CORRER 2




CORRER 2


Habían pasado varias semanas, yo me había ido a Estados Unidos para preparar la pretemporada. Durante este tiempo María y yo no nos habíamos visto, aunque eso no quiere decir que no estemos juntos, al contrario. María y yo hablábamos todos los días y creo, espero no equivocarme, que esta segunda vez la estamos llevando mucho mejor la relación que la primera vez.


Hoy era 14 de agosto, hoy jugábamos contra el Barsa la ida de la Super Copa de España. Estoy bastante nervioso a pesar de que mis compañeros me animan. Se pasan todo el día de juerga y de risas, al final te contagian y sé te olvidan los nervios. María no había podido venir a ver el partido a Barcelona, tenía cosas que hacer y además, tenía que estar con su familia.

¿Qué me molestaba que no viniese? Pues sí la verdad, para que voy a mentir. La necesito aquí, quiero que esté aquí, como el resto de novias y mujeres de mis compañeros. Quiero sentir su apoyo.

Pero ella no está aquí, aunque sé que desde su casa va a estar apoyándome. Al menos saber eso me consuela y me hace sentir un poco mejor.

Antes de ir al estadio decido llamarla, simplemente para poder escuchar su voz, que me diga que todo va a salir bien, porque ella es mi suerte, mis ganas de luchar, mi adrenalina, mi adición.

María acepta la llamada y en cuanto lo hace no dudo en hablar, necesito oír su voz.

         -       Hola peque – la digo.
         -       Hola Marquito – me contesta y noto que sonríe al hablar.
         -       ¿Qué haces? – la pregunto.

Oigo como se ríe, creo que intenta que no se oiga pero no da resultado. Instintivamente sonrío al escucharla.

         -       Estoy en el sofá de casa a punto de ver el partido – me contesta - ¿Qué tal va todo? – sigo preguntando.
         -       Estoy muy nervioso – la confieso – pero tengo ganas de salir – vamos a ser sinceros, nervioso pero quiero jugar ya.
       -       Lo harás genial, como siempre – me dice segura de sus palabras y eso me da las fuerzas necesarias para salir al campo a darlo todo.
         -       Gracias peque, necesitaba oír eso – la digo mientras me tranquilizo un poco más.
         -       Deja de decir tonterías, querías hablar con ella porque la echabas de menos, admítelo Marquito – dice Isco a mi lado sobresaltándome mientras se ríe.
        -       Dile a Isco de mi parte, que no sea tan envidioso, que si él no tiene novia con la que poder hablar antes de un partido no es nuestra culpa – me dice María riéndose.
         -       Ya la has oído Isco, ahora largo – le digo riéndome también.
         -       Oye cariño me tengo que ir, tengo que preparar la cena para todos – me dice un poco rara y oigo muchos ruidos pero no le doy demasiada importancia.
         -       Vale peque, si yo también tengo que dejarte – la respondo.
         -       Mucha suerte – me vuelve a decir – te quiero.
         -       Yo también te quiero – la contesto.

El partido comienza, el ambiente está tenso, aunque no es de extrañar, siempre lo está cuando jugamos  ambos equipos, sea amistoso o nos estemos jugando ser campeones. Durante la primera parte el marcador sigue igual, cero a cero. Tanto nosotros como el Barsa hemos tenido oportunidad de marcar, pero sigue sin haber suerte por nuestra parte.

El descanso llega y todos nos metemos dentro del vestuario, hablamos, nos animamos, nos decimos los fallos, lo que tenemos que hacer y lo que hay que mejorar. Al cabo de un rato, cojo el móvil. Sé que está mal, que no debería de estar con el móvil durante el partido pero necesito despejarme un poco.

Me llega una notificación a Instagram. Qué extraño, María me acaba de mencionar en las redes. Abro la notificación y me encuentro una foto suya de espaldas mirando al Camp Nou y con mi camiseta.

¿Qué? No puede ser.

¡ESTÁ AQUÍ!

Mi sonrisa se posa en mi cara sin poder evitarlo. La mando un mensaje rápidamente.

 “¿Estás aquí?” la digo en el mensaje.

“Aquí ¿dónde?” me pregunta y sé que está riéndose de mí al ver mi mensaje.

“En el Camp Nou, boba” la respondo riéndome solo y veo como mis compañeros me miran extrañados.

“¡SORPRESA!” me contesta.

“Eres maravillosa. Tengo que dejarte que me reclaman. Te quiero” la digo al final mientras veo como Sergio me mira un poco enfadado y sé lo que quiere decirme, que deje el móvil.

“Mucha suerte. Yo también te quiero” veo que me contesta y apago el móvil ya que la segunda parte está a punto de comenzar.

          -       ¿Y esa sonrisita? – me pregunta Nacho mientras me da un codazo y se ríe.
         -       ¿Qué? ¿No puedo sonreír? – le pregunto mientras me río y veo como todos prestan atención a nuestra conversación.
        -       Venga cuéntanos – dice Sergio – Ya que estabas con el móvil cuando no debías al menos dinos que te ha hecho sonreír así.
          -       María – respondo simplemente.
          -       ¡Lo sabía! – salta de repente Isco – Sabia que ella tenía algo que ver.

Todos los presentes se ríen y sus miradas interrogantes me instan a que siga hablando.

          -       Está aquí – les digo mientras sonrío – Viendo el partido.
          -       Me alegro mucho tío – suelta Sergio.

Una sonrisa amplia se me dibuja en la cara y mientras nos dirigimos de vuelta al campo. Todos me hacen bromas y me dan collejas. Hay que quererles así también.

Volvemos al campo y el tiempo comienza a correr de nuevo. 45 minutos por delante para cambiar las cosas. En el minuto cincuenta Piqué se mete en propia colocándonos 1-0. Al cabo de unos diez minutos Messi mete un gol, la afición se desespera, pero no dura mucho porque al cabo de unos minutos Cristiano marca un golazo, adelantándonos otra vez en el marcador.

Cojo la pelota, corro, corro y mi vista se centra en un objetivo. La portería. Chuto y el balón entra y marco un golazo. Proclamándonos así ganadores del partido.


Dani me había dicho que María iba a venir a Madrid, así que he decidido prepararla una sorpresa. En cuanto llegue a Valdebebas iré a su casa y nos iremos a aún sitio especial que he pensado. Le encantará.

Bajo del autobús ya en Valdebebas hablando animadamente con Lucas sobre el plan que había organizado. Levanto la mirada y la veo. Se me dibuja una sonrisa instantánea y me dirijo hasta ella, casi corriendo. Tengo unas ganas enormes de poder abrazarla, sentirla.

La veo que sonríe y hecha a correr hacia a mí. Abro los brazos y ella se lanza provocando que tenga sostenerla con fuerza, aunque lo cierto es que no quiero dejar de hacerlo, cuanto más cerca de mí mejor.

La bajo lentamente y mis manos viajan hasta sus mejillas y me acerco para besarle, un beso largo y apasionado. Demostrando todo lo que sentimos y lo que nos habíamos echado de menos.

           -       ¿Qué haces aquí? – la pregunto sorprendido mientras dejo mis manos en sus caderas.
               -       ¿No te alegras de verme? – me pregunto mientras alza una ceja.
              -       Sí, sí, me encanta – intento arreglarlo y ella se ríe – pero pensé que habías vuelto a Santander – me hago el loco, porque sabía que iba a venir a Madrid.
               -       ¿Y viajar para no verte? – me sigue diciendo mientras se ríe.
             -       Sí, ha sonado muy absurdo – me río - ¿cuándo te vuelves? – para saber cuánto tiempo se iba a quedar conmigo.
               -       ¿Ya me estás echando? – me pregunta e intento responderla pero me corta dejo – Me quedo hasta el día del partido de vuelta.

Sonrío por saber que voy a tenerla una semana y vuelvo a acercarme a ella para besarla y es que sus besos son una adición para mí.

              -       ¡Oye, oye! ¿Y los demás qué? – se oye detrás nuestro.

Nos giramos  y vemos a Isco de brazos cruzados. Me río por su cara y María se lanza a sus brazos.

               -       Y tú primo ¿qué? – dice Dani apareciendo.
               -       A ti también te he echado de menos primo – le dice María mientras le abraza.

Todos los chicos la saludan y al acabar cojo a María de la mano y la guío hasta mi coche para dirigirnos a casa, bueno eso es lo que ella cree.

Durante el camino estoy concentrado en la carretera pero no dejo de agarrarla la mano y darle besos allí. Cuanto extrañaba tener momentos así con ella, momentos a solas, el uno con el otro. Dejo las urbanizaciones atrás y ante la carretera comienzan a aparecer campos y más campos.

                -       ¿Marco dónde estamos? – me pregunta intrigada.
               -       Quiero llevarte a un sitio – la digo – tranquila que no te estoy secuestrando – me río mientras la miro.

María me da un golpe en el brazo mientras sigo riéndome y después miro hacia la carretera para concentrarme en ella. Al cabo de unos minutos, aparco el coche. Ya hemos llegado por lo que me quito el cinturón y ella me imita. Me giro para mirarla, para contemplarla.

¿Por qué es tan perfecta?

               -       Sabes que te quiero ¿no? – la digo y ella asiente.

Acto seguido la beso y salgo del coche. Voy hasta su puerta, la abro y le tiendo la mano para que salga. Cundo sale sé que intenta averiguar lo que llevo tras mi espalda, pero no dejo que lo veo. Es una venda, quiero que esta noche sea perfecta y le guste.

                -       ¿Confías en mí? – la pregunto.
                -       Sí – me contesta segura y yo sonrío ante su respuesta.

La coloco el pañuelo en los ojos, me coloco detrás de ella y empiezo a guiarla hasta el lugar indicado.

Al cabo de un rato la obligo a pararnos y me alejo de ella. Sé que en unos minutos se quitará la venda y saldrá a buscarme, por lo que tengo que darme prisa y prepararlo todo. Voy hasta el coche y saco todas las cosas necesarias y me adentro en el bosque en busca del claro.

Estoy a punto de llegar por lo que comienzo con mi plan. Distribuyo unos altavoces por el bosque, los coloco a todo volumen y con el móvil pongo la música. Bueno… Más que música son ruidos. Míos.

                -       ¿Marco? – oigo como me llama pero no contesto – Marco si es una broma no tiene ninguna gracia – sigue diciendo a la nada, porque nadie la contesta y yo tampoco.

El plan está saliendo perfecto, lo organicé con los chicos en el avión, aunque algunos me dijeron que no lo hiciera así. ¿Pero qué tiene la vida si no hacemos que sea emocionante y excitante?

La “música” pasa a soltar gritos, míos para ser exactos y sé que tengo menos tiempo porque la escucho correr y gritar mientras me llama.

Coloco todo en el suelo y me preparo para esperarla.

Para esperar a la que ahora mismo es, lo más importante de mi vida.

Espero que no me mate por esto, porque si no…





Hola amores!!

Espero que os haya gustado y que dejéis vuestros comentarios de lo que os ha parecido.

Gracias por leer y comentar.

Besos, María.

Comentarios

Entradas populares de este blog

AGRADECIMIENTOS

LLUVIA

¿SÍ O NO?