SIEMPRE 2




SIEMPRE 2


Los rayos que entran por la ventana me despiertan. Siento un peso sobre mí y me giro para ver la imagen más bonita del universo. María está profundamente dormida sobre mi regazo, una sonrisa ilumina su cara y con su brazo rodea mi cintura.

Ojalá despertarme así todos los días, con ella a mi lado.

No puedo evitarlo y comienzo con mi mano a acariciar su brazo y su mejilla. María se revuelve un poco. Remolonea un poco y sonríe, dios esa sonrisa… Me abraza con fuerza y yo la estrecho más contra mí. Poco a poco abre los ojos y la sonrío mientras se despierta.

          -       Buenos días peque – le digo con una amplia sonrisa.
          -       Buenos días – me contesta ella sonriendo también y acurrucándose mejor contra mí.
         -       ¿Qué tal has dormido? – la pregunto mientras abrazo su cintura y le doy un beso en mi pelo.
          -       Genial – me contesta mientras me mira - ¿y tú? – me pregunta curiosa.
        -       Muy bien, contigo se duerme mucho mejor – la contesto sinceramente y ella de repente se sonroja.

Qué mona y preciosa está cuando se pone así de vergonzosa. No puedo aguantar más y juntos sus labios con los míos sin previo aviso. Siento como una corriente de electricidad recorre nuestros cuerpos. Nos mantenemos así durante bastante tiempo, besándonos, abrazándonos, disfrutando del momento.


María y yo bajamos a desayunar. Al entrar al comedor todos los del equipo nos empiezan a silbar y a reírse. Tras eso cojo la mano de María y entrelazo sus dedos con los míos, provocando más silbidos y risas por parte del equipo.

          -       ¿Qué tal habéis pasado la noche? – pregunta Isco alzando las cejas en tono pícaro.
          -       ¡¿QUÉ?! – grita Dani empezándose a poner muy rojo de la ira.

 Todos se nos quedan mirando sin entender nada.

         -       Marco no ha dormido en su habitación así que he deducido que ha dormido con María porque llegan dados de la mano – dice Isco.
         -       ¿Y has llegado tú solito a esta conclusión tío? – le dice Lucas en tono irónico mientras le da una palmada en la espalda – Eso lo hemos deducido todos en cuanto has hecho la pregunta.

Todos los presentes nos empezamos a reír por la escena que estaba transcurriendo pero paro María para de reírse en cuando ve la cara seria de Dani.  La señala un lugar alejado de nosotros y sé que quiere que ella le acompañe.

            -       Ahora vuelvo – me dice María al oído.
            -       ¿A dónde vas? – la pregunto preocupado tras haber visto la mirada de Dani.
           -       Dani quiere hablar conmigo, pero no te preocupes está todo bien – me contesto para tranquilizarle y me da un beso en la mejilla.

Veo como se alejan bastante del comedor para que no podamos oír su conversación. En el momento en el que desaparecen de mi campo de visión me centro en el resto de mis compañeros.

            -       Que, ¿qué tal la noche? – me pregunta Isco levantando las cejas.
            -       Bien ¿por qué? – le pregunto haciéndome el tonto porque sé por dónde va.
            -       ¿Seguro? – vuelve a preguntar.
            -       Anoche no ha pasado nada, solo dormimos juntos – le digo para que se calle.
            -       Marco… sé que no soy nadie para decirte nada – me dice esta vez serio.

Simplemente le miro intentando ver por dónde quiere ir.

            -       No quiero verte sufrir – me dice serio – no me gustaría volver a verte sufrir. Sé que la quieres, lo sé porque te conozco muy bien, estás enamorado de ella, pero se va en un par de horas. ¿Cuándo la volverás a ver? ¿Vais a tener una relación a distancia? ¿Sabes que no suelen funcionar? Sé que estoy siendo un poco duro, pero quiero que me entiendas, no quiero ver que lo pasas otra vez mal por una chica, no quiero, otra vez por amor no. Y sé que es correspondido, porque joder, lo es. De lo poco que conozco a María, sé que está enamorada de ti, lo sé por la manera en la que te mira. Pero eres mi mejor amigo. No quiero veros sufrir.
           -       Isco, lo entiendo, entiendo lo que me quieres decir – le digo – no sé lo que va a pasar ahora, no lo sé, sólo sé que la quiero y quiero estar con ella, no me importa los kilómetros que nos separen – le digo.
              -       ¿Seguro? – me vuelve a preguntar.
              -       Segurísimo, tanto como sé que es ella, es la indicada – le contesto.

Isco me sonríe y me da un abrazo y sé que me va a apoyar. Siempre.

Veo aparecer a Dani pero no a María. Mi mirada se posa en la de él igual que la de él en la mía. Me acerco hasta él.

              -       ¿Y María? – le pregunto a Dani.
              -       Creo que necesita un tiempo para pensar – me dice.
              -       ¿Pero está bien? – vuelvo a preguntarle preocupado.
              -       Sí, no te preocupes – me dice mientras me da una palmada en la espalda.

Nos sentamos todos en la mesa para desayunar. María sigue sin aparecer, pero entiendo que necesite tiempo.


Estamos entrando por las puertas del aeropuerto mientras agarro con fuerza la mano de María. Al final se quedó sin desayunar porque estuvo pensando y reflexionando. Al menos eso me ha dicho.  Y aquí estamos, a punto de tomar un avión rumbo a Madrid. Rumbo a la realidad. Junto a mí estaban todos los jugadores, todos sí, teníamos que volver a casa. Y también estaba María, que tenía que coger uno rumbo a Santander.  Ahora mismo, unidos por un camino que pronto se convertirían en dos, devolviéndonos a la realidad de nuestras vidas.

Sé que María aún no ha tomado una decisión, sé que está pensando en eso, lo sé. Pero no ha querido hablar conmigo, ha estado evitándome todo este tiempo.

Llegamos al punto donde nuestros caminos se separaban y todos los jugadores abrazan a María para despedirse. Al terminar se marcharon por la terminal 1, mientras que ella se tenía que dirigir a la terminal 2. Pero aun le quedaban unos minutos, unos minutos para separarnos, y por esos los chicos se habían ido, para dejarnos solos. A María y a mí.

             -       Marco, yo… - intenta decirme mientras se gira para verme pero la callo poniendo un dedo sobre sus labios.
            -       Sé lo que vas a decir, sé lo quieres hacer – le digo mientras mis manos se colocan sobre sus mejillas - ¿Pero sabes qué? – le pregunto.
             -       ¿Qué? – me contesta intentando averiguar lo que se me pasa por la cabeza.
          -       Te quiero y me importa una mierda los kilómetros que nos separen – la digo mirándola fijamente – me importa una mierda. Y sé que tú no ves que esto a distancia vaya a funcionar, pero quiero intentarlo. Intentémoslo, por favor – la ruego mirándola con suplica a los ojos.
            -       Yo… no sé… - me contesta y la verdad que veo en sus ojos es que no lo sabe, tiene un debate interno y se había quedado sin palabras.
          -       Iré a Santander a visitarte cada vez que pueda, y tú a Madrid también. Hablaremos todos los días por Skype. Todos los días te despertaré con una frase bonita. Pero por favor María, por favor… - la ruego.
           -       Marco no quiero que esto nos haga daño – me dice.
           -       No lo hará, te lo prometo – la corto.
          -       No quiero que esto por algún casual no salga bien y te pierda – me dide a punto de llorar por la impotencia.
           -       Eso nunca ¿me oyes? Siempre me vas a tener ahí para ti pase lo que pase – la digo mientras limpio con mis dedos pulgares las lágrimas traviesas que surcan su cara.
           -       ¿Siempre? – me pregunta esperanzada.
       -       Siempre – la contesto - ¿Eso significa que vamos a intentarlo? – la pregunto esperanzado.
           -       Sí – me contesto mientras que a ambos se nos dibuja una sonrisa en la cara.

Nos damos un abrazo, uno de esos que te llenan completamente y que te hacen olvidarte de los demás.

          -       Última llamada para los pasajeros con destino Santander – se oye una voz de fondo que nos hace volver a la realidad.
           -       Te voy a echar mucho de menos – la digo mientras acaricia su mejilla.
           -       Y yo a ti también, no sabes cuánto – me dice en un suspiro.

Y en ese instante la beso, la beso como nunca antes lo había hecho, y es que aunque no quiera, este beso sabe despedida.

           -       Te quiero Marco – me dice cuando nos separamos y la miro sorprendido porque es la primera vez que me lo dice sin que yo se lo diga primero y mirándome directamente a sus ojos.
           -       Yo también te quiero peque – la contesto.

Antes de separarnos la vuelvo a besar. Ella me sigue el beso desesperada pero tengo que alejarme de ella, separo mis labios de los de ella y la separación me duele, mucho.  Me alejo poco a poco de ella. Mi mirada se entristece y la de ella también. Nos damos una última mirada antes de seguir por nuestros caminos.

Y aunque es el último beso, es un beso que se quedará en mi memoria para recordarla hasta la próxima vez que la vuelva a ver.

Porque sé que habrá una próxima vez, más cerca de lo que creemos. Al menos eso espero.









Hola amores!!

Aquí os traigo un nuevo capítulo que espero que os haya gustado.

Como siempre espero también vuestros comentarios.

Gracias por leer.

Besos, María.



Comentarios

Entradas populares de este blog

AGRADECIMIENTOS

LLUVIA

¿SÍ O NO?