AÑO NUEVO...
AÑO NUEVO...
Hoy comienza un nuevo día,
me asomo por la ventara y respiro el aire helado de una fría mañana de
invierno. En el ambiente se nota y es que hoy es noche vieja. Sí, el último día
del año. Y la verdad es que este año ha tenido muchas cosas, buena y malas. Es
un año que recordaré toda la vida, pero la vida sigue y con ella yo también.
Como cada año me abrigo bien
fuerte y salgo junto a Natt a desayunar fuera. Para mi hermana y para mí era
una tradición que el último día del año fuéramos a desayunar chocolate con
churros, así que desde que se fue, siempre lo hago con la peque. Es una manera
de conservar nuestra tradición y de que Natt también la aprecie tanto como lo hacíamos
las dos.
Desayunamos en la misma
cafetería de siempre entre juegos y risas, al acabar vamos al parque a jugar un
poco y volvemos a casa a la hora de la comida. Tras ella decido quedarme en
casa para ayudar a mi madre a preparar la cena, mientras mi padre se lleva a
Natt a dar una vuelta.
Cuando la cena esta lista
nos sentamos todos en la mesa, mis padres, mi hermano, Natt y yo. Este año no
nos apetece pasar las fiestas con la familia, hemos optado por algo más íntimo
y tranquilo.
Se nota que falta alguien
pero entre todos intentamos que no se nos note, por Natt. A veces nos cuesta
porque estas fiestas son para pasarla en familia, y ellos eran y siguen siendo
nuestra familia. Y sé que allá donde estén, hoy están aquí con nosotros. Así
que por estos días dejamos atrás las continuas discusiones y peleas.
Queda unos minutos para que
den las doce y comience el nuevo año. En la mesa está todo preparado. Los
lacasitos para Natt, las aceitunas para mi hermano y las uvas para mí, ya que
mis padres no son de comer nada.
Al rato comienzan las
campanadas, Natt no consigue llevar el ritmo, aunque es lógico, tan solo tiene
5 años. Mi hermano como siempre hace de las suyas y se acaba atragantándose provocando
que me ría y que casi no pueda seguir el ritmo. Pero como no, siempre acabo
ganando yo y acabando cuando hay que acabar.
Nos saludamos y felicitamos
todos el año nuevo y tras la ventana comenzamos a ver los cohetes y fuegos
artificiales. A Natt le encantan, aunque hace un par de años les tenía miedo.
Cojo el móvil y me dispongo
a llamar, suena un tono, dos, incluso hasta cinco, pero nadie me lo coge,
supongo que las líneas están colapsadas, así que espero hasta dentro de un rato
para volver a llamar.
Al cabo de un rato suena el
móvil y me voy a mi habitación para poder hablar y escuchar mejor la llamada.
- Hola cariño – contesto.
- Hola amor – me contesta – Feliz año nuevo, ojalá poder
estar contigo ahora – me dice.
- Feliz año a ti también Marquito. Y lo sé cielo, pero este
año queríamos estar solos – le contesto.
- Ya sé, por cierto se me olvido decirte que no te he
contestado antes porque no he oído el móvil – me dice casi gritando – esto está
lleno de gente y de música. Lo siento – me dice cómo puedo.
- Ya veo ya – le contesto mientras me río – pues no te
entretengo más. Mañana hablamos. No bebas mucho. Te quiero – le digo.
- Yo también te quiero peque – me contesta y colgamos a la
vez la llamada.
Estamos un par de horas
jugando a las cartas como de costumbre hasta que nos vamos a la cama. No tardo
mucho en coger el sueño y duermo profundamente como hacía mucho que no lo
hacía.
Suele decirse que cuando se
empieza un año nuevo es para dejar todas las cosas malas atrás y pasar con las
buenas. Se dice también que si el año ha sido malo, el año que entrante va a
ser muy bueno. También se suele decir que después de la tormenta siempre viene
la calma, e incluso se dice que si la vida nos pone obstáculos y dificultades
es porque tiene algo bueno preparado para nosotros en un futuro.
Suele decirse sí.
Pero yo ya os dije que yo no
soy una chica normal con una historia normal. Os dije que si querías saber mi
historia solo tenías que seguir leyendo. Y por lo que veo sigues leyendo, así
que todo esto no tiene porque extrañarte.
¿Nunca os habéis parado a
pensar en porque todo esto siempre le pasa a una misma persona? ¿Por qué
siempre a la misma? ¿Por qué siempre a mí? Yo me he hecho estas preguntas un
millón de veces pero nunca encuentro la respuesta correcta, siempre tengo
varias hipótesis, pero segura al cien por cien nunca.
A veces pienso que algo hice
mal, algo muy malo para que ahora de una manera u otra lo esté pagando yo.
Otras veces pienso que algún familiar hizo algo terrible y yo después de varias
generaciones lo estoy pagando. ¿Surrealista no? Pero ya no sé qué pensar. Puede
que simplemente tenga mala suerte y todas las desgracias me pasan a mí o puede
que el destino, mi destino esté escrito ya y sea un camino tortuoso, un camino
empedrado por el que es difícil caminar.
Puede ser esto o aquello, el
destino, el universo o incluso la suerte. Pueden ser mil factores que afectan a
mi vida, pero por mucho que busque la respuesta nunca la encuentro.
Así que solo me queda
esperar, quedarme quieta, sin moverme.
Esperar lo que tenga que venir, que me azote el viento o me golpee la lluvia.
¿Qué importa ya? Nada. No importa nada porque no puedo hacer nada al respecto.
No hay nada que pueda cambiar lo que ya está escrito o incluso lo que no está
escrito. Nada, así de simple.
Estoy cansada de intentar hacer
las cosas bien para que al menos el universo se digne en darme años de
felicidad, pero lo único que recibo son un par de meses. Porque cuando creo que
ya soy feliz, vuelve algo que golpea de nuevo para arrebatarme esa felicidad
que tanto tiempo me había costado conseguir.
Por lo que no haré nada. Que
sea lo que tenga que ser. Porque estoy segura de que la buena racha no dura
nada. Que cuando la calma termine otra tormenta vendrá.
¿Estaré preparada?
Probablemente no, uno no se puede preparar para lo que la vida tiene que
ofrecerle, ya sea bueno o malo. Pero quita estaré esperando.
Así que mi año termina
medianamente bien, después del mal año.
Y el nuevo… El nuevo año traerá muchas
sorpresas. ¿Buenas? ¿Malas? Tendrás que seguir leyendo para descubrirlo, pero no te entusiasme tanto con
que las cosas vayan bien, siempre acaba pasando algo que atrapa tu corazón, lo
estruja y lo rompe en mil pedacitos.
Hola amores!!
Aquí tenéis por fin un nuevo capítulo. Espero que os haya gustado. ¿Qué le está pasando a María? ¿Qué habrá querido decir con todo eso?
Espero como siempre vuestro comentarios.
Gracias por leer.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario