TIEMPO DE...




TIEMPO DE...

Los minutos pasan convirtiéndose en horas, dejando que el tiempo pase a cámara lenta, todo pasa sin prisa, sin importar lo rápido que queramos que pase el tiempo.  Es irónico la verdad, porque cuando queremos que el tiempo se detenga para permanecer en ese momento tanto como podamos, el tiempo se ríe de nosotros pasando a la velocidad de la luz. Pero cuando en cambio, lo que queremos es que el tiempo pase deprisa porque no queremos vivir más esa situación de agonía, nervios, vergüenza o cualquier situación que nos cause algún malestar, el tiempo vuelve a reírse de nosotros haciendo que se detenga, que vaya lento, prolongando así la espera y la agonía.

Y de esta manera nos encontrábamos Marco y yo, frustrados por no saber qué es lo que estaba pasando en el interior de la sala, nerviosos por saber qué es lo que iba a pasar a continuación. Sin duda alguna, nunca había necesitado que un momento pasara tan deprisa, que las agujas del reloj corrieran sin pausa, sin detenerse.

El dicho dice que dejemos que el tiempo tome su curso, que curas las heridas y que el tiempo decidirá cuando las cosas vienen o se van. Así que en un último soplo de esperanza, espero paciente a que salgan por la puerta.

Al cabo de unos minutos más de espera, la puerta se abre. De ella sale Sofía con su abogada. La vemos salir triste, se dirige a sus amigas y se van por el pasillo sin ni siquiera mirarnos. Al cabo de unos segundos sale Isco con su abogado y Marco y yo nos levantamos de los asientos y nos acercamos a él, esperando el resultado, ya que por su rostro no sabría identificar que es lo que ha pasado.

      -       ¿Cómo ha ido? – pregunta Marco.
     -       ¿Le han dado la custodia? – pregunto esta vez yo haciendo ver a Isco que estamos ansiosos por que nos cuente que es lo que ha pasado.
      -       Esto… Yo… - intenta decir pero no le salen las palabras.

Se echa las manos a la cara y se pone a llorar, allí en medio del pasillo. Mi instinto me dice que le abrace, y eso es lo que hago, voy hasta él y le abrazo. Verle así, tan afectado, supe cual había sido el veredicto.

      -       Me han dado la custodia compartida – suelta Isco de repente.

Le suelto y le miro a la cara sin acabar de entender lo que estaba pasando.

     -    ¿Qué? – dice Marco – eso es una gran noticia bro – le dice Marco mientras le abraza feliz.

Se funden en un gran abrazo y ambos comienzan a reír.

      -       Pero una cosa, ¿por qué estabas llorando? – le pregunta Marco sin entender nada.
     -       Cariño, yo te quiero mucho pero no te enteras de nada – le digo mientras le doy una palmadita en la espalda.
      -       ¿Qué? De verdad que no lo entiendo – dice indignado porque nos estábamos riendo de él.
     -       Estaba llorando por poder liberar la presión y los nervios. Además de que no me creía que tenía la custodia compartida – explica ahora Isco.
     -       No importa, lo que importa es que has ganado, tienes derecho a ver a tu hijo y verle crecer, eso es lo que importa – le digo mientras le vuelvo a abrazar.


De camino a casa de Isco, dónde los chicos del equipo le habían hecho una fiesta sorpresa por el éxito, nos fue explicando con detalle todo lo que pasará ahora con su hijo. Los días en los que puede verle al mes, los días que Isco Jr tiene que estar con su madre… En definitiva, la vida que va a tener que llevar ahora el pequeñín de un lado a otro. Aunque la verdad es que no veo una gran diferencia a la situación en la que estaban antes, prácticamente es la misma, solo que ahora hay un documento legal en medio, dónde han firmado y dónde queda constancia del hecho y de la vida de Isco Jr.

Al llegar a su casa todos le felicitaron y entre risas, bebidas y comidas pasamos el resto de la mañana. Ya entrada la noche, estábamos todos en el salón. Los chicos le pidieron a Isco que contara todo lo que había pasado dentro de la reunión. La verdad es que ni Marco ni yo quisimos preguntarle sobre ello porque creíamos que eso era algo entre Sofía y él pero… estamos hablando de los chicos… Son todos unos marujas y cotillas de cuidado.

     -       Si os soy muy sincero, la verdad es que no sé muy bien qué es lo que pasó – nos dice Isco.
      -       ¿Y eso? – pregunta Sergio.
     -       Lo primero que dijo cuando le tocó su turno para hablar fue que quería quitar la demanda por la custodia de nuestro hijo, quería dejarlo y tratarlo nosotros, fuera de los asuntos legales – explica Isco.
     -       Pero eso no tiene mucho sentido, ¿no fue ella quien solicitó la custodia? – pregunta Marcos.
      -       Eso mismo pienso yo, no entendí que es lo que pasó para que cambiara así de opinión – dice y yo no puedo evitar sonreír.

Los chicos empiezan a hablar a la vez intentando que Isco les conteste a todas sus preguntas y curiosidades, sin embargo yo no paraba de sonreír. Bueno todos los chicos excepto el chico que tengo sentado a mi lado. Marco no paraba de mirarme.

      -       ¿Por qué sonríes así? – me pregunta acercándose más a mí.
      -       ¿No puedo sonreír? – le contesto con otra sonrisa.
       -       Sí puedes – me contesta mientras me sonríe ampliamente – me encanta tu sonrisa, pero no entiendo el motivo de ella – me explica mientras me sonrojo nuevamente. Sus palabras causan ese efecto en mí y yo no puedo evitarlo ni acostumbrarme a ello.
      -       Porque sí, porque es un motivo para sonreír a la vida – le contesto.
      -       Te quiero – me dice mientras se va acercando cada vez más y más a mí.
      -       Yo también te quiero – le digo mientras acorta la distancia y me besa.

Sí me besa, allí delante de todos estos pervertidos que en cuanto nos ven no dejan de decir groserías y estupideces como por ejemplo, iros a un hotel.

Isco me mira, me mira por un largo tiempo.

      -       María – me llama Isco y todos los presentes le ponemos atención – no sé qué fue lo que le dijiste a Sofía antes de entrar a la sala, pero muchas gracias por hacerlo. Creo que lo que le dijiste la hizo cambiar de opinión.
      -       No las des, lo único que le di fue un consejo, un buen consejo – le digo sinceramente.
      -       ¿Qué le dijiste? – pregunta Lucas.
     -       Le dije que daría lo que fuera incluida mi vida porque Natt tuviera con ella a sus dos padres – les conteste y todo el mundo se quedó en silencio sin saber que decir.

Marco me agarró la mano y con la otra la pasa sobre mis hombros. Deposita un beso sobre mi pelo y me aprieta más fuerte contra él, para poder sentir su calor y amor.

Al cabo de unos minutos, después de este  incómodo silencio, el timbre de casa comienza a sonar. Isco y yo nos levantamos a la vez y echamos una carrera hasta la puerta. Ganó Isco completamente aunque haciendo trampas.

Isco abre la puerta y cuando lo hace se dibuja en su rostro una cara de asombro.

      -       ¿Qué haces aquí? – pregunta Isco a la persona que está en la puerta.

Me asomo por la puerta y la imagen que observo me revuelve el interior, madre mía que horrible, está la persona ante mí irreconocible.


Y aquí es cuando todos los hilos comienzan a ir entrelazándose y a dar sentido a muchas de las dudas que tenía. Ahora solo me queda estar acertada aunque espero de todo corazón que no sea así.






Hola amores!!

Ya estoy aquí con un nuevo capítulo que espero que os haya gustado. Siento la tardanza pero hoy tenía un examen de recu y tenía que estudiar. Pero ya me tenéis de vuelta.

¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Os esperabais que fuera custodia compartida? ¿Quién creéis que es la persona que ha aparecido en casa de Isco?

Espero también vuestros comentarios de lo que os ha parecido.

Gracias por leer.

Besos, María.


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