ERES MÍA 2
ERES MÍA 2
La fiesta estaba a punto de
terminar y no había vuelto a ver a María por ningún lado, así que decido ir a
hablar con Dani. Seguro que él sabe dónde está.
- Oye Dani, ¿sabes dónde está María? – le pregunto
esperanzado porque me responda.
- Sí, se ha ido a casa – me responde sin más.
- ¿Sabes si mañana tiene algo que hacer? – le vuelvo a
preguntar mientras en mi cabeza se forma un plan.
- No – me responde y alzo la ceja de manera interrogativa
para que siga a hablando – se ha ido a casa, ha vuelto a Santander – me dice
para después irse.
¿Qué? ¿Se ha ido? ¿Pero por
qué? Las cosas iban bastante bien. No entiendo porque ahora se ha ido. ¿Será
que no iban las cosas tan bien cómo yo pensaba? ¡Joder!
Me marcho frustrado a casa y
estoy toda la noche dándole vueltas, pensando en qué he hecho mal para que se
haya ido, hasta que finalmente me duermo.
Han pasado unos días desde
que María se había ido y no tenía ningún tipo de noticia de ella, he intentado
por todos los medios comunicarme con ella pero no ha sido posible. La espera me
desespera. Necesito verla ya.
Así que salgo de casa y cojo
el coche rumbo a Santander, si ella no quiere verme haré que me veo, iré hasta
ella. Creo que no hay mayor prueba de amor que sacrificarse en algo que te
gusta simplemente para verla dos segundos.
Todo el camino lo paso
pensando en ella, en María. En ella, en su sonrisa, en todo. Necesito saber
primero que está bien, que no ha hecho ninguna locura de las suyas, que todo
está bien entre nosotros, que poco a poco esto se va a arreglar y vamos a
volver a estar juntos.
Porque estoy enamorado de
ella, lo estoy, no hay discusión posible, estoy seguro al 100% que es ella, que
ella es la mujer de mi vida y no pienso, por nada del mundo, perderla, mientras
esté en mis manos no.
Acabo de llegar a Santander,
aquí ya es de noche y no sé muy bien por dónde empezar, así que lo primero es
pasar por su lugar favorito. Al no verla allí me dirijo hasta su casa, pero
primero aparco el coche en una calle no muy lejos, para después saber cómo
volver para buscarlo.
Ando por las calles cuando
de repente una pareja al fondo me llama la atención, están muy juntos y en mi
mente aparece la imagen de María. Ojalá poder estar así con ella ahora.
Me fijo mejor en la pareja
que estoy viendo y se me hace muy conocida la chica. Espera ¿esa no es María?
No puede ser ella, seguro que no es ella. El chico me mira de repente y sonríe
para después besarla con ferocidad, atrapándola entre sus brazos.
Me quedo quieto,
descompuesto y triste porque cuando la chica se gira es mi María, bueno ya no
es mía. Ahora entiendo todo, ahora lo entiendo. He estado haciendo el tonto, ya
la había perdido y yo ni me había dado cuenta. Pero que gilipollas soy.
Un par de lágrimas surcan mi
cara, mostrando al mundo exterior como estoy por dentro, como estoy al saber
que ella ya no es mía, que yo ya no soy alguien importante en su vida y que ha
encontrado a otro mejor que yo.
María me mira con sorpresa y
terror en su mirada, veo como no puede creerse que esté ahí, pero yo ya no
quiero ver nada más, por lo que me doy media vuelta para volver a coche.
- ¡No espera! – oigo que grita María pero no me doy la
vuelta para enfrentarla no puedo.
Ando todo lo deprisa que
puedo, para no llamar la atención de nadie. Siento que corre detrás de mí para
alcanzarme pero ya estoy delante del coche. Abro la puerta cuando ella vuelve a
gritar.
- ¡Espera Marco, por favor! – grita suplicándome porque me
parara.
Pero no lo hago y subo al
coche. Cierro la puerta. Arranco el coche y cuando estoy a punto de marcharme
María llega hasta el coche. Golpea con fuerza el cristal de la puerta para que
la abriera, para que hable con ella, pero ahora mismo no puedo, no puedo con su
traición.
La miro a los ojos, unos
ojos que esconden dolor y sufrimiento, furia, odio, decepción… Todo y con mi
mirada sé que le he dicho todo lo que con mis palabras no sería capaz de
decirla.
Arranco el coche mientras no
puedo parar de llorar. Dejándola allí sola en mitad de la calle, sola y
llorando, porque sí, la he visto llorando desconsoladamente. Y aunque me muera
por abrazarla mi desilusión es mucho más grande, mi orgullo me puede más.
Y ahora la había perdido
para siempre.
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado. Espero como siempre que dejéis vuestros comentarios.
Muchas gracias por leer y comentar.
Besos, María.

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