siempre. Todos estos meses aquí y tú no
dabas ninguna señal – me dice mientras se acerca a mí cogiéndome una mano y con
la otra acariciándome la mejilla.
- Lo sé amor, pero ya estoy aquí, estoy aquí contigo y no
pienso irme – le respondo mientras le sonrío.
Veo como los ojos de Marco
vuelven a brillar como antes y su sonrisa… esa jodida sonrisa que me enamora
vuelve a adornar su cara. Se acerca a mi posa delicadamente sus labios sobre
los míos para no hacerme daño. El beso es lento pero a la vez cargado de muchos
sentimientos. Disfrutamos el uno del otro, del reencuentro y de saber que de
ahora en adelante nada ni nadie nos volverá a separar jamás.
Porque el amor, el amor es
capaz de todo, de superar incluso hasta la muerte. Por amor hacemos grandes
locuras y la mía fue burlar a la muerte. Amar es algo maravilloso, pero amar a
este hombre y que él te ame a ti, no hay nada en esta vida que se pueda
comparar
.
Ahora me siento plena. Lo
estoy si es en sus brazos y nada de lo que nos vaya a ocurrir podrá separarnos.
Estoy segura de ello, porque Marco, Marco es el hombre de vida y a su lado voy
a vivir los mejores años de mi vida, que serán muchos.
Y la frase de la canción de
mi hermana tenía mucha razón y nunca pensé que tuviera un significado tan
importante para mí. “Mientras no me olvides, no me habré marchado del todo”.
Y eso es lo que hizo Marco. No me olvidó, no lo hice y yo no me marché, seguí
luchando y finalmente volví a él.
Hola amores!!
Aquí está la segunda parte del epílogo. Estoy llorando mucho porque esto se acaba ya.
Algunas no sé si estarán contentas con el final que le acabo de dar, he dado una vuelta a todo lo que había. Puede que algunas hubierais preferido que lo hubiera dejado como estaba pero desde un principio sabía que María iba a vivir, que así era como quería que acabará y estoy muy feliz por el resultado del capítulo. Espero que os haya gustado tanto como a mi escribirlo y que no me matéis por lo que os he hecho sufrir a lo largo de todos estos meses.
¿Os esperabais este final? ¿Qué os ha parecido?
Espero como siempre vuestros comentarios.
Muchísimas gracias por leer y escribir. Nos leemos en los próximos.
Muchos besos, María.
PD: ESTO AÚN NO HA ACABADO.
Sé que me vais a matar mucho, lo sé, pero esto aún no ha acabado. Estaba pensando desde un inicio y no, no es una segunda temporada.
Como compensación de todo lo que os he hecho sufrir y para celebrar que el día 8 de agosto la novela hará un año, voy a subir unos capítulos extras sobre la vida de Marco y María después del accidente, qué es lo que les pasó después. Creo que tanto vosotras como yo nos merecemos estos capítulos. No sé con exactitud cuantos van a ser, tengo las ideas más o menos pensadas pero no el número de capítulos. Eso sí, ya sabéis que me encanta sorprenderos, así que yo que vosotras no me perdería nada de nada. Las sorpresas en esta historia aún no se han acabado.

Comentarios
Publicar un comentario