CAOS 2




CAOS 2


Abro los ojos y ahí la veo, dormida plácidamente como un angelito, se ve tan hermosa así, tan preciosa… Con mi mano empiezo a acariciar su mejilla, ella se revuelve entre mis brazos y abre poco a poco los ojos. Esos ojos preciosos que me miran con amor. Le sonrío cuando me mira y ella se acerca más a mí para acurrucarse mejor contra mí.

Noto que se pone un poco rara y creo saber por qué, tiene que volver a Santander, por Natt, tiene que cuidarla. No quiero separarme de ella pero tiene una responsabilidad.

Después me mira a los ojos y la mirada que me devuelve veo dolor y sufrimiento, ahora está pensando en lo de anoche, en todo lo que pasó. La miro fijamente y acaricio otra vez su mejilla. La acerco más a mí y la beso dulcemente.

Cuando nos separamos nos miramos, de repente me invade un sentimiento de culpa y arrepentimiento por lo que pasó anoche, ella me mira y se acerca a besarme y abrazarme con fuerza. No quiero separarme de ella, pero al final se separa de mí.

Hacemos el desayuno entre risas y juegos, y de tanto reír y  hablar, despertamos a mi padre y mi hermano. Vaya noche que les hemos dado, menos mal que María les ha hecho el desayuno como recompensa porque sino… Y así, rodeada de mi familia y de mi chica, desayuné. Hacía mucho que no tenía un momento de desayunar tan familiar y alegre.

Al terminar, entre todos recogemos la cocina y María va a mi habitación para arreglarse y acabar su maleta. Cuando esta lista se despide de mi padre e Igor, y se monta en el coche conigo. Durante todo el viaje no decimos ni una sola palabra. Como si el uno no existiera para el otro. O eso se pensaría la gente que nos viera desde el exterior, pero no, solamente disfrutamos juntos del silencio, cogidos de la mano y pensando en el futuro que vendrá.

El momento de despedirse llega. Ninguno de los dos queremos, pero los dos sabemos que tiene que ser así, por más que nos duela, por más que odiemos las despedidas, sabemos que hay que hacerlo.

Nos abrazamos con fuerza, dándonos el último abrazo hasta a saber cuándo.

           -       No olvides que te quiero amor – digo mientras nos separamos.
           -       Yo también te quiero cielo – me contesta mientras nos miramos a los ojos.

Nos fundimos en un largo beso y después nos separamos cada uno cogiendo un rumbo diferente.


Han pasado un par de días desde que dejé a María en el aeropuerto, no puedo dejar de pensar en ella y de echarla de menos. Ojalá estuviera aquí conmigo todos los días, pero no puede ser. Todos los días la llamo y nos pasamos horas hablando, contándonos lo que nos ha pasado durante el día.

Estoy llegando a Valdebebas para el entrenamiento de hoy. Cuando llego al vestuario todos mis compañeros se callan y me extraño por su actitud.

           -       ¿Qué pasa chicos? – pregunto extrañado.
           -       Esto… - intenta decir Nacho.
           -       Toma – me dice Sergio para después lanzarme una revista a la cara.

Cojo la revista, una revista del corazón y leo el título de la portada: “La nueva conquista de Asensio, el jugador de moda del año”.

Me tendríais que ver, mi cara es todo un poema. Tras el titular aparece una foto, una foto en la que aparecemos besándonos en el aeropuerto. No puedo creérmelo, nos han pillado. Aunque la verdad es que no nos hemos estado escondiendo. Pero pensé que este lío no iba a ser tan pronto.

Voy hasta la página del artículo y allí veo todo un reportaje de fotos, desde que nos bajamos del coche hasta que nos despedimos en el aeropuerto. Y no puedo evitar leer lo que han puesto.


“Marco Asensio, el joven jugador  del Real Madrid que hoy en día es unos de los jugadores promesa del fútbol español, le sonríe a la vida. Y es que al mallorquín le va muy bien profesionalmente, pero lo que nadie sabía es que también en lo personal. Este domingo se le ha visto muy acaramelado, como podéis observar en las fotos, con una chica morena, guapa.

De ella solo sabemos que se llama María, tienen la misma edad, es Santanderina y estudia Magisterio de Primaria. Así que chicas, ya hemos resuelto el misterio de los misteriosos viajes que realizaba Marco por Santander. Y es que claro, con semejante chica tan guapa, ¿cómo no va a hacer tantos viajes?

Pero las incógnitas siguen aquí, ¿de dónde ha salido está chica?, ¿cómo se han conocido? ¿Cuánto tiempo llevarán juntos?

Y miles de preguntas sin respuestas pero que estamos dispuestos a resolverlas por vosotros.

¿Qué misterio esconde está chica? ¿Querrá fama? ¿Le querrá solo por su dinero? O en cambio, ¿es su media naranja?

En próximos números y a través de las redes sociales os iremos informando de la nueva relación del guapo, Marco Asensio”.


No, no, no… Me echo las manos a la cabeza, estoy frustrado. Seguro que la prensa ha ido a por ella. Dios no. Salgo del vestuario bajo la atenta mirada de mis compañeros y la llamo al móvil. Tarda en contestar un rato pero al final lo cojo, supongo que estaba en clase.

        -       Hola amor – digo cuando me coge el móvil, estoy muy nervioso por esta conversación.
       -       Hola cielo, me has pillado en medio de clase – me dice intentado sonar tranquila pero sé que no lo está.
        -       Lo siento peque, pero tenemos que hablar – digo preocupado y temeroso.
        -       Lo sé – me contesta – he leído la revista – sigue diciendo e intento tranquilizarme por lo que pueda pasar ahora.
        -       ¿Estás enfadada? – pregunto inseguro por su respuesta.
      -       No, claro que no cielo – me intenta tranquilizar – lo único que me ha chocado todo, además de que los paparazzi se han presentando en la puerta del cole de Natt y aquí en la Uni – me explico.
      -       ¿En serio? No me lo puedo creer – digo sorprendido - ¿Estáis bien las dos? – sigo preguntando.
        -       Sí, sí, estamos bien tranquilo – me dice.
       -       Lo siento mucho, lo siento. Tenía que haber predicho que esto iba a pasar y haberte prevenido – digo disculpándome.
      -       Yo también sabía que esto iba a pasar, pero no pensé que tan pronto  - me dice – Cariño tengo que volver a clase, ¿hablamos cuándo salga? – me pregunta.
        -       Sí, por supuesto. Sólo quería saber cómo estabas – contesto.
        -       Estoy bien – me vuelve a asegurar.
        -       Te quiero amor – digo finalmente.
        -       Y yo a ti – me responde.

Cuelgo la llamada y respiro tranquilo, está bien y no se ha enfadado, creo que podía haber ido peor.


Han pasado un par de meses desde que la prensa se enteró de nuestra relación. María ha intentado llevarlo bien y no hacer caso de lo que dicen, de la misma manera que yo. Pero a veces es muy difícil.  María y yo no podemos pasar tiempo solos fuera de la casa de cada uno sino es acompañados por una cantidad de paparazzi. Cuando están por Santander no paran de perseguirla, incluso estando con Natt. La preguntan por cosas de su vida, de su familia…

Hoy como cada día, llamo a María.

         -       Hola amor – digo entusiasmado.
         -       Hola – me contesta sin ganas y sé que pasa algo.
         -       ¿Te pasa algo cielo? – pregunto preocupado por cómo la he oído.
         -       No, no me pasa nada, estoy bien – me dice para no preocuparme.
         -       Amor, no me engañas – respondo - ¿qué te ronda por tu cabeza? – pregunto esta vez.
        -       No lo sé Marco, hace mucho que no nos vemos – me dice y es que es verdad hace casi un mes que no nos vemos, y que no tengo un fin de semana libre, en el que ella pueda venir a verme o yo ir a verla.
        -       Lo sé, ando muy liado, pero te prometo que dentro de poco estoy ahí contigo – digo intentando que mejore su ánimo.
       -       No sé Marco, no es solo eso. Me estoy agobiando mucho. Todo me viene grande. Tengo que estudiar, estar pendiente de una niña de cinco años e intentar evitar a los paparazzi todos los días – me explica – acabo tan cansada todos los días que no tengo ni tiempo para mí.
         -       Lo sé peque, lo sé. Sé que esto es difícil, pero juntos podemos superarlo – respondo empezando a ponerme nervioso, no me está gustando la dirección que está cogiendo la conversación.
        -       ¿Cómo podemos superarlo juntos sino lo estamos? – me pregunta – No estamos juntos físicamente. Y no puedo con todo.
         -       ¿Qué quieres decir con eso amor? – pregunto mientras no puedo evitar que mi voz se entrecorte. Por favor no, por favor no me digas eso…
        -       No lo sé Marco, de verdad que no lo sé – me contesta antes de que se le quiebre la voz.
         -       ¿Quieres dejarlo? ¿Qué lo dejemos? – intento entenderla y me asusto solo con la idea de perderla – Porque si es eso, no lo acepto. Te quiero amor, te quiero y sé que vamos a superarlo juntos – respondo – María, por favor – suplico.
        -       Te quiero Marco, pero necesito respirar un poco. Entiéndeme a mí también. No te estoy diciendo que quiero romper contigo ni mucho menos, porque te quiero, eres el motor de mi vida. Pero necesito tiempo y que me dejen de agobiar. Sólo quiero eso – me dice.
         -       Tomate el tiempo que necesites amor, voy a estar aquí para ti – respondo sin tener otra alternativa, la entiendo en parte.
        -       No sé si quiero que me esperes Marco. Es tu vida y no quiero que renuncies a ella. Soy yo quien tengo que adaptarme a tu vida. Y no puedo pedirte que me esperes porque no sería justo, no sería justo porque no sé si podré adaptarme a ella. Son muchos cambios que tengo que asumir. Necesito tiempo – me dice mientras oigo como llora en silencio, de la misma manera que estoy yo, llorando por sus palabras – Te quiero Marco, no lo olvides.
          -       María, por favor… - pero había colgado antes de poder decir nada más.

No, no, no. Esto no puede estar pasando ahora. Dios, la amo, con locura, no puede decirme adiós, no puede.

Voy a esperarla, voy a esperar todo el tiempo que haga falta, todo el que haga falta, porque sin ella… porque sin ella mi vida es un caos, sin ella mi vida no es igual, ella me hace feliz, a pesar de la distancia, me hace feliz, me hace sentir completo, así que la esperaré.






Hola amores!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado y que dejéis vuestros comentarios.

Gracias por leer y comentar.

Besos, María.

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