VOLVER
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Los días pasaban, los campos
se llenaban de vida, las flores crecían, el tiempo pasaba y poco a poco las
heridas iban sanando. Un mes había pasado, un mes desde que todo había vuelto a
cambiar, mi vida había cambiado. Un mes desde que empecé a ser la tutora legal
de Natt. Una tarea muy difícil aunque con la ayuda de mis padres poco a poco me
hacía a la idea. Un mes desde la última vez que le vi, desde que hable con él.
¿Y por qué no he hablado con
él? Necesitaba tiempo para asimilar todo lo que me está ocurriendo, necesitaba
tiempo para mí, para sanar. Y sé que él estaba centrado en los próximos
partidos, en la final. ¡Sí, habían llegado a la final de la Champions! ¿Y le
echaba de menos? Por supuesto. Pero a veces una persona tiene la necesidad de
alejarse del mundo, de la gente que le rodea. A veces lo necesita, para volver
a encontrarse a uno mismo, para volver a ser esa persona que era. Y eso es lo
que necesitaba. Desconectar del mundo, de todos, y eso por mucho que me doliera, le incluía a él
también. Ni siquiera había hablado con Isco o con Dani. Me había encerrado en
banda.
Pero llega un momento en el
que necesitas volver a la realidad, volver a sentir el calor de la gente que te importa, de la
gente a la que le importas. De volver en cierta manera a la civilización. Y
cuando lo conseguí desee no haberlo hecho. ¿Por qué? Si antes era insoportable
permanecer en casa durante el aniversario de la muerte de mi hermana, ahora era
constante, todos los días eran igual. Y quería respirar, ser libre. No quería
huir, pero no tenía otra opción. Así que agarré mi maleta y me fui al
aeropuerto.
Y aquí estoy ahora, rumbo a
Cardiff. Si habéis oído bien. Estoy rumbo a ver la final de la Champions. ¿Y
queréis saber una cosa? Nadie sabe qué voy a verles, ni siquiera Dani. Es una
sorpresa para todos. Pero en especial para Marco. Porque sinceramente es a
quién más echaba de menos de todos, a quién más quería ver, en definitiva, voy
a Cardiff para verle, para estar con él en un día tan importante como va a ser.
Al llegar a Cardiff cojo un
taxi y me voy a un hotel cerca del centro. Llego un día antes que los chicos,
ya que voy tengo que aprovechar para hacer algo de turismo. No sé en qué hotel
van a tener la concentración pero no me importa. Sé lo más importante que hay
que saber y es que mañana antes de que empiece el partido los familiares van a
poder visitar los jugadores en el campo, así que lo único que tengo que hacer
es avisar a mis tíos de la hora y el lugar de entrada.
El día pasa demasiado
deprisa, Cardiff es una ciudad preciosa pero veo la hora de que llegue mañana
para verles.
Al día siguiente me levanto
temprano para seguir viendo la ciudad y a la hora de la comida llamo a mi tía,
quien me dice la hora y el lugar de entrada.
Ahora mismo estoy muy
nerviosa. Me encuentro en los pasillos de los vestuarios del campo junto a mis
tíos. Y puesta como no llevo una camiseta del Real Madrid. En concreto la que
me regaló Marco durante el partido contra el Málaga. Quiero que le de suerte
otra vez y quiero que esta vez nos las de a ambos.
Los jugadores empiezan a
salir y se reúnen con sus familiares pero antes de ellos todos posan su mirada
sobre la mía, me dedican una amplia sonrisa pero ninguno de ellos abre la boca.
Todos se quedan expectantes.
Dani sale del vestuario y se
acerca, cuando se da cuenta de que estoy abre la boca sorprendido, sin poder
creerse que esté aquí. La cara de Isco cuando me ve es todo un poema, primero
pasa por la sorpresa, después al enfado y finalmente a una cara de alegría. Sé
que tiene ganas de abrazarme, bueno en realidad todos, pero espera paciente.
Espera sí, porque la persona
a la que realmente quiero ver ni si quiera se ha dado cuenta de que estoy. Ha
salido cabizbajo del vestuario y se ha acercado al lugar en donde se encuentra
su padre y su hermano. Y ahora mismo me está dando la espalda.
Este momento me parece tan
surrealista… A veces no sé si quererle o matarle. Todos los jugadores de la
plantilla llevan su mirada desde donde estoy hasta donde esta Marco preguntándose
el porqué aun no me ha visto. Incluso hay más de uno que le noto frustrado,
entre ellos Isco.
- ¿Oye chicos por qué me miráis tanto? – pregunta Marco al
percatarse de que todos le están mirando.
Ninguno de ellos le
contestan sino que sus miradas viajan hasta mí. Y es entonces cuando Marco se
da la vuelta y busca con la mirada el lugar en donde el resto está mirado. Su
mirada se cruza con la mía, nuestras miradas vuelven a estar conectadas. Le veo
abrir los ojos sin creerse lo que está viendo y yo no puedo evitar sonreírle.
La verdad es que es una situación muy cómica porque estamos los dos estáticos
en medio del pasillo con todo el mudo pendiente de lo que vamos a hacer a
continuación.
No puedo evitarlo, vamos a
decir que es el instinto, me hace dar pasas hacía él. Al darse cuenta de que me
acerco Marco también lo hace. Cuando estamos a un paso de tocarnos nos paramos
y nos miramos a los ojos. Cuanto había extrañado esa mirada.
Y en ese momento Marco
acorta la distancia y me abraza, me abraza como si no hubiera un mañana y yo no
puedo evitar agarrarle con fuerza. Él me
acerca más a su cuerpo como si temiera a que me fuera a ir.
- ¿Qué haces aquí? – me pregunta después de soltarme sin
entender nada.
- No podía perderme este partido tan importante – le digo
mientras le sonrío.
- Pero… - intenta decir.
- Nada de peros, ahora vas a salir al campo y lo vas a
hacer genial – le corto mientras sonrío – además llevo tu camiseta así que hoy
tenemos suerte – le sigo diciendo.
Marco me vuelve a abrazar.
Al volvernos a separar nos encontramos rodeados por todo el equipo. Isco aparta
de un codazo a Marco y son sus brazos los que envuelven ahora mi cuerpo. Sí que
me echaba de menos el malagueño, pero para ser sinceros, de la misma manera que
yo también le había echado de menos.
Todos y cada uno de ellos me
saludaron, me preguntaron qué tal estaba y como llevaba mi nueva vida. La
verdad es que extrañaba un poco esta locura y espontaneidad que tenían a la
hora de hablar los unos con los otros.
Antes de dirigirnos los
familiares a las gradas, Marco se acerca a mí.
- María – me llama y me giro para verle.
- ¿Qué? – le pregunto mientras él me coge ambas manos y las
entrelaza.
- Gracias por venir, de verdad, significa mucho para mí que
estés aquí conmigo – me dice mientras me da un beso en la mejilla, muy cerca de
la comisura de mis labios.
- No tienes porque dármelas, sé que he estado desaparecida
durante este mes, pero hoy es un día muy importante para ti y quería estar aquí
contigo para apoyarte y vivirlo contigo – le digo mirándole a los ojos.
- Eres maravillosa – me dice mientras me abraza.
- Buena suerte Marquitos aunque no la vas a necesitar – me despido
de él dándole un beso en la mejilla.
Me dirijo a las escaleras
que me llevarán a las gradas y antes de subir oigo:
- Te quiero pequeña.
Sé que ha sido Marco a pesar
de haberlo dicho en un susurro y sé que probablemente no ha sido capaz de decírmelo
cuando estaba cerca pero aún así necesitaba soltarlo. Sonrío como una tonta
enamorada y voy camino de las gradas para sentarme a disfrutar de un gran
partido.
Lo que no sabía es que iba a
disfrutar de algo más que un partido de fútbol.
Hola amores!!!
Aquí tenéis otro nuevo capítulo!! Espero que os haya gustado y siento que sea tan corto, pero hoy mi inspiración y ganas de escribir no es que sea muy buena. Pero os prometo que el próximo capítulo va a ser mucho mejor que este. No os voy a adelantar nada porque sino no tiene gracias.
Espero como siempre vuestros comentarios con lo que os ha parecido.
Gracias por leer.
Besos, María.

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