PARA SIEMPRE 2
PARA SIEMPRE 2
Los días pasan y mis ganas
de recuperarla cada vez aumentan más, sé que tengo que currármelo, que tengo
que trabajar para volver a recuperar su confianza, pero sé que lo conseguiré.
Para ello, desde aquel día
le dejo en su casa un pequeño detalle, sé que no le gustan los grandes regalos,
los caros, con los pequeños y hechos desde el corazón para ella es suficiente.
Antes de ir a entrenar me
siento en el escritorio de mi habitación y pienso que escribir en la hoja en
blanco que tengo delante. Pero finalmente comienzo a escribir, puesto que cada
vez que pienso en María todo fluye.
Hola amor,
Te escribo en esta carta como cada día, todo lo que
quiero decirte con el fin único de que me creas cuando te digo que te echo de
menos. Quiero decirte tantas cosas… que no puedo hacerlo frente a frente porque
me enredo en tu mirada, me distraigo con tus labios y me envuelvo en tu
sonrisa. Y entonces se me olvida decírtelo, porque cada momento que paso a tu
lado, es el mejor de cada día.
Pero quiero hacerlo porque debes saberlo, debes de
tenerlo siempre presente. Debes saber que era tan feliz contigo… porque me
hacías reír, porque me hacías temblar, porque me hacías soñar. Y desde que no
estoy contigo mi vida se ha vuelto gris. Era tan feliz contigo porque cada día
notaba tu respeto, tu aceptación a mis manías y a mis pasiones, porque nunca
intentaste cambiarme.
Era tan feliz contigo, porque a tu lado me sentía, por
fin, que formaba parte del mundo, y ahora que no estoy contigo me siento
perdido. Por tu forma de minimizar los problemas, por la complicidad que
habíamos creado y que yo me encargué de destruir y por ello me arrepiento todos
y cada uno de los días. Porque contigo había empezado a cobrar sentido él “para siempre” y quiero seguir a tu lado
para que mi vida siga teniendo sentido. Porque con un simple abrazo tuyo yo ya
soy feliz.
Y sabes que no soy el mejor expresando mis sentimientos,
soy un desastre, así que voy a intentar decírtelo de la única forma que sé, y
si hace falta lo haré todos los días. Sin licencias poéticas, sin metáforas y
sin versos con rima, así, cruda y brutalmente, te quiero. Y así es como tengo que decírtelo. Eres la mujer de mi
vida. Y podría escribirlo en mayúsculas porque tengo la certeza de que es así.
Por tu manera de colorear mi vida, por la energía que me
das, por las risas compartidas y por los secretos desvelados, por todo eso eres
especial, especial para mí. Y por todo eso y por más te admiro, porque eres
grande y generosa y porque a pesar de los obstáculos que la vida te ha puesto
en tu camino, tú, María, me has enseñado a amar. No es sólo mi amor, también te
adoro.
Soy el hombre más afortunado por decir que estoy
enamorada, hasta las trancas, de la mujer más maravillosa del planeta, de la
mujer que me ha robado el corazón.
Por y para siempre amor.
Te quiero, Marco.
Termino de escribir y cierro
la hoja para meterlo en el sobre. Recojo mis cosas para irme a entrenar y antes
de ir a Valdebebas, paso por la casa de María y dejo el sobre en su entrada,
para que cuando salga lo encuentre.
Las horas pasan y como todos
los días no recibo ninguna noticia por su parte, si le gusta o no, sí tengo una
oportunidad, si voy por el buen camino…Sólo necesito una señal, una señal de
que todo va bien.
Es de noche ya, los chicos y
yo hemos organizado una cena en casa de Isco y yo solamente esperaba que ella
viniese, que apareciese por la puerta.
De repente un torbellino de
cabellos negros aparece por el salón y se engancha a mi pierna como un mono.
Miro hacia abajo y ante mis ojos aparece una de las sonrisas más tiernas, la de
Natt. Me agacho y la cojo en brazos, ella pasa sus brazos por mi cuello para
abrazarme. Esta niña es puro amor.
- ¿Qué tal princesa? – le pregunto.
- Muy bien Marco – me responde con una sonrisa mientras me
mira – Por cierto a mi tía le encantan tus regalos, aunque no te lo haya dicho,
sobre todo las cartas, siempre acaba llorando – me suelta de repente.
Me quedo mudo ante su
comentario mientras ella deposita un beso en mi mejilla y hace que la baje para
ir a jugar con Isco Jr. En mi cara aparece una sonrisa amplia.
Todo va bien, le gustan mis
regalos y mis cartas. Por lo menos, aunque ella no me lo haya dicho, creo que
voy por el buen camino, así que voy hasta mi chaqueta y cojo lo que llevo
escondido en ella, para después guardarlo en mi espalda, para que María no lo
vea.
Aparece en el salón y saluda
a todos con dos besos y un abrazo, está preciosa como siempre. Llega mi turno y
le miro serio, esperando alguna reacción por su parte, una señal, algo, sólo necesitaba
eso.
Da un paso hacia mí
dispuesta a darme dos besos, al menos tengo
eso, cuando saco de mi espalda bajo su atenta mirada, lo que llevo
escondido, Le tiendo la rosa roja y veo como su cara se vuelve roja de la vergüenza.
Siempre me ha encantado verla ruborizada y más cuando aparece una sonrisa en su
cara.
Me coge la rosa que le
ofrezco y al hacerlo nuestras manos se rozan, mi piel se estremece y mi corazón
se acelera. Le miro a los ojos y sé que a ella también le ha pasado lo mismo.
Me saluda con dos besos,
aunque los míos los prolonga más de la cuenta, con la intención de retenerla
más junto a mí. Pero a pesar de todo nada es fácil en esta vida, y si de verdad
quiere recuperarla voy a tener que seguir currándomelo. Más aún.
Durante la fiesta, mientras
estamos en el jardín, me acerco hasta María y poso mis manos en su cintura.
Ella se gira para saber quién es.
- ¿Podemos hablar? – pregunto.
- Sí, claro – me contesta.
La cojo de la mano y la llevo
a un lugar más apartado para poder hablar tranquilamente.
- ¿Has recibido mis cartas? – pregunto otra vez.
- Sí – me responde sin más.
- ¿Y? – sigo insistiendo.
- ¿Qué quieres que te diga Marco? – pregunta esta vez ella
confusa.
- Sí te gustan, que es lo que sientes cuando las lees, no
se algo – digo serio mientras espero a que hable, pero no lo hace – No sé que
más hacer, de verdad que no lo sé – vuelvo a decir mientras me echo las manos a
la cara.
- Marco, yo… - intenta decirme.
- No sé qué hacer para que me perdones – la interrumpo
mientras sostengo sus manos sobre las mías – No lo sé. Y me estoy volviendo
loco. Te necesito María, te necesito en mi vida, conmigo. Estoy dispuesto a
hacer lo que sea por ti, sólo tienes que decirme que debo hacer – la miro
suplicante.
- No es tan fácil Marco, esto lleva tiempo, yo necesito
tiempo, no es fácil perdonar a alguien cuando te ha sido infiel. Por mucho que
te quiera – me explica.
- Lo sé, pero la espera me está matando. Estoy dispuesto a
dejar el fútbol si hace falta – digo desesperado ya.
- No Marco, el fútbol es tu vida y yo no soy nadie para que
lo dejes – me dice mientras se levanta del suelo en el que estábamos sentados.
- Eres la mujer de mi vida – digo susurrando, pero sé que
no me ha oído, ya estaba demasiado lejos como para hacerlo.
Cuando vuelvo a la casa busco
a María con la mirada, pero no la encuentro por ninguna parte. ¿Se habrá ido
ya? ¿Por qué cada vez que hablamos acaba huyendo de mí? ¿Por qué el destino no
nos deja ser felices?
Hola amores!!
Aquí tenéis el nuevo capítulo ¿qué os ha parecido? Espero que os haya gustado y que dejéis vuestros comentarios.
Gracias por leer y comentar.
Besos, María.

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