CARICIAS




CARICIAS

Nos separamos por la falta de aire. Le miro a los ojos y veo como se le plasma una sonrisa, esa jodida sonrisa que me enamora. Su frente se apoya en la mía y por un momento nos permitimos oír los gritos de entusiasmo de la gente que  nos rodea. Pero otro cosquilleo nos devolvió al mundo que nosotros habíamos creado, a nuestro propio mundo.

      -       ¿Entonces? – me pregunta Marco.
      -       ¿Entonces qué? – le contesto con otra pregunta mientras sonrío.
      -       ¿Qué contestas? – me vuelve a preguntar.
      -       ¿El beso no te ha parecido una buena respuesta? – soy yo quien le vuelvo a preguntar.
      -       Sí, pero quiero oírlo de tu boca – me dice mientras me agarra de la cintura y me atrae hacia él aún más si se puede.
      -       Sí quiero, quiero ser tu novia – le contesto.

Marco se acerca con urgencia y me besa, como si llevara tiempo sin besarme.

      -       Te amo pequeña, te amo mucho – me dice al separarnos y me deja un beso en la frente.

De repente todo el mundo se acerca a nosotros para felicitarnos. ¡Ni que me hubiera pedido matrimonio! Aun así no puede estar más que feliz y sé que Marco también lo está. No ha dejado de sonreír en ningún momento.

      -       Sé le cae la baba cada vez que te mira – me dice una voz.

Me giro y veo a Dani con una sonrisa y me abraza.

      -       Me alegro mucho por ti prima. Está muy enamorado de ti – me dice mientras me señala a Marco – No puede vivir sin ti.
      -       Y yo sin él – le contesto.


La noche termina y Marco me lleva a su casa. Por más que le insistí no me deja, dice que quiere pasar más tiempo conmigo. ¡Cómo si no lo pasáramos ya! Quería volver para estar con Natt pero dice que estará bien con mis tíos.

Al llegar a su casa, Marco desaparece de repente y todo se queda a oscuras. En un segundo una luz se enciende y otra, y otra. Un millón de luces más. Un camino de velas me lleva hasta la habitación de Marco. Cuando entro la cama está llena de flores, así como de velas.

Unos brazos me agarran de la cintura y hacen que apoye mi espalda en su pecho. Marco deja múltiples besos en mi cuello que probablemente mañana aparecerá una marca.

Me gira y sus manos van a mis mejillas y me besa. Primero dulcemente y después de manera salvaje, tanto que acaba apoyándome en la pared mientras me sigue besando.

      -       No sabes cuánto llevo deseando quitarte este vestido – dice mientras muerde mi labio – no sabes cuánto.
      -       ¿Y por qué tardas tanto? – le pregunto picara mientras le desato la corbata y se la quito del cuello.
      -       Porque tengo otros planes y ninguno incluye este vestido – me dice mientras besa mi cuello – pero poco a poco.

Marco se separa de mí y me lleva hasta el cuarto de baño. Y lo que veo allí me deja alucinada. Todo está lleno de pétalos de rosas e iluminado con velas.

      -       Madre mía Marco, esto es precioso – le digo mientras apoyo mi cabeza en su hombro.
      -       Para mí pequeña lo que sea – me dice mientras me planta un beso en el pelo - ¿Te apetece darnos un baño? – me pregunta y yo solo asiento.

Marco se aleja de mí y se dirige a un altavoz donde pone un poco de música tranquila. Se dirige a la bañera y la abre, haciendo que está se llene de agua caliente. Echa sales y deja que el agua haga el resto. Poco a poco me empieza a llegar los olores de las sales, provocando que cada vez me sienta más y más a gusto.

Esta vez Marco se acerca a mí mientras se quita la chaqueta del traje y como prometió antes empieza a quitarme poco a poco el vestido. No sin antes dejar besos húmedos en mi cuello.

Al quedar el vestido en el suelo, no consigo estarme quieta y me giro para besarle. Marco aprovecha para quitarme el sujetador. Y ahora soy yo quien me quito mis braguitas.

Me rodea con sus brazos y mientras estamos abrazados me empieza a quitar las horquillas del pelo, haciendo que esté caiga en ondas sobre mis hombros.

      -       Así mucho mejor – me dice Marco mientras me besa.

Me ayuda a meterme en la bañera y cuando estoy dentro él empieza a quitarse la ropa. Cuando acaba no puedo dejar de mirarle, de admirar su cuerpo, porque para que vamos a engañarnos, está…

Marco se mete también en la bañera y se sienta detrás de mí. Pasa sus brazos por mi cintura y me atrae hacia él, apoyando así mi espalda contra su pecho.

Así pasamos un buen rato, sentados en la bañera, abrazados, mostrándonos todo el cariño que sentimos el uno por el otro, acariciándonos, besándonos.

Cuando mi piel ya está arrugada, Marco se levanta y sale de la bañera, coge una toalla y se la enrolla en la cintura. Después se acerca otra vez y se pone de rodillas. Posa su frente en la mía.

      -       No sabes cuánto te amo – me dice.
      -       Yo también te amo – le respondo.

Me coge la cara con sus manos y me besa. Me besa lenta y profundamente. Al separarnos me ayuda a salir de la bañera. Coge una toalla y me la pasa alrededor de mi cuerpo. Después me abraza y yo apoyo mi cara en su cuello. Aprovecho y le dejo besos allí mientras él me acaricia la espalda. Se separa de mí y comienza a secarme. Nuestros ojos no podían dejar de mirarse, no podíamos desconectar la mirada.

Marco vuelve a besarme y deja caer mi toalla al suelo. Me coge en volandas y yo enredo mis piernas en su cintura. Marco me lleva hasta la habitación y me posa delicadamente en la cama. Se quita su toalla y se tumba encima de mí sin apoyar su peso encima de mí.
Le paso mis brazos por su cuello y le atraigo hacia mí para besarle. Nuestros besos van cambiando de tono, se vuelven más salvajes. Sus besos van a mi cuello, bajan por mi pecho. Y entre besos y caricias entra mí. Nos vemos al compás, al unísono. Hasta que al final los dos llegamos al clímax.

      -       Te amo pequeña – me dice mientras me besa.
      -       Y yo a ti Marco – le respondo.

Se separa de mí y me atrae hacia él, haciendo que apoye mi cabeza en su pecho. Nos arropa y de esta manera nos quedamos dormidos, con una sonrisa en la cara.


Mis ojos se abren de repente y miro a mi alrededor, la oscuridad inunda la estancia. Miro la hora y son las cuatro de la mañana. Sigo apoyada en su pecho y no puedo dejar de mirarle mientras duerme. Esta tan mono… No sabéis lo afortunada que soy de tenerle en mi vida, de amarle y que él me ame.

Lo que siento por él es grande y profundo, un hermoso sentimiento de amor. El amor verdadero es difícil de poder expresar con palabras, pues sólo se siente en lo profundo del corazón, solamente se puede brindar a través de las caricias, de los besos, de los momentos que hemos compartido juntos, momentos buenos y malos, que han hecho de este amor un sentimiento fuerte e indestructible.

Vuelvo a cerrar los ojos mientras me acurruco más entre sus brazos y siento que Marco me abraza más fuerte contra él.


Los rayos de sol entran por la ventana, miro a la cama y no veo por ningún lado a Marco. Agarro una de sus camisetas y mis braguitas y me lo pongo. Voy al salón y veo salir a Marco de la cocina ya vestido y arreglado. A su lado unas maletas.

      -       ¿A dónde vas? ¿Pensabas irte sin despedirte de mí? – le pregunto mientras me empiezo a enfadar.

Marco se queda estático sin saber que decir, le he sorprendido.

¿Se pensaba ir sin despedirse de mí? Después de la noche que hemos pasado… No entiendo nada. Y por su cara sé que no es nada bueno.


¿Qué me está ocultando Marco?





Hola amores!!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo!! ¿Qué os ha parecido el capitulo? ¿Os esperabais esto? ¿Qué creéis que va a pasar a continuación?

Espero que os haya gustado y que dejéis vuestro comentario.

Gracias por leer.

Besos, María.



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