SILENCIO 2




SILENCIO 2


El salón está en silencio, lo único que se escuchan son las respiraciones y los pulsos acelerados de los que estamos presentes en la sala. Sé que por sus cabezas se están pasando miles y miles de cosas, intentando unos averiguar el significado de la canción y otros en cambio, intentando asumir que la canción es real, como yo.

No puedo creerme esto que está pasando, no puedo. Se me ha hecho un nudo en la garganta y la boca se me ha secado. Tengo unas ganas enormes de ponerme a llorar de la impotencia, de no haber podido hacer algo para que no sucediera.

Siento como las manos de María se alejan de las mías y como se levanta bajo la atenta mirada de todos para salir al jardín.

         -       La canción… - intenta decir Nacho.
         -       ¿Estáis pensando lo mismo que yo no? – pregunta Lucas.
         -       Por eso quería ayudar a Sofía – dice Bale.
         -       ¿Dani es cierto? – pregunta Sergio - ¿Ha sido maltratada?
         -       Yo… yo no soy quien para contaros nada – dice agachando la cabeza.

Todos comienzan a hablar a la vez pero desconecto de sus conversaciones hasta que veo entrar otra vez a María al salón. Cuando lo hace todo el mundo se calla y ella se acerca otra vez a mí.

          -       ¿Podemos ir a casa? Ya se ha hecho tarde y estoy cansada – me dice al oído.

Yo asiento sin decir ni una palabra.

Me levanto del sofá y cojo nuestras chaquetas. Nos despedimos de todos de una manera fría.

Al llegar al coche de camino a su casa, ninguno de los dos abre la boca, no sabría que decirle, la verdad. Estoy confuso, otras veces estoy enfadado, pero también estoy preocupado y estoy sufriendo. No es justo, esto no es justo.

Al llegar a su casa nos dirigimos a mi habitación y nos ponemos el pijama. Bueno mi pijama consiste en quedarme en bóxers. Al meternos en la cama nos quedamos mirando al techo los dos. Intento decirle algo, pero no sé muy bien cómo hacerlo.

           -       María – llamo.
           -       Dime – me contesta mientras se gira a mirarme.
        -       Esa canción la has escrito tú y sueles decir que lo que escribes está basado en experiencias tuyas – digo mientras sigo mirando al techo sin atreverme a mirarla.
            -       Así es – me dice afirmando lo que he dicho.
            -       ¿Te han maltratado? – pregunto soltando la bomba y esta vez la miro a los ojos.
            -       Sí – me contesta mientras vuelve a mirar al techo para evitar mi mirada y siento que tiene ganas de llorar.
           -       ¿Qué paso? – vuelvo a preguntar mientras me acerco a ella y paso un brazo por su cintura.
            -       No quiero hablar de ello – me contesta un poco seca.
          -       ¿Por qué? Soy tu novio, estás cosas me las tienes que contar – digo mientras me apoyo en mi codo para mirarla mejor a la cara.
            -       Lo sé, pero hay cosas que la gente no quiere compartir – me contesta.
           -       ¿No confías en mí? – pregunto – ¿Es eso? Porque te recuerdo que en una relación tiene que haber confianza y contarse todo. Y esto es algo muy importante y serio, María – sigo diciendo mientras siento que me estoy enfadando.
           -       Confío en ti, Marco. No tiene nada que ver la confianza para contarte que es lo que paso – me contesta mientras me mira.
            -       ¿Ah no? ¿Qué pasa que cada vez que tengas algún problema no me lo vas a decir? – sigo preguntando cabreándome cada vez más.
            -       Claro que te lo voy a decir – me corta.
           -       ¿Qué me vas a ocultar cosas e ir descubriéndolas poco a poco? Porque parecía un poco tonto al no saber que habías sido maltratada. Joder María, soy tu novio. Quiero conocer cada parte de ti, ya sea buena o mala. ¿Pero si empiezas a ocultarme cosas…? – sigo diciendo.
           -       Si empiezo, ¿qué? – me dice mientras me exige a que siga hablando - ¿Vas a romper conmigo? – me pregunta.
            -       Pues no lo sé María, no lo sé – digo mientras me levanto de la cama, no quiero decir nada que después vaya a lamentar. 
            -       ¿A dónde vas? – me pregunta.
           -       Voy a dormir al sofá, ya que como mi novia no confía en mí para contarme su vida, sus cosas importantes, prefiero dormir en el sofá – contesto.

Salgo de la habitación dando un portazo, despertando a todos lo que hay en casa, es decir, a mi padre y a mi hermano, ya que estos días están aquí en Madrid.

Me voy al salón y cojo una manta y una almohada y me tumbo en el sofá para intentar dormir algo pero no puedo. Al cabo de un rato oigo una puerta abrirse y aparece mi hermano por el pasillo.

           -       ¿Qué haces ahí? – pregunta extrañado.
           -       Nada, dormir – digo seco mientras me incorporo para quedar sentado.
           -       ¿Qué ha pasado? – pregunta mientras se acerca hasta mí para sentarse.
           -       He discutido con María – contesto mientras me echo las manos a la cara.
          -       Si no me dices que ha pasado no puedo ayudarte – me dice Igor mientras pasa una mano por mi hombro.
       -       Ha sufrido maltrato – contesto directo y mi hermano abre mucho los ojos por la sorpresa – me he enterado hoy pero no ha sido capaz de contármelo, no me lo había dicho y me he enterado por pura casualidad – sigo diciendo – me he enfadado con ella porque no confía en mí para contármelo, se supone que en una relación tenemos que contarnos todo, que no haya secretos y ella me ha ocultado eso… una parte importante de su vida y yo…
          -       Te entiendo Marco, pero entiéndela a ella. Cuando esté preparada te lo contará pero tienes que darle espacio, es algo muy dolorosa para ella – me dice.
         -       Lo sé pero me ha podido mi impulso y mis ganas de matar a ese gilipollas – suelto con rabia.
           -       Ve hablar con ella – me dice mientras me da un beso en la cabeza y se levanta para irse a su cuarto.

Mi hermano tiene razón así que me levanto y voy hasta mi cuarto. Pero justo antes de entrar oigo sus sollozos, oigo como llora, por mi culpa. ¡Seré imbécil! No soy capaz de entrar y vuelvo al sofá para intentar dormir, mañana hablaré con ella.

Intento conciliar el sueño pero no puedo e imaginármela en mi cara llorando por mí hace que yo también llore. No quiero ser el causante, no quiero.

Al cabo de unas horas oigo como otra puerta se abre y me hago el dormido. Unos pasos se acercan hasta mí y se detienen cuando llegan a mi altura. Oigo su respiración lenta. Así permanece unos minutos en los que supongo que me está mirando. Después lentamente abre las mantas y se tumba junto a mí en el sofá, dándome la espalda.

Sé que es ella, lo sé por su olor, por su respiración, conozco bien cada aspecto de ella. Se coloca bien y nos tapa a ambos con las mantas y es cuando aprovecho para pasar un brazo por su cintura para abrazarla mientras la acerco a mí.

Mi respiración se cuela por su cuello desnudo provocándola un escalofrío.  Así, de esta manera, es como quería tenerla, como quería estar, tenerla entre mis brazos.

            -       Lo siento pequeña – susurro  – lo siento, de verdad.

María se gira para mirarme mientras seguimos abrazados, una de mis manos sigue en su cintura y con la otra mano comienzo a acariciarla el pelo. Nuestras miradas se conectan, gracias a la luz de la luna que entra por las ventanas.

           -       No tenía que haberte dicho eso, no tenía que haberte presionado. Cuando te veas preparada, aquí me tienes para escucharte – digo mientras la mano que estaba en su cintura pasa a acariciar su mejilla y a rozar sus labios.
          -       No te preocupes, tenía que haberte dicho desde el principio que no estaba preparada para contarlo y no haberte hablado así – me responde mientras pasa su mano por mi mejilla y mi barba.
            -       Te quiero peque – digo – te quiero y no sabes cuánto me duele saber que has tenido que pasar por algo así. Ojala haberte conocido antes para poder protegerte de eso.
          -       El pasado, pasado es – me dice – tú no has tenido la culpa. La culpa fue de él y también mía – me sigue diciendo.
             -       ¿Tuya? – pregunto confuso.
             -       Sí, por no haber sido capaz de cortar cuando todo empezó, por no darme cuenta de lo que me estaba haciendo antes. Por no ser valiente –me contesta – Aunque ahora no lo entiendas, te prometo que te lo contaré, pero está noche no, por favor. Esta noche lo único que quiero es estar entre tus brazos y sentirme segura – me dice.
              -       Te quiero, amor, no lo olvides – contesto dulcemente.

Me acerco más a ella y la beso, la beso de una manera dulce. Un beso donde nos decíamos cuanto nos queríamos.

               -       Yo también te quiero cielo – me contesta al separarnos.

Nos volvemos a abrazar y así, mientras el silencio, amigo, nos inunda, caemos juntos en un sueño profundo.





Hola amores!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado. Espero como siempre vuestros comentarios.

Gracias por leer y por comentar.

Besos, María.



Comentarios

Entradas populares de este blog

AGRADECIMIENTOS

LLUVIA

¿SÍ O NO?