HUELLAS
HUELLAS
Nos sentamos en el sofá, uno enfrente del otro.
- María,
yo te quiero – me mira suplicante – te amo, lo de antes solo ha sido una
tontería – sigue diciendo.
- Marco…
- intento decir pero me corta.
- Sé
que llevamos un tiempo distantes, que no nos vemos, pero yo te sigo queriendo,
no es motivo para dejarlo, todas las parejas… - sigue diciendo Marco.
- No
quiero cortar contigo – le digo mientras le corto.
- Tienen
baches pero hay que superarlos – sigue diciendo sin enterarse de lo que le he
dicho - ¿Espera que has dicho? – me pregunta mientras no puedo evitar reírme.
- Que
no voy a cortar contigo Marco, te amo – le digo mientras veo que suspira de
alivio – Es otra cosa la que quiero hablar contigo.
- Vale,
menos mal – dice aliviado – Cuando una chica dice “tenemos que hablar” quiere
decir que ya no quiere estar con su novio.
- Este
no es el caso – le digo mientras me acerco a él y le acaricia la mejilla.
- Pues
cuéntame, que eso tan importante – me dice ahora curioso.
- Primero
quiero pedirte perdón por no haber estado contigo estos últimos días, siento
haberte mentido, sobre todo esta tarde que no he estado con mis amigas de la
Universidad – le digo sincerándome.
- ¿Cómo?
– pregunta sorprendido y asustado otra vez - ¿Con quién has estado María?
- Con
Isco – le contesto sin rodeos y veo como sus ojos se abren de la sorpresa – Y antes
de que empieces a imaginar cosas que no son, quiero decirte que entre Isco y yo
la única relación que tenemos es de amistad – le sigo diciendo rápidamente
antes de que saque conclusiones precipitadas.
- ¿Qué
hacías con él? – pregunta serio.
- Le
estaba ayudando a preparar una sorpresa a Iris, quiere pedirle que sea su novia
– le contesto.
- ¿Y
por qué no me lo habías contado? – pregunta sin entender nada.
- Acordamos
Isco y yo eso – le digo – Es que eres un bocazas, no eres capaz de guardar un
secreto y al final Iris se iba a acabar enterando – le contesto mientras
sonrío.
- Vaya
gracias, que confianza tenéis en mí – dice serio – Y no soy ningún bocazas – me
dice esta vez con una sonrisa en su boca.
Se acerca peligrosamente a mí y comienza a hacerme
cosquillas.
- Para
Marco – le digo mientras sigo riéndome.
- No
hasta que retires lo dicho – me contesta mientras se ríe.
- No –
le contesto – porque no miento ¿verdad? – le pregunto mientras me levanto y me
pongo a horcajadas sobre él.
- No
te equivocas amor – me dice.
Y se acerca lentamente hasta mí, hasta mis labios, fundiéndonos
en un beso dulce y largo.
- No
sabes lo que te extrañaba amor – me dice Marco mientras nos separamos.
- Y yo
a ti amor – le contesto mientras juntamos nuestras narices – pero aún no hemos
hablado de eso importante que tengo que contarte.
Aunque me hubiera encantado seguir con ese precioso
momento, no quería estropearlo, no quería decirle lo que tengo que decirlo
porque puede que todo lo que tengamos se arruine. Pero tengo que ser valiente y
tengo que decirlo.
- Marco…
- intento decir.
Marco se acerca más a mí y me coge las manos y las
entrelaza con las suyas, intentando tranquilizarme y darme ánimos para que
hable.
- Marco,
estoy embarazada – lo suelto de repente mirándole a los ojos.
Me quedo observando su reacción. Se queda pálido y no
reacciona.
Mis nervios crecen, miro para todos lados porque no
quiero verle. No puedo.
- ¿Estás
segura? – pregunta de manera entrecortada.
- Sí –
contesto en un susurro pero sé que me ha oído.
Mis lágrimas comienzan a salir y ya no puedo parar.
Siento como Marco se acerca a mí, me rodea con sus brazos mi cintura y siento
como me da un beso en el pelo.
- María
– me llama dulcemente.
Me giro sin mirarle y veo como sus manos viajan hasta mis
mejillas para limpiar mis lágrimas y posteriormente alzarme la mirada.
- Te
amo – me dice – Te amo.
Me quedo sin aliento porque no me espera esto.
- Te
amo – me vuelve a repetir – Y voy a cuidar a ese bebé – me sigue diciendo.
- Entonces…
¿quieres tener el bebé? – pregunto cómo puedo.
- Pues
claro que sí, ¿cómo no voy a querer? – me dice mientras junta nuestras frentes –
Me has hecho el hombre más feliz del mundo, María.
- Pensé
que no ibas a querer a ese bebé – le contesto sincera.
- Pues
le quiero – me dice mientras me da un beso en la nariz – Y a ti también.
Me besa dulcemente transmitiendo los dos el amor que
sentimos el uno por el otro.
- Te
amo pequeña – me dice al separarnos.
- Yo
también te amo – le respondo.
Nos quedamos un tiempo así acurrucados hasta que Marco
decide que vayamos al médico, para asegurarnos de que todo está bien.
Cuando llegamos el médico nos confirma el embarazo, estoy
de un mes y medio. Nos da la ecografía aunque aún es muy pronto para ver algo
más nítido y para saber el sexo del bebé pero los dos estamos muy contentos y
felices.
Volvemos a casa de noche ya, está lloviendo aunque hace
buena temperatura. Seguramente Iris ya esté en casa de Isco y todo vaya sobre
ruedas. Espero que acaben juntos oficialmente esta noche.
- No
sabes las ganas que tengo de ver la carita de nuestro bebé – me dice mientras
me mira y sonrío y me coge de la mano.
- Yo
también, no sé cómo lo vamos a hacer porque esta Natt – le respondo.
- Estando
juntos podemos con todo – me responde.
- Te
quiero – le digo.
De repente unas luces nos ciegan y lo próximo que siento
es un fuerte golpe en el coche. Después veo como Marco intenta controlar el
coche pero finalmente volcamos y quedamos boca abajo. Siento un dolor profundo
en la cabeza. Mis ojos se nublan, lo veo todo negro. Y cierro los ojos.
Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo…
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño…
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida…
Sin embargo… En cada vuelo, en cada vida, en cada sueño…
perdurará siempre la huella del camino enseñado.
Hola amores!!
Hoy es un día lleno de sorpresas!!!
¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué creéis que va a pasar a continuación?
Espero que os haya gustado y comentéis.
Siento decirlo, no quería que llegará este momento pero... SOLO QUEDA UN CAPÍTULO para el final de la novela.
Gracias por leer.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario