SIEMPRE
SIEMPRE
Me despiertan unas caricias
que recorren mi brazo y mi mejilla. Me remuevo un poco y siento que mi cabeza
no está apoyada en la almohada. Entonces recuerdos de la noche llegan a mi
memoria. Sonrío como tonta y abrazo con fuerza el cuerpo de la persona que
tengo a mi lado. Poco a poco abro los ojos y miro esa sonrisa tan preciosa que
me da los buenos días.
- Buenos días peque – me dice Marco con una amplia sonrisa.
- Buenos días – le contesto sonriendo también y
acurrucándome mejor contra él.
- ¿Qué tal has dormido? – me pregunta abrazando mi cintura
y plantando un beso en mi pelo.
- Genial – le contesto mientras le miro - ¿y tú? – le
pregunto curiosa.
- Muy bien, contigo se duerme mucho mejor – me dice y no
puedo evitar sonrojarme.
Y sin previo aviso sus
labios están junto a los míos. Recorriendo una electricidad por cada parte de
nuestro cuerpo. Nos mantenemos así durante bastante tiempo, besándonos,
abrazándonos, disfrutando del momento.
Marco y yo bajamos a
desayunar. Al entrar al comedor todos los del equipo nos empiezan a silbar y a
reírse. Y el hecho de que Marco me coja de la mano y entrelace sus dedos con
los míos no ayuda.
- ¿Qué tal habéis pasado la noche? – pregunta Isco alzando
las cejas en tono pícaro.
- ¡¿QUÉ?! – grita Dani empezándose a poner muy rojo de la
ira.
Todos se nos quedan mirando
sin entender nada.
- Marco no ha dormido en su habitación así que he deducido
que ha dormido con María porque llegan dados de la mano – dice Isco.
- ¿Y has llegado tú solito a esta conclusión tío? – le dice
Lucas en tono irónico mientras le da una palmada en la espalda – Eso lo hemos
deducido todos en cuanto has hecho la pregunta.
Todos los presentes nos
empezamos a reír por la escena que estaba transcurriendo pero paro de reírme en
cuanto veo la cara seria de Dani. Me señala a un lugar alejado de ellos y sé
que quiere que le acompañe.
- Ahora vuelvo – le digo al oído a Marco.
- ¿A dónde vas? – me pregunta preocupado.
- Dani quiere hablar conmigo, pero no te preocupes está
todo bien – le contesto para tranquilizarle y le doy un beso en la mejilla.
Nos alejamos bastante del comedor
para que ningún de los chicos se entere de nuestra conversación, porque para
que mentir, son todos unos cotillas. Cuando llegamos a la recepción nos
sentamos en unos sillones.
- Antes de que digas nada quiero que sepas que anoche no ha
pasado nada, solo dormimos juntos – le digo adelantándome a lo que me tenga que
decir y dejándole claro que no ha pasado.
- María, sé que es tu vida y que con ella puedes hacer lo
quieras – me dice mientras me agarra de las manos – pero eres como una hermana
para mí.
- No entiendo a qué punto quieres llegar Dani – le digo sin
entender lo que me quiere decir.
- No quiero verte sufrir – me dice serio – no soportaría
verte sufrir. Sé que le quieres, lo sé porque te conozco, pero tú te vas en un
par de horas. ¿Cuándo le volverás a ver? ¿Vais a tener una relación a
distancia? ¿Sabes que no suelen funcionar? Sé que te parece que estoy siendo un
poco duro pero quiero que me entiendas, no quiero verte hundida otra vez, y
menos que sufras por un amor. Y ya no es porque no sea correspondido, porque
joder, lo es. Conozco a Marco y está enamorado de ti hasta las trancas. Pero
eres mi hermana y él es uno de mis mejores amigos. No quiero veros sufrir.
- Dani… Lo entiendo, entiendo lo que me quieres decir – le
digo mientras por instinto le agarro más fuerte de las manos.
- ¿Qué va a pasar ahora? – me pregunta Dani.
- Si te soy sincera, no lo sé. No lo hemos hablado aún – le
contesto seria sin saber bien que decirle.
- Pues tenéis que hablar – me dice mientras me da un beso
en la mejilla y se va al comedor.
Y aquí estoy, confusa, sin
saber muy bien qué es lo que debo hacer. Entiendo las dificultades que
tendremos si seguimos adelante con esto. Sé que las relaciones a distancia no
suelen tener éxito. Sé que me voy a tener que enfrentar a muchos obstáculos. ¿Y
qué importa eso? ¿Qué importa si estás enamorada de la otra persona? La
respuesta correcta sería no, no importa, nada importa. Pero la realidad es otra
muy distinta. Porque aunque me encantaría que la respuesta fuera no, en
realidad es sí. Sí porque no quiero sufrir más, la vida me ha dado demasiados
golpes como para añadirle otro más porque esto después de todo no funcione. Sí
porque tengo miedo a cagarla yo misma. Nunca he estado enamorada, nunca he
tenido novio, las circunstancias de mi vida me han impedido tenerlo o incluso
buscarlo. No sé cómo actuar ni que decir. ¿Y si no sé qué hacer en una relación
normal voy a meterme en una relación a distancia? Sería una loca si pensará que
voy a seguir adelante con esto.
Estoy entrando por las
puertas del aeropuerto. Al final me quedé sin desayunar por quedarme pensando y
reflexionando sobre la decisión que tenía que tomar. Y aquí estoy, a punto de
tomarme un avión rumbo a Santander. Rumbo a la realidad. Mi vida de ensueño
estaba a punto de terminar. Y junto a mí estaban todos los jugadores, todos sí,
ellos también tenían que coger un avión, pero un avión rumbo a Madrid. Unidos
por un camino que pronto se convertirían en dos, devolviéndonos a la realidad
de nuestras vidas. Y yo aun no había decidido que hacer, ni qué hacer ni había
hablado con la persona que tengo a mi lado. La persona a la que le estoy dando
la mano mientras recorremos los pasillos de la terminal del aeropuerto.
Llegamos al punto donde
nuestros caminos se separaban y todos los jugadores me abrazaron para
despedirse. Al terminar se marcharon por la terminal 1, mientras que yo me
tenía que dirigir a la terminal 2. Pero aun me quedaban unos minutos, unos
minutos para separarnos, y por esos los chicos se habían ido, para dejarnos
solos. A Marco y a mí.
- Marco, yo… - intento decirle mientras me giro para verle
pero me calla poniendo un dedo sobre mis labios.
- Sé lo que vas a decir, sé lo quieres hacer – me dice
mientras sus manos se colocan sobre mis mejillas - ¿Pero sabes qué? – me
pregunta.
- ¿Qué? – le contesto intentando averiguar lo que le pasa
por la cabeza.
- Te quiero y me importa una mierda los kilómetros que nos
separen – me dice mirándome fijamente – me importa una mierda. Y sé que tú no
ves que esto a distancia vaya a funcionar, pero quiero intentarlo.
Intentémoslo, por favor – me ruega mirándome con suplica a los ojos.
- Yo… no sé… - le contesto y la verdad es que no sabía, no
me esperaba que me dijera eso. No tenía palabras.
- Iré a Santander a visitarte cada vez que pueda, y tú a
Madrid también. Hablaremos todos los días por Skype. Todos los días te
despertaré con una frase bonita. Pero por favor María, por favor… - me ruega.
- Marco no quiero que esto nos haga daño – le digo.
- No lo hará, te lo prometo – me corta.
- No quiero que esto por algún casual no salga bien y te
pierda – le digo a punto de llorar por la impotencia.
- Eso nunca ¿me oyes? Siempre me vas a tener ahí para ti
pase lo que pase – me dice mientras limpia con sus dedos pulgares las lágrimas
traviesas que surcan mi cara.
- ¿Siempre? – le pregunto esperanzada.
- Siempre – me contesta - ¿Eso significa que vamos a
intentarlo? – me pregunta esperanzado.
- Sí – le contesto mientras que a ambos se nos dibuja una
sonrisa en la cara.
Nos damos un abrazo, uno de
esos que te llenan completamente y que te hacen olvidarte de los demás.
- Última llamada para los pasajeros con destino Santander –
se oye una voz de fondo que nos hace volver a la realidad.
- Te voy a echar mucho de menos – me dice Marco mientras
acaricia mi mejilla.
- Y yo a ti también, no sabes cuánto – le digo en un
suspiro.
Y en ese instante me besa,
me besa como nunca antes lo había hecho, y es que aunque no quiera, este beso
sabe despedida.
- Te quiero Marco – le digo cuando nos separamos y él me
mira sorprendido porque es la primera vez que se lo digo sin que él me lo diga
primero y mirándole directamente a sus ojos.
- Yo también te quiero peque – me contesta.
Antes de separarnos me
vuelve a besar. Le sigo el beso desesperada y cuando quiero darme cuenta sus
labios se alejan de los míos. Y no solo eso, sino que Marco se aleja de mí. Y
nos damos una última mirada antes de seguir por nuestros caminos.
Y aunque es el último beso,
es un beso que se quedará en mi memoria para recordarle hasta la próxima vez
que le vuelva a ver.
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado.
También espero vuestros comentarios ¿creéis que funcionará? ¿Se volverán a ver?
Gracias por leer.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario