NO VALES MÁS QUE YO 2
NO VALES MÁS QUE YO 2
El silencio inunda el salón,
todos nos hemos quedado callados esperando a ver qué sucede, nuestro momento de
celebración acaba de acabar. Lo sé porque todos hemos sentido que algo malo
está pasando.
- Lo siento, siento haber venido aquí después de todo lo
que ha pasado, pero no sabía a dónde ir – dice la persona nueva que ha entrado
y que desde el salón oímos.
- ¿Dónde está mi hijo? – oímos preguntar a Isco muy
nervioso y preocupado a la vez por lo que ya sé quién es la persona que ha
llegado.
- Está con mi hermana, pero tranquilo que está bien, no
podía dejar que me viera así – contesta esa persona.
- ¿Qué te ha pasado Sofía? – oigo como pregunta María,
dando así por descubierta la identidad de la persona - ¿Quién te ha hecho todo
eso? – vuelve a preguntar María.
Sabía que era ella la que
estaba en la puerta pero no podemos verla porque la llevan hasta la cocina.
¿Qué habrá pasado? He notado a Isco y a María preocupados por algo.
Los chicos y yo nos miramos
entre sí interrogantes. Se nota que el ambiente está tenso, no podemos esperar
por saber que está pasando. Tenemos demasiadas preguntas.
Pasan los minutos y no
sabemos absolutamente nada.
- Pero ¿qué? – oímos gritar a Isco, está histérico - ¿Has
dejado que ese engendro de hombre viva bajo el mismo techo que mi hijo? – oímos
como pregunta gritando, supongo que a Sofía.
¿Qué cojones ha pasado? Isco
no sé suele poner así, pero tratándose de su hijo… mejor no estés cerca cuando
se enfada.
Oímos pasos que se alejan
hacia los dormitorios, el silencio sigue inundando la sala, no hemos abierto
ninguno de nosotros la boca en todo este tiempo. Cada uno está metido en sus
pensamientos, pero todos pensamos en lo mismo, ¿qué ha pasado?
Veo que María entra al
salón. La noto muy rara, triste y consternada. ¿Qué habrá pasado? Se sienta
junto a mí y la noto temblar, por lo que instintivamente la cojo de la mano y
le doy pequeñas caricias en su mano para poder tranquilizarla.
Isco baja al salón donde
estamos todos y entre los dos nos cuenta que es lo que ha pasado. ¿En serio
puede haber gente tan repugnante en esta vida? Sin embargo algunos de los
chicos no estaban muy de acuerdo con la amabilidad que han mostrado Isco y
María. Sobre todo no están de acuerdo con María, por todo lo que ha hecho pasar
a Isco, pero no soy capaz de pronunciarme o de defenderla, aun sigo asimilando
lo que acaba de pasar.
- Tú no lo entiendes Cristiano – oigo decir a María
mientras salgo de mis pensamientos.
- ¿Qué es lo que hay que entender? – pregunta Cristiano.
- No entiendes porque lo he hecho – contesta seca.
- Yo entiendo que lo que ha hecho su novio está mal, muy
mal, encerraría a ese hijo de puta – dice Marcelo.
- Pero lo que no entendemos del todo es la amabilidad con
la que la has tratado – dice esta vez Kaylor.
- A ver chicos – empieza a decir ya empezándose a cabrear
con ellos – poneros en el lugar de ella, poneros tan si quiera en el lugar de
otra persona que no sea Sofía pero que está en su misma situación – les dice -
¿Cómo actuarías? ¿La escucharíais sin más y si te he visto no me acuerdo? ¿O en
cambio, intentaríais comprenderla y ayudarla en todo lo posible?
- ¿Pero es que te has ofrecido incluso a ir con ella a
comisaría para denunciarle? – dice esta vez Kross incrédulo.
- ¿Y? – les contesta ella cabreada – es una persona, una
persona humana con sentimientos que puede equivocarse, como tú o como yo. Y por
tanto es una persona que sufre y creerme ha sufrido – acaba diciendo cabreada y
alzando la voz.
Observo cómo Dani mira a
María y le pide que se tranquilice con una mirada. Aquí hay gato encerrado ¿qué
ha pasado que yo no me haya enterado? Cada vez me estoy poniendo más y más
tenso y esto no me gusta nada.
- Esa persona a la que no queréis ayudar podría ser
cualquiera de vuestras personas más cercanas, ya sea mujer u hombre. Es una
persona que ha sufrido ya no físicamente, sino que ha estado coaccionada,
insultada, amenazada con tocar a su hijo, abusada sexualmente… ¿Y pretendéis no
hacer nada al respecto y cruzaros de brazos? – sigue soltando María.
- ¿Y por qué te importa tanto a ti? – pregunta a María esta
vez Bale.
- Porque me importa y punto. No importa lo que la otra
persona me haya hecho, hay cosas por las que dejas todo atrás para ayudar,
porque hay cosas que no se pueden tolerar. Y menos está. Así que me parece muy
bien que no queráis ayudarla. Muy bien. ¡Os aplaudo, sois unos cobardes de
mierda! ¡Todos! – Grita esta vez ya que está cansada de ellos mientras se
levanta del sofá y se separa de mí – Pero yo no me voy a cruzar de brazos. No
señor, no.
- María no te preocupes – dice Sofía mientras entra en el
salón – te agradezco tu ayuda pero no hace falta. Volveré a casa y ya intentaré
ver como lo arreglo – dice.
- ¡De eso nada! – contesta María – tú no vuelves a esa
casa.
- ¿Por qué te importo tanto? No nos conocemos, no somos
amigas – pregunta Sofía intentando
comprenderla igual que el resto de los presentes.
- No necesito ser tu amiga para saber que tengo que
ayudarte – contesta suavemente mientras la sonríe – Siéntate por favor.
Ella se sienta al lado de
Isco sin saber muy bien si lo que está haciendo es lo correcto. María sale de
la habitación y el salón se queda en silencio esperando ver que es lo que va a
pasar. Cuando vuelve todos la miramos sorprendidos. Le tiende la guitarra que
acaba de traer a Dani y veo como este asiente a María.
Se vuelve a sentar en su
sitio y Dani comienza a tocar la guitarra. Sonando así una triste melodía, una
canción que nunca antes había escuchado y que creo que ninguno había escuchado.
Comienza a cantar y veo que
en sus ojos pasan mil recuerdos de golpe, recuerdos que no son agradables y que
ella quería olvidar.
Mis ojos comienzan a soltar
lágrimas, mis puños se cierran con fuerza, porque estoy perfectamente
entendiendo lo que quiere decirnos y no puedo con esto. A ella no. ¿Por qué?
¿No ha sufrido ya suficiente?
- Que tú no vales más que yo – sale por su voz la última
frase de la canción.
María mira alrededor pero yo
no puedo apartar mi mirada de ella, de sus ojos tristes y llorosos, no puedo.
- Tú… - intento decir pero mis palabras se quedan ahogadas,
ya que no soy capaz de decir nada.
Nuestras miradas se conectan
y ella ve mi sufrimiento, de la misma manera que yo veo el suyo. No puedo
creerme esto, no puedo creerme que haya sufrido esto y aun así siga tan entera.
¡Dios! No quiero imaginármelo, ¿por qué no he podido evitar esto?
Ojalá vea a ese hijo de puta
para darle lo que se merece, porque ella lo es todo para mí, lo es y no se
merece que ningún energúmeno la haga daño. Nadie. Ella vale más que cualquiera.
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado. Como siempre espero vuestros comentarios.
Gracias por leer y comentar.
Besos, María.

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