NADA MÁS Y NADA MENOS




NADA MÁS Y NADA MENOS


Iris se había ido hace un rato a dejar a Natt en casa de mis tíos y se iba directamente al hotel dónde se realizaba la cena de la gala benéfica. Mientras yo seguía en casa dándome los últimos retoques a mi vestido rojo.

Estaba muy nerviosa, no sabía qué iba a pasar, era la primera vez que Marco y yo íbamos a asistir a un evento juntos. Ni siquiera antes fuimos y ahora qué no tenemos ninguna etiqueta, vamos a ir juntos.

Tampoco sé qué debo hacer, ni cómo actuar. Nunca me había expuesto a las cámaras, aparte de cuándo me acosaron en Santander. Sólo espero que todo vaya bien, que la noche vaya genial.

Sólo pido eso.

De repente suena el timbre, casi corro hasta llegar a la puerta y la abro lentamente. Ante mí aparece el hombre más guapo del mundo, vestido de traje. Le miro a los ojos y veo como él me recorre de arriba abajo. Y sonríe de medio lado.

Yo no puedo evitar sonrojarme mientras me sigue mirando profundamente. Por una parte lo entiendo, no suelo arreglarme demasiado y puede que para él esto sea una sorpresa. Cambio bastante cuando me arreglo y más con este vestido rojo que me obligó comprarme Iris.

Se acerca lentamente a mí, rodea con sus brazos mi cintura y me acerca a él. Junta nuestras frentes. No puedo evitar soltar un suspiro y que mi corazón se me acelere a pasos agigantados.

- Estás increíble amor – me dice Marco – Hermosa como siempre – y yo no puedo evitar sonreír como una boba.

- Tú estás perfecto también cariño, me encanta verte en traje – le digo y él sonríe.

- Te quiero – me contesta.

Iba a contestar pero no me deja porque sus labios se acercan a los míos y me besa apasionadamente. Como si llevara tiempo deseando hacerlo. Y la verdad es que yo también tengo ganas de besarle, de comerle a besos.

- Marco para – le digo mientras me río cuando comienza a darme besos por el cuello.

- No quiero – me dice mientras me hace apoyarme en la puerta.

- Si no parás no vamos a llegar a tiempo – le digo como puedo.

- Esa es la intención – dice mientras sigue con la tarea de darme besos en el cuello.

- ¡Marco! – le llamo la atención – Por favor para.

- Vale, vale, ya paro – me dice mientras se separa.

Antes de que consiga abrir la puerta se acerca, me coge la cara con sus dos manos y me planta un beso en la boca.

Al final salimos por la puerta, dejo la casa cerrada y bajo las escaleras. Cuando llegamos al portal Marco me abre la puerta para dejarme pasar y lo mismo hace con la puerta del coche cuando llegamos.

El camino se me hace muy largo, a pesar de que Marco intenta entretenerme todo lo posible e intenta tranquilizarme.



Estamos en la entrada del hotel, en la calle se encuentra mucha gente, gente que vienen a ver a sus ídolos, pero también hay muchos fotógrafos. Marco para el coche justo en la entrada y antes de salir sé gira hacia mí.

- Todo va a ir bien – me dice mientras me sonríe y me coge una de mis manos – No te preocupes, estoy aquí contigo.

Asiento con la cabeza porque soy incapaz de decirle nada. Marco me besa la mano y sale del coche. Le da las llaves del coche al aparcacoches y da la vuelta para acercarse a mi puerta para abrirla.

Veo como los fotógrafos se acercan más y más, interesados por la persona que sigue dentro. Y por una parte les entiendo, Marco nunca ha llevado acompañante, aparte de su padre o su hermano, a ningún acto público. Así que están expectantes por ver quién va a salir de la puerta.

Marco abre la puerta y me tiende la mano para ayudarme a salir. En cuanto salgo los flashes de las cámaras me ciegan, pero intento mostrarme serena y con una sonrisa en la cara. A fin de cuentas, es un acto benéfico.

Me giro para mirar a Marco y veo que él se coloca a mi lado. Me sonríe para infundirme ánimos y comenzamos a caminar entre la marea de gente y fotógrafos.

No llevo ni dos pasos cuando siento como su mano toca la mía y como sus dedos se entrelazan con fuerza en los míos, haciéndome saber que está ahí para mí.

Llegamos al photocall y todo el mundo se pone como loco para sacarnos una foto. Sí a los dos, Marco se ha empeñado en que pose con él para las fotos. No me ha soltado desde que salimos del coche.

Mientras nos sacan las fotos oigo como los reporteros hablan a la cámara para grabar sus reportajes. Algunos dicen que con nuestra aparición pública estamos confirmando nuestra relación. Otros que se alegran de que volvamos a estar juntos… Y así la mayoría de los comentarios.

Si ellos supieran que no estamos saliendo juntos de manera oficial…

Simplemente estamos volviendo a retomar la relación, la confianza en el uno y el otro, el complementarnos, cómo lo hacíamos antes.

Al llegar dentro vamos en busca de los chicos mientras Marco se para a saludar a todo las personas importantes que se encuentran hoy en el evento.

Cuando por fin los encontramos, saludamos a todos y nos sentamos en las mesas correspondientes para seguir con la velada y posteriormente la cena.



La cena acaba de acabar, la verdad es que me lo he pasado muy bien, pero sobre todo lo que más me ha gustado es la constante atención de Marco sobre mí. Me encanta cuando está pendiente de mí, si me lo paso bien, si me gusta la cena… Pero lo que más, son esas sonrisas que me regala sin ton ni son, sin venir a cambio, esas sonrisas que suelta cada vez que su mirada cruza con la mía.

Y es que puedo decir, que yo también estoy así, y por eso sé que estamos completamente enamorados, el uno por el otro.



Ahora es el momento de la fiesta, han contratado a un DJ para que anime la fiesta. Las chicas nos levantamos para ir a bailar y arrastro como puedo a Iris, quién sí comerlo ni beberlo, ha pasado toda la noche en compañía de Isco. Estos dos traman algo y pronto lo averiguaré.

Toda la gente está bailando y bebiendo. A los chicos los habíamos perdido hacía bastante tiempo, pero la verdad es que es mucho mejor. Ellos necesitan también su momento y nosotras igual.

- ¿Esa no es? – pregunta Sara, la novia de Dani.

- ¡Calla anda! – dice Pilar, la mujer de Sergio.

- ¿Qué pasa chicas? – les pregunto curiosas.

- Nada, nada – dice Iris nerviosa mientras intentaba que no girara la cabeza para ver lo que estaban viendo ellas.

- ¿Es no? – pregunta otra vez Sara.

Consigo girarme y lo que veo ante mis ojos hace que me quede helada en el sitio. Mis ojos no dan crédito a lo que ven. Y sin poderlo evitar mis ojos comienzan a empañarse.

Porque sí, la persona que ahora mismo está con Marco, demasiado pegada a él, ha sido mi peor pesadilla estos últimos meses.

Nada más y nada menos que…


Miriam.






Hola amores!!

Aquí estoy otra vez de nuevo. ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué creéis que va a pasar a continuación? ¿Os esperabais este giro?

También como siempre espero que os haya gustado y que comentéis.

Gracias por leer.

Besos, María.

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