¡BAILA!
¡BAILA!
No sé que me pasaba, no sé
porque estaba así, pero estaba muy nerviosa, mucho. Nunca me había sentido así.
Y si encima, tengo a toda la plantilla mirándome pero sobre todo Marco que no
ha dejado de hacerlo en ningún momento, pues mis nervios siguen a flor de piel.
Al haber terminado el
entrenamiento no tardamos mucho en irnos de allí. Esperé a que Dani terminara
de cambiarse y nos fuimos directamente a mi coche, ya que Dani había venido con
Llorente.
La comida y la tarde la
pasamos tranquilamente en casa de mis tíos, como en los viejos tiempos, contándonos
todo lo que nos había pasado, riéndonos y finalmente pusimos una película antes
de irnos a dormir.
Como la película me aburre
mucho salgo al jardín y me siento en el borde de la piscina. Al cabo de un rato
oigo que unos pasos se acercan hasta que se sientan a mi lado. Giro la cabeza y
me encuentro con los ojos de Dani.
- ¿A ti tampoco te gusta la película? – le pregunto
mientras me río, porque la verdad es que la película era de dibujos por
insistencia de Natt.
- Sí pero además quería hacerte compañía un rato, que hace
mucho que no pasamos mucho tiempo juntos – me dice mientras me pasa un brazo
por mis hombros.
- Se de lo que quieres hablar Dani pero no tengo ganas de
hablar de cómo me siento con respecto a la fecha que llega – le digo con un
deje de derrota mientras me apoyo en su hombro.
- Está bien pero que sepas que me tienes aquí para hablar –
me dice.
Le agarro con más fuerza y
pasamos así unos minutos, en silencio, completando la noche estrellada que se
cierne sobre nosotros. Echaba de menos esto, le echaba mucho de menos, es como
un hermano para mí, mi confidente, mi compañero de locuras.
- Por cierto mañana Natt y tú tenéis que venir conmigo al
entrenamiento – me dice en un tono dándome a entender que no cabe la
posibilidad de no ir.
- ¿Y eso? – le pregunto curiosa.
- Mañana es el día de las familias. Mis padres y mi hermano
no pueden ir así que he pensado que vosotras dos me vais acompañar – me contesta.
- ¿Y en qué consiste ese día familiar? – le vuelvo a
preguntar porque veo que se hace de rogar.
- Por la mañana tenemos un concurso de alguna cosa, cada
año es diferente, luego comemos todos juntos y por la tarde vamos al Bernabéu a
una fiesta en la que algunos aficionados tienen la oportunidad de conocernos –
me explica.
- Me gusta la idea, mañana iremos contigo – le digo
mientras me levanto – buenas noches primo – le digo dándole un beso en la
mejilla.
Me voy a mi cuarto y me
pongo el pijama. Me meto en la cama e intento dormirme. En lo último en lo que
pienso antes de dormirme es en su sonrisa.
A la mañana siguiente los
rayos de sol me despiertan. Hoy va a ser un día muy largo. Me visto con unos
pantalones cortos vaqueros ya que hace calor y la camiseta del Real Madrid, y
no, no llevo el número de mi primo, sino el mío con el número 20.
Bajo a desayunar y nos vamos
a Valdebebas. Cuando llegamos están casi todos allí, Sergio con Pilar y los
niños, Isco con su hijo, Lucas con su mujer, Marcelo con los niños…
- ¡Hombre aquí están las nuevas incorporaciones a la familia!
– dice Marcelo con gracia.
- Pero mira si lleva tu número Marco – dice bueno grita
Isco mientras alza las cejas y le da un codazo a Marco.
Yo no puedo evitar
sonrojarme cuando lo dijo y cuando miro a Marco veo que él también se ha puesto
rojo. Vaya par de dos que somos.
- El concurso de este año es de baile – nos dice Zidane
mientras señala el escenario que habían colocado en el campo.
- ¿En serio? – dice preocupado Kross.
- Si así es – sigue diciendo Zidane – Se bailara varias
rondas y en cada ronda se irá eliminando a gente. ¿Queda claro?
- Si – responde a coro todos los jugadores.
Vamos subiendo todos, niños
y mayores, al escenario y nos vamos colocando. Yo prefiero colocarme en la
parte de atrás, mientras veo que Natt se coloca delante para seguir a la
profesora.
- ¿Qué pasa que te pones atrás para que no veamos lo mal
que bailas? – me pregunta Isco en tono burlón.
- No me gusta ponerme delante – le suelto.
La música empieza a sonar y
todos nos ponemos a bailar. Pasan varias rondas y yo sigo pasando cada una de
ellas, mientras el resto me mira con caras de sorpresa, porque la verdad es que
estoy bailando mal pero como conozco al jurado y el jurado a mí, me están haciendo
pasar de ronda.
Llegamos a la última ronda y
los únicos que no estamos eliminados somos Marcelo y yo. Todo el mundo le dice
a Marcelo que no se preocupe, que me han visto bailar y que me va a ganar fácilmente.
Observo como todos le van
dando palmadas de ánimo a Marcelo y mientras mi primo no para de reírse. Nuestras
miradas se cruzan y nos reímos.
Subimos al escenario y le
dejo que empiece él. Al ser la última ronda tiene que ser un baile improvisado
y para su suerte le ponen una canción muy brasileña. Un tipo de música que para
él le viene muy bien.
Cuando acaba todos los
presentes le aplauden, incluida yo, porque hay que ser sincera Marcelo ha
bailado muy bien. Pero ahora me toca a mí y creo que voy a callar un par de
bocas porque he bailado durante toda mi vida, además de que soy profesora de
baile.
Cuando acabo de bailar no se
oye ni un ruido. Miro hacia abajo y veo que todos están con la boca abierta y
me río.
- ¿Qué ahora quién se ríe? – les pregunto mientras me río –
Eso os pasa para que nunca subestiméis a una mujer.
Como era de esperar el
premio me le dan a mí, aunque no dudo ni un momento en dárselo a Marcelo, es
sin duda el justo ganador de esta competición, ya que yo jugaba con ventaja.
- Ahora vamos a bailar otra vez, pero esta vez por parejas.
Así que cada mochuelo con su polluelo – dice el míster mientras todos nos
reímos por su metáfora.
Busco con la mirada a Dani
pero veo que justo ha llegado su novia Sara y se pone a bailar con ella. Vaya
suerte la mía. Me doy la vuelta y veo que Isco empuja a alguien contra mí.
- Creo que nos ha tocado juntos – me dice mientras me
muestra su hermosa sonrisa.
Le sonrío de vuelta y nos
juntamos para bailar.
No sé si es suerte o no pero creo que me espera un
tiempo muy largo, porque los dos estamos cortados, los dos somos tímidos, pero
a pesar de eso, nuestros ojos no pueden parar de mirarse. Y quiera o no me
siento muy tranquila en los brazos de mi compañero de baile. Me siento
protegida entre los brazos de Marco Asensio.
Hola amores!!!
Aquí está el nuevo capítulo, espero que os guste y comentéis.
Gracias por leer.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario