LO QUE DARÍA




LO QUE DARÍA

Había pasado una semana. El Madrid ganó la supercopa de España. La liga había empezado, ganando el primer partido. Hoy nos toca jugar el segundo, aquí en el Bernabéu. Y sí aquí, porque después de lo que nos contó Isco decidí quedarme hasta el día de la reunión.

A pesar de que fuera por un motivo de estas características, Marco estaba muy contento por tenerme con él más tiempo. Tiempo para pasarlo juntos, teniendo citas, cosas de pareja… Y la otra parte del tiempo estábamos con Isco, intentando animarle, porque la verdad estaba jodido, muy jodido.  Si le quitan a su hijo no sé de lo que sería capaz de hacer. Tengo mucho miedo.


El partido contra el Valencia iba de mal en peor, Marco lo daba todo en el campo, eso no cabía duda pero Isco… No se concentraba. Igual que el resto del equipo. Y lo entiendo. Mañana tiene Isco la reunión con los abogados y con Sofía. Lo que salga de esa reunión será la sentencia final, se decidirá la custodia de Isco Jr.

Después del descanso Isco no salió, no se encontraba muy bien, ya no solo mentalmente sino físicamente. Y entiendo que este así, con lo poco que ha comido desde que se enteró de la noticia…

El Madrid quedó empate dos a dos, con dos goles de Marco. No estaba muy contento aunque le  anime y le dije que había hecho un gran trabajo. Que el día no era muy bueno y que en el próximo iban a dar lo mejor.


Estoy acostada en la cama con Marco rodeándome la cintura y dándome pequeños besos por la clavícula y el hombro. A pesar de sus caricias no puedo evitar pensar en lo que pasará mañana.

      -       ¿A qué hora es la reunión? – le pregunto a Marco.
      -       A las 10 – me contesta – así que mínimo nos tenemos que levantar a las 9 si queremos llegar a tiempo.
      -       Lo sé – le digo suspirando – ojalá que todo salga bien.
     -       Ojalá, pero no está en nuestras manos María – me dice mientras me gira para que le mire.
      -       Si tan sólo pudiera… - sigo diciendo.
      -       Pero no puedes peque – me dice mientras me da un beso tierno en la frente – vamos a intentar dormir algo, mañana va a ser un día muy duro.
       -       Está bien, buenas noches – le contesto y le beso.

Así abrazados como siempre que dormíamos juntos, conseguimos conciliar el sueño después de estar prácticamente en vela toda la noche, cada uno pensando, cada uno intentando ver lo que ocurrirá, como se desarrollaran los  acontecimientos, pero hasta el día siguiente no lo sabremos.


Marco y yo nos levantamos a la hora acordada, el silencio reina en la casa, pero no un silencio incomodo, sino un silencio que nos invita a pensar y a reflexionar, a concienciarnos de lo que vamos a hacer y lo que puede pasar.

Cuando llegamos a los juzgados, Isco ya está ahí. Lleva puesto un traje con corbata. Está muy serio, pero los ojos rojos y las bolsas que se forman en ellos le delatan. Sé que no ha dormido nada en toda la noche y que ha estado llorando. Y corro hasta sus brazos y le doy un abrazo, porque sé que lo necesita, en este momento sí, y es lo único que puedo ofrecerle, lo único que puedo hacer por é para ayudarle y eso me frustra y me enfurece, porque no se merece esto.

Al cabo de unos minutos aparece Sofía acompañada por otras dos chicas más, supongo que sean familiares de ella o amigas. Mira a Isco e Isco la mira a ella. Pero rápidamente aparta la mirada. La veo que se sienta y como no deja de mover su pierna derecha. Está nerviosa, está insegura. Isco por otra parte la sigue mirando como si así ella pudiera recapacitar, porque vamos a ser sinceros, la cara de suplica que tiene ahora mismo Isco no se la quita nadie.

Y no puedo verle así, no puedo. Se me parte el alma. Así que decido interceder. Necesito hacerlo y llevo queriendo hacerlo desde que Isco me dijo que ella quería la custodia total.
Me levanto del sillón en el que estaba sentada. Marco me agarra de la mano y en su mirada veo un interrogante como si me dijera que a donde iba.

       -       No te preocupes, ahora vengo – le contesto mientras le doy una pequeña sonrisa.

Isco también aparta la mirada de Sofía y la posa sobre mí. Le sonrío también mientras le doy una caricia en la mejilla. Y salgo en dirección a Sofía. Me paro justo enfrente de ella y todos los presentes en la sala me miran.

       -       ¿Sofía verdad? – le pregunto educada.
      -       Sí – me contesta un poco insegura y temerosa por lo que vaya hacerle, aunque ganas no me faltan - ¿Y tú eres?
     -       Soy María, la novia de Marco y amiga de Isco – le contesto y veo como se relaja un poco. A lo mejor se pensaba y todo que era pareja o algo de Isco, ya solo lo que me faltaba - ¿Podemos hablar en privado? – la pregunto.
      -       Esto… - no sabe qué hacer y mira a sus dos acompañantes.
     -       Esto no debe de hacerse antes de entrar en la reunión – le dice la chica rubia de bote que tiene a su lado.
     -       No voy a hacerte nada si es lo que piensas – la digo para tranquilizarla – solo quiero hablar nada más.
      -       Está bien – dice al final.

Nos encaminamos a una sala vacía que hay en el pasillo ante la atenta mirada incrédula de dos hombres. Al entrar nos sentamos cada una silla que allí había.

      -       ¿De qué quieres hablar? – me pregunta ahora curiosa.
    -       De los motivos por los que has tomado esta decisión – la contesto tajante y sin dar rodeos.
      -       Eso no es de tu incumbencia – me dice mientras hace un amago para levantarse.
    -       Sólo intento entender los motivos por los que te ha llevado a hacer esto – le digo mientras le agarro la mano para que no se levante.
      -       Yo… - intenta decir mientras se vuelve a acomodar bien en la silla.
     -       Tranquila, puedes confiar en mí – le contesto mientras le sonrío un poco para darla ánimos para que siga.
      -       Creo que Isco no va a ser un buen referente para mi hijo, es futbolista, está la prensa… - empieza a decir.
     -       Pero es su padre – le corto.
      -       Ya lo sé, pero yo no quiero que mi hijo tenga esa vida – me contesta.
      -       ¿Y lo mejor es separarle de su padre? – le pregunto.

Me mira pero no me contesta, no sabe que decirme.

     -       ¿Puedo contarte algo? – le pregunto y asiente – Tengo 21 años y una vida que no ha sido muy fácil. A los 18 años perdí a mi hermana mayor por culpa del cáncer – le cuento mi historia mientras ella me mira sorprendida – Mi hermana lo era todo para mí, mi hermana, mi amiga, mi consejera… lo hacíamos todo juntas. Y el día que se marchó quedé devastada y rota. Desde ese momento no he vuelto a ser la misma.
      -       Lo siento mucho – me dice ella con pena.
    -       Hace un par de meses perdí al marido de mi hermana en un accidente de coche. Él había sido mi consuelo, mi pañuelo cuando ella se marchó. Nos hacíamos compañía el uno al otro, nos contábamos nuestras penas, hablábamos de ella… Todo. Y le perdí también – le digo explicando y veo que  está a punto de llorar – Pero lo peor de todo no es eso. Lo peor es que con 21 años me he tenido que hacer cargo de mi sobrina, una niña de 5 años. De la hija de mi hermana. Una niña preciosa, inteligente y cariñosa. Amo a esa niña con locura y si la perdiera a ella también mi vida ya no tendría sentido.
      -       Vaya… yo… no sé qué decir – dice Sofía.
      -       ¿Sabes lo que daría porque mi sobrina tuviera a sus padres, a los dos? – la pregunto y ella no contesta - ¿Sabes lo que daría porque mi sobrina tuviera como el pequeño Isco a sus dos padres? – sigo preguntándola  y ella sigue sin contestar – Daría mi vida por la de ellos, daría mi vida por ellos para que ella pudiera crecer con ambos padres, con el cariño de ambos. No sé si esos son los motivos reales por los que has decidido tomar esta decisión y llegar a este punto, no me importa. Pero recuerda lo que te he dicho, recuerda que tu hijo tiene a sus dos padres y que hay niños que no tienen a ninguno. No le quites ese privilegio, ese derecho a tu hijo de crecer junto a vosotros, junto a los dos. ¿Piénsalo sí? – le digo – Gracias por hablar conmigo.

Me levanto de la silla y salgo por la puerta. Me siento bajo la atenta mirada de los chicos en el sitio de antes y agarro con fuerza las manos de los dos. Al cabo de unos segundos Sofía sale de la sala donde hemos hablado y se sienta junta a las chicas con las que ha venido. Y permanecemos en silencio hasta que el juez con los abogados los llaman para entrar a la sala.


Marco y yo nos quedamos a fuera. Entrelazamos los dedos con fuerza mientras esperamos a que salgan con el veredicto. Solo ruego porque haya entendido mis palabras, que lo comprenda y recapacito. Tengo esperanzas. Aunque no estoy muy segura de ello.






Hola amores!!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo!! Espero que os haya gustado. ¿Os esperabais un capítulo así? ¿Qué creéis que pasara dentro de la reunión? ¿Cuál será la decisión final?

Espero como siempre vuestros comentarios.

Gracias por leer.

Besos, María.


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