SIMPLEMENTE TÚ
SIMPLEMENTE TÚ
La gente grita eufórica y
los nervios están a flor de piel. Acaba de comenzar la segunda parte y el
marcador esta 1-1 frente a la Juventus. No sé lo que va a pasar a continuación,
no sé quién va a ganar o no, porque ahora todo está muy igual.
Y cuando menos lo espero
estoy saltando de alegría, en el minuto 60 Casemiro ha metido un golazo, dando
oportunidad a mis blancos de ponerse por delante del marcador. Y no han pasado
ni tres minutos cuando vuelvo a saltar del asiento, Cristiando ha marcado su
segundo gol. La victoria entre los madridistas se está tocando con la punta de
los dedos.
Y en el minuto 81 llega el
momento más esperado, el momento por el que estoy aquí viendo esta final. Marco
entra al campo por Isco, quien es ovacionado por el público por su gran
actuación. Si antes estaba nerviosa ahora no os podéis ni imaginar lo nerviosa
que me encuentro.
Mi mirada no para de
seguirle haya donde vaya, incluso si el balón está en la otra punta no puedo
dejar de mirarle. No puedo dejar de pensar en que está cumpliendo su sueño y
que yo estoy aquí para disfrutarlo. No dejo de pensar en la suerte que tengo de
tenerle en mi vida.
Y en el minuto 90, ese
minuto tan preciado… Ni siquiera puedo creérmelo, aun sigo sentada sin
levantarme. No puedo creerme que haya metido gol. ¡Marco acaba de meter el
cuarto gol! Y en el instante en el que le veo correr hacia las gradas es cuando
reacciono y me vuelvo loca.
Veo como Marco salta a las
gradas y va a donde está su hermano y su padre, unas butacas más allá de las
que estoy yo, y los abraza. Este gol se lo mucho que significa para él, para su
madre. Antes de bajarse recorre con la mirada a las personas que se sientan en la
fila hasta toparse con mi mirada. Le sonrío como nunca antes y Marco me
devuelve una sonrisa que incluso le hace brillar esos ojos tan bonitos que
tiene. Me guiña un ojo y vuelve al campo para celebrarlo con sus compañeros. Y
en ese momento alza sus manos y señala al cielo, dedicándole este gol, este
partido, este sueño a su mayor apoyo en el futbol, a su madre, que se que haya
donde esté estará muy feliz de ver los logros de su hijo.
Pero lo que no me esperaba
es lo que hizo a continuación. Marco se vuelve a las gradas y vuelve a mirarme.
Hace un corazón con las manos y me señala. Y sé que me ha dedicado también el
gol. ¡Me ha dedicado el gol! Este chico cada día me sorprende más y cada día me
enamora más. Después de ese gesto no puedo dejar de sonreír como una tonta. Y
así de esta manera y sin darme cuenta el partido ha llegado a su fin, al final,
ganando así el Real Madrid, la duodécima. ¿Quién lo iba a decir? Y que
orgullosa estaba de cada uno de ellos.
Salto al campo junto a mis
tíos y mi primo para celebrarlo todos juntos. Igual que nosotros todos los
familiares están haciendo lo mismo. A lo lejos diviso a Marco abrazando a su
padre y su hermano y al separarse le veo llorar, así que decido dejarles un
poco de intimidad y luego iría a buscarle. Por lo que voy en busca de Dani.
Cuando le veo salto a sus brazos y después toda la familia nos damos un gran
abrazo. Luego son todo risas, abrazos y fotos por doquier.
En un momento, sin darme
cuenta unos brazos me abrazan por detrás y oigo una risa, la risa inconfundible
de la persona que tengo detrás, de Marco. Me giro poco a poco sonriendo y
cuando estamos el uno enfrente del otro nos damos un abrazo.
- Estoy muy orgullosa de ti – le digo al oído mientras
seguimos abrazos.
- Gracias a ti por estar aquí me das suerte – me dice
mientras se separa para mirarme a los ojos pero sin dejar de rodear con sus
brazos mi cintura.
- Nos las des, quiero estar en los momentos importantes de
tu vida, verte cumplir tus sueños – le digo y Marco en respuesta me da un beso
en la mejilla.
- No sé si te has dado cuenta o no, pero te he dedicado el
gol – me dice sonrojándose un poco.
- Me di cuenta sí. Gracias – le digo mientras le abrazo.
Y así de esta manera nos
quedamos durante unos minutos. Solos él y yo. Disfrutando del calor del otro,
de la respiración, oyendo el latido de nuestros corazones acompasándose para
ser solo uno.
- Tu madre estaría muy orgullo – le digo susurrando al
oído.
Sé que puede parecer un poco
cruel hacerle recordar a su madre, pero necesitaba decírselo, necesitaba
decirle que ella estaría orgullosa. A veces no es lo mismo que te lo diga un
familiar que una persona que no conocía a esa persona. Y a veces esos detalles
significan mucho más, significa que las cosas las has hecho bien y que otras
personas se han dado cuenta, ven la felicidad que hay en ti, los objetivos que
has cumplido, las metas alcanzadas, los sueños cumplidos. Y es entonces cuando
sabes al 100% que esa persona se sentiría muy orgullosa de ti.
Noto como en el mismo instante
en el que se lo digo se rompe a llorar, acordándose de ella. Y yo no puedo
hacer nada más que abrazarle más fuerte si es posible, de hacerle ver que estoy
y estaré aquí para él.
- Gracias, de verdad, significa mucho para mí – me dice
mientras se separa para decírmelo a los ojos.
Y no puedo verle así, así
que con mis pulgares le limpio las lágrimas que surcan su cara. Y en ese
momento nos quedamos fijamente mirándonos, olvidándonos de la cantidad de gente
que hay a nuestro alrededor.
- ¡María! – grita Isco acercándose a mí y separando a Marco
con un empujón.
- Isco – le digo casi en un susurro tras salir a la
realidad después del momento tan especial que había tenido con Marco.
Me da un abrazo y al
soltarme se lleva a un incrédulo Marco lejos de mí, ya que se notaba a leguas
que no quería irse de donde estaba.
Cuando los jugadores vuelven
al campo tras recibir la medalla y alzar la copa es cuando decido ir a buscar
Marco otra vez. Le encuentro rodeado por Isco, Isco Jr y Lucas. Él se gira y me
ve, entonces se separa de sus compañeros y se acerca casi corriendo hacia donde
estoy. Y nos fundimos en un abrazo.
- Te quiero – me dice Marco – antes del partido quise decírtelo
pero no tuve la suficiente valentía como para decírtelo.
- Te oí, cuando me marchaba a las gradas te oí decirlo,
pero no estaba segura de haber oído eso o no – le contesto mientras bajo la
mirada avergonzada.
- Pues oíste bien – me dice seguro de sí mientras que sus
manos me toman de las mejillas y me
obligan a mirarle a los ojos.
- ¿Por qué? – le pregunto - ¿Por qué yo?
- Porque simplemente eres tú – me dice y no puedo evitar
sonreír al oír sus palabras.
Y sin esperarlo, sin
importar nada ni nadie. Marco se acerca a mí, me acerca a él. Nuestras miradas
siguen conectadas igual que el primer día que nos vimos. Y por fin lo que
estaba esperando, lo que estábamos ambos esperando. Nuestros labios se
encontraron fundiéndose en un dulce beso. Un beso lleno de sentimientos y en el que poco a poco se
iba intensificando. Un beso en el que ninguno de los dos quería separarse pero
que por falta de aire nos tuvimos que separar.
Nos volvimos a mirar a los
ojos esperando ver la reacción del otro. Pero no pude aguantar y lo solté.
- Yo también te quiero Marco.
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo. ¿Qué os ha parecido? ¿Ya era hora no? Espero que os haya gustado.
Espero vuestros comentarios como siempre.
Gracias por leer.
Besos, María.

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