¡DÉJAME!




¡DÉJAME!


Ahora mismo no sé qué hacer, no sé cómo actuar. Veo como hablan, cómo ella intenta acercarse cada vez más y más a Marco. Él intenta apartarse de ella pero aún siguen hablando. No sé de qué pero parece que la conversación es muy interesante y a la vez intensa.

Marco se gira y me mira, sus ojos se abren como platos. Tras la sorpresa inicial su mirada cambia, intentando transmitirme seguridad, tranquilidad, cómo si me dijera todo está bien.

Al cabo de unos segundos Marco se aleja de Miriam. Ella intenta pararle agarrándole del brazo, pero él se suelta bruscamente. Se aleja definitivamente de Miriam y se acerca directamente a dónde estoy yo.

Sonríe mientras se acerca, pero yo no puedo devolverle la sonrisa.

- Vamos a bailar – me dice mientras me coge de la mano y me arrastra hasta la pista de baile.

Ni siquiera me da opción de contestar. Ahora mismo no me apetecía bailar.

Me agarra de la cintura y me atrae hacia él. Con desgana rodeo mis brazos alrededor de su cuello.

- Suéltalo – me dice mientras se le escapa una sonrisa ladeada.

- ¿Qué hacia Miriam aquí? ¿Cómo ha entrado? – le pregunto.

- Si te soy sincero, no sé como narices ha entrado – me contesta – Pero tranquila no ha pasado nada.

- Sé que no ha pasado nada, sino no estaría ahora aquí contigo, créeme – le digo un poco brusca.

- Ei María – me dice mientras me coge la cara con sus dos manos y me obliga a mirarle – Sólo te quiero a ti, a nadie más que a ti.

Sonrío como una tonta a pesar del dolor que me ha causado verle con Miriam. Fue como recordar las imágenes de noche vieja. Se acerca más a mí y me planta un largo y dulce beso en los labios.

- ¿Qué te ha dicho? – le vuelvo a preguntar, porque hasta que no sepa que hacia aquí no me voy a quedar tranquila.

- Me dijo que volviera con ella, que me quería. Pero yo le he dejado bien claro que de quien estoy enamorado es de ti – me dice.

- Yo también te quiero – le contesto.

Seguimos bailando durante toda la noche. Pegados y rozándonos, sintiéndonos la piel, acariciándonos y besándonos, como si no hubiera nadie a nuestro alrededor.

- Amor ¿seguro qué estás bien? – le pregunto al notarlo cada vez más nervioso.

- Sí, sí tranquila, estoy bien – dijo no muy seguro.

- ¿Sabes que me puedes contar lo que sea no? – le pregunto mientras le acaricio la mejilla.

- Lo sé, no te preocupes – me dice mientras me da un beso en la frente.

Seguimos bailando pero Marco sigue estando nervioso y me está poniendo a mí cada vez más nerviosa. ¿Qué le pasará?

De un momento a otro me quedo sola sentada en una de las mesas que hay alrededor de la pista. Marco se había ido al baño y hacia un buen rato que se había ido.

Mi mente empieza a divagar miles de respuestas al nerviosismo que tenía. Pero la que no quería seguir teniendo en mi cabeza, pero desgraciadamente es la que no deja de estar, es la idea de que ha pasado algo entre Marco y Miriam.

Sólo de pensar en eso mi corazón se encoje. No quiero volver a pasar por aquello, me niego. Prefiero que me diga que ya no me quiere y que me deje, a que me esté engañando con ella.

Harta de esperar me dispongo a buscar a Marco por todo el local. Me dirijo a los baños, pero allí no está. Voy al balcón, pero tampoco. Doy vueltas como una tonta por las mesas y la pista de baile, pero sigo sin encontrarle.

Espero que no haya sido capaz de marcharse de aquí sin mí, dejándome sola.

De repente las luces se apagaron y un foco comenzó a alumbrar. Casualidad o no, que el foco me estaba alumbrando a mí. Todo el mundo se quedó en silencio y yo no sabía qué hacer, solo desaparecer de allí.

Una música empieza a sonar de fondo y una voz en off empieza a decir unas palabras. Unas palabras muy bonitas.

Al acabar la voz en off, veo que aparece una persona en mitad del escenario. Al estar tan oscuro no distingo quién es, pero poco a poco la luz del escenario va haciendo presencia y voy apreciando a la persona que hay.

Mi corazón se desboca y acelera de repente. 

Marco está allí de pie, con un micrófono en la mano.

- Decir que te amo se me queda pequeño, alguien debería inventar nuevas palabras para poder definir mis sentimientos de entrega, de devoción, de admiración, de necesitarte cada segundo – empieza a decir Marco mientras me mira – Eso siento y más… Te digo que te amo, pero ya lo sabes, quizás de tanto repetirlo se desvirtúan las palabras, pero no, cada vez que te lo digo es porque mi amor hacia a ti ha aumentado. Quiero que lo sepas, no te amo en pasado, no te amo en presente ni te amo en futuro, es un amor que no tiene tiempo, tampoco entiende de distancias, es simplemente amor puro, cargado de ilusiones, lleno de promesas que no deben cumplirse, porque al conocerte se cumplieron todas – sigue diciendo – Te amo, como dos palabras que forman una sonrisa en tus labios – no puedo evitar sonreír al escuchar esas palabras – como dos cielos llenos de colores reflejados en tus ojos, como dos palabras infinitas que no deben dejar de sentirse, ni quiero dejar de sentir por ti. Amarte en realidad es un premio, desconozco si te merezco, al menos lucho por merecerte cada día, pero es un premio, es un regalo que cualquier persona debería de recibir, pero que sólo tengo yo – termina por decir Marco.

Marco baja las escaleras y se dirige poco a poco a dónde me encuentro, justo en el centro de la pista de baile. Llega y sonríe de la manera que a mí me gusta y no puedo mirarle como una tonta enamorada, porque sí, estoy enamorada de Marco.

Su mano se posa en mi mejilla y me acaricia. Cierro los ojos al sentirle intentando mantener en mi memoria el roce de su mano contra mi piel. Baja la mano por mi cuello, por mi brazo mientras lo acaricia hasta llegar a mi mano, dónde la coge y posa un beso en ella. Después de eso sigue agarrando mi mano y acariciándola.

- Comenzaré diciéndote una vez más TE AMO, pues en este camino de emociones te iré revelando mis sentimientos – me dice esta vez mirándome a los ojos y yo me pongo más nerviosa – Cuando estoy contigo solo existe amor en mi corazón; el tiempo me da igual, pues el estar contigo es magia, hechizo y encanto; me haces flotar por un paraíso de ilusiones de donde nunca más quiero regresar – sigue diciendo mientras esta vez su mano se posa en mi cintura y me acerca más a él – Quizás no sea el hombre perfecto para ti, quizá yo no sea el ideal, quizás no te doy lo que tú quieres, pero de lo que debes estar segura es que mi amor por ti es más inmenso que el infinito – mi corazón late cada vez más deprisa – Eres más que mi inspiración, eres más que mi propia vida, eres mi plenitud y la bella razón por la cual deseo siempre vivir.

Para de hablar un rato, le noto nervioso. Sé que intenta seguir hablando pero está un poco emocionado, a parte de un poco avergonzado porque todo el mundo nos estaba mirando. Ya entiendo porque estaba tan nervioso antes y no puedo evitar sonréir.

Mi mano se posa en su mejilla y hago que me mire. Marco me mira a los ojos e intento mostrarle cariño y seguridad, invitándole a que siga hablando. Mientras mi mano no deja de acariciar su mejilla. Él asiente con la cabeza dispuesto a seguir hablando.

- Si tú no estás junto a mí María, es como si fuese un águila solitaria buscando su eterna compañía, buscando el amor perfecto, la mujer perfecta… y la más hermosa. Te estaría buscando a ti, mi pequeña – sigue diciendo – He cabalgado por el lomo de los sentimientos, y en tan amplio terreno descubrí tu nombre y tus ojos grabados en él. Pero lo más curioso es cuando me puse a revisar mi viejo libro del destino. Me di cuenta de que él también te nombraba a ti, y que se estaba construyendo un mundo de amor, para cuando la casualidad de la vida nos hiciera un favor, después de tanta oscuridad, de unir al fin nuestros labios en un sublime y tierno beso.

Coge aire preparándose para lo que me va a decir a continuación. Yo tiemblo como una hoja cuando el viento sopla fuerte, a punto de caerse, en este caso a punto de morir de amor.

- Sé que estoy enamorado de la mujer más buena, sincera y hermosa del mundo, sé que te amo y que me gustaría amarte mucho, pero muchísimo más cada día. Es que ya ocupas todos mis pensamientos, ocupas la melancolía de mi alma cuando ésta te extraña y he descubierto que eres la cuerda para atar todas mis fronteras y horizontes – sigue diciendo Marco – Te amo mi amor y nunca lo dudes, pues tú eres mi más bonita realidad. Déjame acompañarte por los distintos caminos del amor, déjame saborearlos a tu lado, déjame hacer locuras por el grandioso hecho de estar enamorado, déjame sentir en su plenitud el verbo amar, déjame demostrarte esa pasión que guarda mi corazón y déjame gritarle al mundo lo afortunado que soy por haberte cruzado en mi camino. ¡Déjame!

Marco se acerca más a mí y posa su frente contra la mía, haciendo que nuestras respiraciones se entremezclen.

- ¿Sabes? Hay una última cosa que me falta por decir, una última cosa que mi corazón te quiere revelar… ¡Eres el amor de mi vida! ¿Quieres ser mi novia? – me hace esta última pregunta un poco nervioso.

Me quedo un rato en silencio. No porque no supiera que decirle, al contrario, deseaba decirle mi respuesta. Lo que realmente pasaba es que me había perdido en su mirada y en su sonrisa, en su jodida sonrisa.



Lo único que pude hacer fue acercarme hasta Marco y plantarle un gran beso con el que poder demostrarle todo lo que sentía ene ese momento.









Hola amores!!!


Aquí tenéis un nuevo capítulo. ¿Qué os ha parecido? ¿Os esperabais esto? ¿Qué creéis que va a pasar?

Como siempre espero que os haya gustado y que comentéis.

Gracias una vez más por leer.


Besos, María.

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