TODO 2
TODO 2
La luz de la luna ilumina el
jardín, las estrellas en el firmamento son los únicos testigos de lo que está
pasando. La brisa inunda y ondea con suavidad las hojas de los árboles. Los
pájaros cantan y solo se escucha el eco de la música de fondo. Las
respiraciones suenan profundas y agitadas. La mirada perdida escondiendo la
realidad. Los corazones acelerados y el sudor en las manos provocando un
nerviosismo notorio. Las palabras se quedan mudas sin poder salir de la boca,
sin querer hacerlo. La paz y tranquilidad reina pero sus interiores no. Sólo
quieren que todo vuelva a ser como antes, que todo lo que ha pasado no hubiera
pasado, que dejara de existir. Quieren que el sufrimiento les abandone para
siempre, que se vaya lejos, muy lejos. Y que con ellos, con ellos se quede el
amor, pero sobre todo la felicidad.
- María – llamo y ella lentamente se gira, cómo si no
quisiera que este momento pasara y sé que ella no quiere, pero yo lo necesito.
Nuestras miradas se
conectan, no se apartan. Es como si después de tanto tiempo separadas se reencontraran.
Se sentía tan bien… Que no quería que acabara el momento.
- Sé que no quieres hablar conmigo – sigo diciendo – pero
necesito hacerlo. Por favor, solo te pido que me escuches, que me dejes
explicarte cómo paso… Y si después de esto no me perdonas, no quieres saber
nada de mí, te dejare en paz – digo esto último susurrando.
- Habla – me contesta intentando no sonar muy borde, pero
suena.
- Sé las imágenes que viste y lo que viste no te voy a
negar que no paso, porque las imágenes están ahí, están aunque quisiera que
nunca hubiera pasado – cuando me oye empieza a llorar y se me parte el alma al
verla – Lo que quiero contarte es lo que pasó, como fue todo – sigo diciendo
mientras atrapo sus manos con las mías.
Estaba convencido de que se
iba a separar, que iba a quitar sus manos de las mías, pero no lo hace. No lo
hace y sé que me ha echado de menos a pesar de que me aparta la mirada.
- María, mírame, por favor – suplico y María tras mis
palabras vuelve a mirarme – Había salido con los amigos de fiesta cómo ya
sabes. Bebí sí, pero no tanto como para no ser consciente de mis actos. En un
momento de la noche nos encontramos con el grupo de amigas de los chicos y
entre ellas estaba mi ex, Miriam, la chica rubia de las fotos.
Su mirada está llena de
sorpresa al darse cuenta de que era mi ex, aunque he de decir que yo estaría
igual.
María no dejaba de llorar y
yo no sabía qué hacer para que parara, para que dejara de sufrir.
- Hacía mucho tiempo que no pasábamos un buen rato todos
juntos y Miriam me pidió que bailara con ella. ¿Por qué no iba a poder bailar
con ella? Esa fue mi pregunta en ese momento, quería que volviéramos estar
bien, cómo antes de todo. Sé que ella me hizo mucho daño… - hice una pequeña
pausa – pero eso ya está superado. Lo está por el simple hecho de que ahora te
tengo a ti, María, te tengo a ti en mi vida. No quiero pasarme toda una vida
enfadado y dolido con una persona y creí que empezando con un simple baile como
amigos todo eso se iba a poder arreglar un poco. Lo que no sabía es que ella me
iba a besar – sigo diciendo mientras aprieto los puños enfadado – En cuanto me
beso me aparte de ella y le dije que no, que yo tenía novia y que la quería,
que lo que hubo entre ella y yo se acabó en el mismo instante en el que ella me
engañó. Pero no sabía que nos habían estado grabando. Al día siguiente me di
cuenta de que todo había sido una artimaña de Miriam para poder seguir dando de
qué hablar en la prensa y ser famosa. Porque la verdad es que comenzó a salir
conmigo no porque me quisiera sino por la fama. Tarde mucho tiempo en darme
cuenta – termino por decir.
María se queda callada, sin
decirme nada, asimilando cada una de mis palabras, todo lo que le he contado.
- Sé que todo lo que te acabo de contar no quita el hecho
de que me haya besado con ella, porque sí, pasó, y por ello te pido perdón y te
seguiré pidiendo perdón. Sé que tampoco merezco tu perdón aunque espero de
corazón tenerle y que todo esto se arregle. Pero al menos estoy más tranquilo
porque sabes lo que paso, sabes la historia – sigo diciendo mientras limpio sus
lágrimas y la obligo a mirarme a los ojos – Ahora eres tú quien me dice algo – digo
tembloroso, mientras mi corazón se acelera y me pongo nervioso.
María respira un par de
veces pensando en que decirme y mis nervios me consumen, necesito que todo
salga bien, necesito tenerla a mi lado. La amo, la quiero y no me imagino
querer a otra persona que no sea ella.
- Marco yo… - intenta decirme.
No puede seguir hablando por
lo que opta por no mirarme a la cara y dirigir su mirada a la piscina. Yo no
dejo de mover la pierna impaciente por su respuesta.
- No puedo hacer como que nada ha pasado, porque ha pasado,
nos duela o no ha pasado – me contesta y suspiro fuerte al oírla. Dios porque
habré tenido que cagarla tanto… – Me has hecho mucho daño Marco, mucho, no
sabes cuánto. Eras luz que iluminaba mi sombrío camino, eras el centro de mi
mundo y ese mundo se vino abajo. Marco – me dice mientras esta vez me mira – Te
quiero pero no puedo perdonarte. No puedo, sería mentirme a mí misma, a mis
principios. No puedo.
- Por favor María – suplico mientras comienzo a llorar no
puedo perderla – volvamos a intentarlo, déjame volver a intentarlo.
- Ya no confío en ti Marco, sé perdió y eso es lo más
fundamental en una pareja – me contesta y mi corazón se quiebra poco a poco.
- Déjame volver a conseguir que confíes en mí, por favor –
sigo suplicando mientras cojo otra vez sus manos entre las mías.
- No es tan fácil Marco – me dice.
- Al menos déjame ser tu amigo – digo desesperado y como
último recurso.
- ¿De verdad quieres ser mi amigo? – mee pregunta
sorprendida.
- No, no quiero, sería tenerte conmigo todos los días pero
no poder tocarte ni besarte, ni decirte lo mucho que te quiero. Pero prefiero
eso a no tenerte amor – contesto sinceramente. Preferiría tenerla así que no
tener nada.
- No quiero que seas mi amigo Marco, no soportaría tenerte
a mi lado, no podría, necesito estar lejos de ti – me dice apartando la mirada.
- No voy a permitir que te alejes de mí, nunca – digo
mientras mis manos se posan en sus mejillas para obligarla a que me mire a los
ojos – eres lo más importante de mi vida María y voy a luchar por ti, no voy a
rendirme – digo totalmente seguro de mí mismo.
- Marco, por favor, no lo hagas más difícil – me dice
volviendo a llorar.
- Voy a volver a conquistarte otra vez, haré lo que haga
falta para poder volver a tenerte conmigo, lo que haga falta. Incluso si hace
falta dejaré el fútbol, lo haré, por ti lo haría – vuelvo a decir ya
desesperado. No me importa, si la pierdo a ella lo pierdo todo. .
- No digas eso ni en bromas Marco – me dice sin poder
creerse lo que acabo de decir.
- No estoy bromeando, te quiero en mi vida María y haría lo
que fuera, por amor lo que sea y yo te quiero, no sabes cuánto, daría hasta mi
vida por ti – contesto – te quiero.
Le doy un beso en la
comisura de sus labios y de la misma manera en la que he llegado me marcho.
Dejándola sola con sus pensamientos.
No voy a rendirme, no lo
haré.
Ahora le toca a ella decidir
qué hacer.
Hola amores!
Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado y que también espero vuestros comentarios.
Gracias por leer y comentar.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario