CASUALIDADES
CASUALIDADES
Ha pasado una semana desde
la última vez que vi Marco, en aquel día lluvioso de invierno y la verdad es
que por ahora necesito cada instante y momento de paz que tenga la oportunidad
de tener.
Los carnavales están a punto
de llegar y con ella la fiesta que organiza Dani todos los años en su casa,
aunque estos últimos no hemos podido asistir, pero esta vez sí. Necesitamos
alegría en nuestras vidas. Por ello, llevo toda la semana ayudando a mi tía a
organizar y decorar la casa, porque sí, mi primo no hace nada pero el merito
siempre se le acaba llevando él.
El día señalado llega,
después de desayunar cada una coge su respectiva mochila con todo lo necesario
para hoy y ponemos rumbo a casa de mi tía. Cuando llegamos Natt se va al jardín
a jugar hasta que llegue el momento de decorar los últimos detalles. Le encanta
ayudarnos. Mientras yo voy a la cocina a ayudar a mi tía a preparar la cena y
todos los aperitivos que vamos a servir. Como compensación del trabajo mi primo
les regala una noche en un hotel, donde podrán relajarse todo lo que quieran.
Llega la hora de arreglarse
y me pongo a vestir a Natt para después tener todo el tiempo para mí. La visto
con un vestido azul de princesa, como es ella, una princesa, mi princesa.
Cuando acabo con ella comienzo conmigo. Termino justo cuando comienzo a oír
música en la planta de abajo y muchas voces por lo que doy por supuesto que la
fiesta ha comenzado. Me acomodo la capa roja que llevo, me miro en el espejo y
bajo a la planta de abajo.
- Madre mía, que pivón tenemos aquí – oigo que alguien me
dice tras de mí.
- Que susto me has dado Isco – le digo al verle - ¿de qué
vas? – le pregunto mirando de arriba abajo.
- De futbolista ¿o no lo ves? – me pregunta mientras se
señala.
- Que original eres chico – le contesto con sarcasmo – así vas
todos los días.
- Pues anda que tú – me dice mientras se ríe me agarra de
la capa roja – De Supergirl.
- Muy original – le contesto mientras le saco la lengua.
- Sí, ya claro – me dice mientras se ríe y se marcha.
Llego al salón donde está
todo el mundo y voy hasta la mesa para comer algo porque me muero de hambre y
me dirijo hasta el jardín, que es donde están las mesas. Durante el camino me
encuentro con varios jugadores y los saludos animadamente. Al llegar todo el
mundo se gira a verme llegar. Y en el centro del grupo está Marco.
Y ahora entiendo la risa de
Isco cuando le dije que mi disfraz era original, porque Marco iba disfrazado de
Superman.
No sé si es el destino o la
casualidad la que ha querido que hoy viniéramos disfrazados iguales o con un
disfraz de pareja. Pero así es. Marco me mira de arriba abajo y se le escapa
una sonrisilla ladeada. La verdad es que es una situación bastante graciosa,
para que vamos a mentir, pero guardo la compostura. Me siento entre Pilar, sí
las novias de los chicos estaban aquí, y Nacho.
La cena pasa tranquilamente,
sin ningún acontecimiento que merezca la pena mencionar, salvo que Marco no ha
dejado ni un segundo de mirarme. Ahora toca momento de fiesta y música. Los
niños andan correteando por toda la sala jugando mientras los mayores nos
dividimos en varios grupos para charla y a la vez bailar. Y como no, yo siempre
alejándome de los problemas.
- Por cierto María ¿qué tal te sientes al vivir aquí? Te
resultará todo nuevo – me dice Marcos.
Me quedo sorprendida por su
pregunta, al igual que todos en la sala. Miro enfadada a Dani.
- ¿Se lo has contado? – le pregunto enfadada – Te dije que
no quería que supieran que estaba viviendo Madrid. ¡Eres un bocazas Dani!
- ¿Estás viviendo aquí? – pregunta Marco de repente mientras
me mira con los ojos abiertos de la sorpresa.
Y no es solo sorpresa lo que
veo en ellos, sino también decepción. Y eso me mata, aún hoy en día me mata.
Como la otra vez, vuelvo a
huir y me encierro en el baño. Cuando salgo la fiesta sigue y les veo bailar.
Creo que han dejado pasar el tema y me alegro por ello. Dejo atrás todo lo que
ha pasado y me uno a las chicas para bailar.
Suena por los altavoces una
canción lenta y siento unas manos en mis caderas. En cuanto las siento sé
inmediatamente quien es la persona que tengo tras de mí. Lo sé por el simple
hecho que conozco su olor, su tacto, su manera de tocarme. Y me estremezco. Me
giro lentamente hasta que nuestros ojos se conectan, le miro y veo que me
invitan a bailar. Pero no puedo resistirme y comienzo un leve vaivén, un vaivén
que nos envuelve a ambos y que nos transporta a otro lado, como si nadie más
estuviera en el salón.
- ¿Por qué no me dijiste que estabas aquí? – me pregunta
casi susurrando.
- No quería decírtelo – contesto.
- ¿Y al resto? – me vuelve a insistir.
- No quería que nadie lo supiera, todos me recuerdan a ti y
necesitaba estar sola, encontrarme a mí misma. Ser yo nuevamente – le digo.
- Yo… Necesito hablar contigo, por favor – me suplica.
- Ahora no Marco – le contesto con lagrimas ya en los ojos
por el recuerdo de lo ocurrido.
Me suelto de su agarre y
salgo de allí casi corriendo. Me dirijo
hasta el jardín que está vacío y me siento en una de las tumbonas al lado de la
piscina.
Necesito pensar en todo y a
la vez en nada.
A veces la vida me logra
sorprenderme, cuando pienso que ya no puede hacerlo, lo hace. Siempre, además de
una manera que nunca me espero. Esta vez con el disfraz, algo tan
insignificante pero a la vez tan importante. Porque aunque parezca o no, sea el
destino o la casualidad, hemos venido igual, porque pensamos igual. Nos
sentimos el uno al otro aunque estemos lejos. Y eso poca gente puede hacerlo.
¿Pero si estamos hablando de
destino o casualidad no tendría por qué importarme no? La verdad es que todo lo
contrario, me importa, mucho. De antes nunca creía en las casualidades en la
vida, pero desde que todo mi mundo se vino abajo, aprendí que todo pasa por
algo, que las casualidades existen y que no tengo que dejarlas pasar ni no
prestarles importancia. Esas casualidades por pequeñas o grandes que sean son
las que nos invitan a seguir, las que nos incitan a hacer cosas, a lograr
nuestros sueños.
Así sí, creo en el destino y
en las casualidades, creo en que la vida me puso a Marco en mi vida por algún motivo,
que aun hoy en día sigo buscando el papel que juega en ella. Y lo de hoy, es
una pequeña muestra que me dice que él sigue ahí, que sigue jugando un papel en
mi vida, ¿cuál? No lo sé. Y no sé aun si quiero descubrirlo.
Siento como una persona se
sienta a mi lado y me mira, me mira con sus penetrantes ojos. Y sé quién es.
Ha llegado la hora, es ahora o nunca.
Hola amores!!!
Aquí estoy con un nuevo capítulo ¿qué os ha parecido?
Espero que os haya gustado y que comentéis.
Gracias por leer.
Besos, María.

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