... VIDA NUEVA




... VIDA NUEVA

Un mes había pasado, un mes desde aquel día, aquel día en el que todo volvió a cambiar. Y desde entonces han pasado muchas cosas, y ninguna de ellas buena. Pero no os preocupéis, poco a poco os iré contando lo que ha pasado.

Flashback hace 3 semanas

Esto es horrible, hace una semana desde que Marco me engaño y desde entonces los paparazi y los reporteros no hacen otra cosa más que perseguirme y preguntarme por él a cada momento. No tengo suficiente solamente con intentar superar todo sino que encima ellos me lo recuerdan a todas horas. ¡Ojalá me dejaran en paz! Porque la verdad es que no puedo más, todo esto me está superando y encima tengo que estudiar para los finales que están a punto de llegar.

Y con Marco… No paraba de llamarme todos los días, de mandarme mensajes. He llegado hasta tal punto de bloquear su número, pero aun así siempre encuentra el modo de contactar conmigo o sino de dejar mensajes, “indirectas”, por las redes sociales para que lo lea. Pero también estoy cansada de eso.

Ahora mismo voy en dirección al colegio a buscar a Natt. Y como no, en cuanto salgo de casa, una oleada de reporteros ya me están acosando.

      -       María, ¿has hablado con Marco? – pregunta uno.
      -       ¿Cómo ha acabado vuestra relación? – es otro el que pregunta ahora.
      -       ¿Volveréis? – siguen preguntando.

Cuando salgo del colegio con Natt de la mano, vuelven otra vez al ataque.

      -       María, ¿le sigues queriendo? – preguntan.
      -       ¿Le perdonarás? – siguen diciendo.
      -       ¿Cómo te sientes? – siguen diciendo.
     -       Hola Natt, ¿cómo te encuentras después de la separación de tu tía con Marco? ¿Querías que Marco fuese tu padre? – pregunto un reportero acercándose demasiado a la niña provocando que llorara.

¡Esto ya es el colmo! ¿Quién se cree? Estoy tan enfadada y cabreada que exploto.

      -       ¿De qué vas? – le pregunto enfadada – No te vuelvas a acercar a mi sobrina, ¿me has oído? – le digo.
      -       No hace falta que te pongas así mujer, solo ha sido una pregunta de nada – contesta de manera chula.
     -       ¿Cómo dice? Escúchame, respeto vuestro trabajo, he respetado que llevéis una semana acosándome a todos los sitios a los que voy, porque es vuestro trabajo. Pero tengo límites – le contesto.
      -       Esta como una cabra – oigo susurrar por detrás de mí.
      -       Mi sobrina es menor de edad y no la tenéis que meter en esto. Si no me veré obligada a denunciaros. Y por favor, dejarme paz. No he hablado antes de la ruptura con Marco ni hablaré ahora. Es mi vida, mi intimidad, y ahí se va a quedar. Si queréis saber algo preguntárselo a él porque de mí no vais a oír ni una palabra, así que si no os importa me tengo que ir – contesto seria.

Salgo de allí pitando aunque todos me siguen preguntando y grabando. Cuando llego a casa intento consolar a Natt hasta que se le pasa el susto y voy directa a mi habitación y cojo el móvil.

      -       ¿María? – pregunta sorprendido.
      -       Sí – le contesto.
      -       Por favor,  hablemos, déjame explicarte – me dice Marco.
      -       No te llamo para eso, ni siquiera debería haberte llamado, pero diles a los reporteros que nos dejen en paz y que no metan a mi sobrina como hoy – le contesto cortante.
      -       Lo he visto en la tele, haré lo que pueda – me dice – María…
      -       Gracias – le corto – Adiós – le contesto.

Corto la llamada y me tumbo en la cama intentando asimilar todo lo que ha pasado.

Fin Flashback hace tres semanas

Pensaréis que no ha sido para tanto, pero la verdad es que todo ha sido un cúmulo de cosas, de acontecimientos que iban pasando y que a fin de cuentas todos ellos tienen consecuencias graves.

Flashback hace dos semanas

Era miércoles por la mañana, a las 7 de la mañana y yo acababa de llegar a casa. Sí, a casa. Me había pasado toda la noche de bebiendo y de fiesta. Hacía tanto tiempo que no lo hacía… Que me sentí a gusto. Necesitaba desahogarme y respirar. Olvidar por un momento la mierda de vida que tenía.

La prensa había disminuido desde que Marco hiciera un comunicado, pero aun así la paz seguía sin reinar. ¿Por qué? Por la simple razón de que mi casa era el infierno. Discusiones y gritos a todas horas. Mis padres no me comprendían, no entendían como me sentía, solo miraban por lo suyo y por su sufrimiento.

      -       ¿Tú te crees que son horas de llegar a casa? – pregunta mi madre furiosa.
      -       Sí – le contesto seca y dispuesta a entrar en mi habitación a dormir.
      -       ¿A dónde crees que vas? – me pregunta.
      -       A dormir – le contesto.
     -       No señor, tú te vas a dar una ducha, vas acompañar a tu sobrina al colegio y vas a ir a clase – me dice.
       -       No – contesto.
       -       Sí, que vas a ir – me dice mi madre.
     -       Quieres dejarme en paz, ya soy mayor, hago lo que me de la gana – le contesto gritando.
       -       Mientras estés bajo mi techo no – contesta.
      -       Espero que te pudras en el infierno – le contesto dando un portazo a la puerta de mi habitación al cerrarla.

Y así prácticamente todos los días, ya no aguantaba más. No podía dejar de pensar en la mierda de vida que me ha tocado. Cuando consigo abrirme a alguien está persona acaba por desaparecer de una manera u otra de mi vida. ¿Seré que no merezco la pena? Tiene que ser eso. Seguramente no le importe a nadie, ni siquiera a mis padres, que en lo único en lo que piensan son en ellos y en la hija a la que perdieron. Pero no se acuerdan de que tienen dos hijos más. Mi hermano fue el más listo al marcharse de casa. Ojalá hiciera lo mismo, total nadie me va a echar de menos.

Con esos pensamientos me dirijo al baño. Me miro al espejo. Estoy delgada, casi en los huesos, de lo poco que estoy comiendo. Miro mi cara y veo todo el maquillaje corrido. Esta soy yo ahora, y no quiero serlo. Nadie me quiere así que… ¿Si desaparezco nadie me echara de menos no?

Y con un movimiento ligero de muñeca paso el filo por mis venas, deseando así que el sufrimiento, mi sufrimiento, se entierre lo más al fondo posible junto a mí.  ¿Para qué vivir si no queda nadie con quien vivirla…? ¿Para qué vivir si todo el mundo me deja sola…?

Fin Flashback hace tres semanas

Llegue al límite, ya no podía más. No quería seguir viviendo en un mundo en el que estaba sola y nadie me quería. Pero a veces, hasta en el lugar más recóndito y oscuro, encontramos un haz de luz que nos da esperanzas, que nos invita a seguir, que nos dice que aun hay muchas cosas que vivir.

Flashback hace dos semanas

Miro mi muñeca derecha y veo el corte en ella. Sí, al final me corte, fue un corto poco profundo pero la marca se va a quedar toda la vida. ¿Y por qué sigo aquí? La respuesta es muy fácil.

Natt.

En ese instante pensé en ella, en su sonrisa, en sus ojos,… Y no pude hacerlo. No pude abandonarla. Hice una promesa a sus padres, le hice una promesa a ella y no pude. Ella, ahora, es lo más importante de mi vida.

Desde ese momento volví a cambiar de actitud, volví a ser como antes, aunque no del todo, aún seguía dolida y sin poder olvidar. Pero tenía que pensar en Natt, en ofrecerle todo lo que tengo, para que algún día ella tenga una mejor vida que la que yo he tenido. Tengo que ser un buen ejemplo.

Aun así las peleas eran constantes, todos los días, por una cosa o por otra. Incluso a veces ni siquiera era conmigo la cosa. Pero me cansé.

      -       ¡Queréis dejar de discutir! – les grite a mis padre.
      -       Tú no te metas en esto – me dice mi padre.
     -       Claro que me meto – le contesto – os pasáis todo el día discutiendo y gritando. Estoy harta ya.
      -       María cállate y vete a tu habitación – ordena mi madre.
      -       No – contesto de manera seca y firme – sea acabo. Estoy harta. Ya no sois los mismos desde la muerte de Natalia. Os entiendo de verdad que sí. Pero tenéis que empezar a superarlo. Porque no os dais cuenta de nada. ¿Sabéis? Tenéis dos hijos más y una nieta. Y ni siquiera os preocupáis de lo que nos pasa.
      -       Eso no es verdad – contesta mi madre.
      -       ¿Estás segura? – le pregunto y veo que asiente – Mamá, papá he intentado suicidarme – les digo mientras les muestro mi muñeca – He estado en ese punto y ni siquiera os habéis dado cuenta – les cuento mientras lloro y mientras ellos no salen de su asombro – Nos habéis dad cuenta de lo mal que estaba, del cariño y la comprensión que necesitaba. Os he necesitado estos últimos años, estas últimas semanas y no habéis estado – sigo diciendo mientras veo como mi madre llora y como a mi padre se le descompone la cara – Y no lo hice, ¿sabéis por qué? Por Natt – les digo – Una nieta a la que no podéis mirar a los ojos porque cuando la miráis solo veis a Natalia. Y os duele, lo sé. Pero ella no tiene la culpa, yo no tengo la culpa. Mi hermano fue el más listo al marcharse. Y sé que Natalia no querría esto.
       -       Hija yo… - intenta decir mi madre, pero no le salen las palabras.
      -       Sólo quería que lo supierais, parad ya y volver a ser mis padres – les digo a los dos mientras me limpio las lagrimas.

Fin Flashback hace dos semanas

La conversación no quedó allí, estuvimos hablando de muchas cosas, me abrí a ellos, necesitando que mis padres volvieran a serlo. Lloramos los tres como nunca antes lo habíamos hecho, se desahogaron y creo que comenzaron a vivir otra vez en paz.

Pero claramente, las cosas durante este mes no quedaron así.

Flashback hace una semana

Las cosas comenzaron a ir bien de nuevo después de aquella charla. Los exámenes estaban a punto de acabar y la situación en casa… Nunca había estado así. Reinaba la paz y la tranquilidad, el hogar donde Natt podía crecer felizmente.

Pero a mí me faltaba algo.

      -       Mamá, papá ¿podemos hablar? – les pregunto.
      -       Claro cielo – me dice mi madre.
      -       Llevo mucho tiempo pensándolo. Ya no puedo seguir viviendo aquí, necesito alejarme de todo esto, volver a encontrarme a mí misma, pero sobre todo necesito valerme y probarme, necesito comenzar a criar a Natt, ser una madre para ella. Y sé que estando aquí nunca lo seré – les digo de golpe.
      -       ¿Estás segura cariño? – me pregunta mi padre.
      -       Sí – contesto – quiero irme a vivir fuera.
      -       ¿Y a dónde irás? – me pregunta esta vez mi madre.
      -       A Madrid – contesto segura.
      -       Pero… ¿Y los estudios, el colegio de Natt? – pregunta otra vez mi madre.
      -       No te preocupes, está todo arreglado. Lo tenía todo pensado antes de que  empezara el curso, pero no me había decidido del todo después de lo que paso – les cuento – Tengo un colegio allí en Madrid donde podré hacer las prácticas. El mismo colegio donde está matriculada ya Natt. También tengo alquilado un piso para poder estar allí desde ya. Además está Dani y los tíos por si pasara cualquier cosa. No os tenéis porque preocupar de nada – les contesto.

Fin Flashback hace una semana

Y aquí me tenéis, después de un mes muy duro, me encuentro desempacando las cajas de mudanza de mi nueva casa. Natt está tan contenta o incluso más que yo. Creo que el nuevo cambio de aires nos va a venir muy bien a las dos. Tenemos que empezar a vivir como una familia, porque a fin de cuentas nos tenemos la una a la otra.

Mientras coloco los marcos de fotos, sale en la tele los deportes. En ella están hablando del Real Madrid, en concreto de Marco. Desde aquel día no he querido oír las noticias, así que no se qué está pasando con el fútbol en general.

Según los videos, todos se preguntan que le está pasando a Marco Asensio, el futuro del fútbol español está jugando cada día peor. El míster no le pone como titular y juega pocos minutos. Todo el mundo se pregunta qué le pasa, porque está así.

Sinceramente yo sé porque está así. Aunque no lo descubrí hasta un tiempo después.  Sólo digo que tiene nombre.


A Marco Asensio lo que le falta es su María y aunque yo no lo supiera hasta dentro de mucho, a María lo que le faltaba en su nueva vida era a su Marco.




Hola amores!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo ¿Qué os ha parecido? ¿Mucho que asimilar no? ¿Qué creéis que va a pasar a continuación?

Espero como siempre vuestros comentarios.

Gracias por leer.

Besos, María.

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