NO VALES MÁS QUE YO
NO VALES MÁS QUE YO
Isco deja pasar a la persona
que tenemos enfrente. Ninguno de los dos sabemos con exactitud lo que ha pasado
para que este así y para que haya venido hasta aquí. Pero bueno, aquí está y
supongo que tendrá que dar una buena explicación, porque después de todo…
Estaba segura de que había
gato encerrado, que había algo que no me cuadraba del todo. Que no era normal
lo que estaba pasando. Y aquí está la respuesta, ante mis ojos. Aunque la
verdad es que no me esperaba que fuese lo que en unos minutos nos va a contar.
- Lo siento, siento haber venido aquí después de todo lo
que ha pasado, pero no sabía a dónde ir – nos dice la persona parándose en el
recibidor de la casa de Isco.
- ¿Dónde está mi hijo? – pregunta Isco muy nervioso y
preocupado a la vez.
- Está con mi hermana, pero tranquilo que está bien, no
podía dejar que me viera así – nos contesta.
- ¿Qué te ha pasado Sofía? – le pregunto esta vez yo
mientras la llevo hasta la cocina - ¿Quién te ha hecho todo eso? – vuelvo a
preguntar.
Sofía se sienta en una de
las sillas de la cocina y rompe a llorar. La verdad es que no sé que le ha
podido pasar, pero está llena de moretones y heridas por todo el cuerpo, el
pelo despeinado y la ropa un poco rota.
Me acerco a ella intentado
reconfortarla de alguna manera para que nos cuente lo que le ha sucedido, ya
que al parecer Isco no está muy por la labor, porque se ha quedado quieto en el
sitio y no para de mirar de arriba abajo a Sofía con una mirada horrorizada,
aunque no es para menos.
- ¿Quién te ha hecho esto? – vuelvo a preguntar porque
estoy segura de que ha sido alguien.
- Mi novio – contesta Sofía.
- ¡¿Qué?! – contestamos los dos escandalizados y ella solo
puede asentir para reafirmar lo que nos ha dicho y volver a llorar.
- ¿Te ha pegado? – pregunta Isco nervioso y enfadado.
- Sí – contesta.
- ¿Por qué? – le pregunto esta vez yo intentando mantener
la calma por todos.
- Fue él quien me pidió que pidiera la custodia del niño –
nos intenta explicar – no quería que tuviéramos ningún tipo de relación – dice
esta vez mirando a Isco – Es muy celoso en ese sentido.
- Pero eso no le da el derecho para pegarte – le contesto
seria - ¿Lo ha hecho más veces? – le pregunto mientras mi corazón comienza a
romperse en mil pedacitos.
- No, es la primera vez que me pega, pero…
- Pero ¿qué? – pregunta Isco al borde de la histeria - ¿Has
dejado que ese engendro de hombre viva bajo el mismo techo que mi hijo? –
pregunta gritando y sé que toda la casa lo ha escuchado porque no se oye a
nadie hablar.
- Yo… Lo siento – logra decir Sofía mientras más y más
lagrimas salen y recorren su cara.
- ¿Qué pasó antes? – vuelvo a preguntar esta vez para
intentar averiguar toda la historia.
- Me amenazaba, alguna que otra vez me ha empujado, me
insultaba, gritaba… - dice Sofía.
- Cariño ¿Sabes que eso es maltrato no? – le digo y ella
asiente - ¿Y por qué nos has parado esta locura y lo has dejado?
- Porque le quiero, él me hizo olvidarme de Isco. Me había
vuelto a enamorar y yo pensé que después de Isco nunca más lo iba a hacer –
dice mirándome.
- Te entiendo cielo, pero no puedes dejar que esto pase –
le digo - ¿Y si le llega a hacer algo a Isco Jr? – le pregunto - ¿Y si esto se
hubiera vuelto peor e insoportable? – le dejo esas preguntas en el aire para
que reflexione sobre ellas.
- Lose pero… no se qué hacer – dice entre lagrimas.
- Dejarle – sentencia Isco.
Después de la conversación
Isco se la lleva a su habitación para que se duchara y se cambiara la ropa que
tenía. A pesar de todo lo que ha pasado por la custodia del pequeño, él todavía
la quiere. Lo sé, ¿por qué? Por su forma de mirarla cuando ha visto el estado
en el que estaba, la manera de apretar los puños cuando ha dicho que su novio
le había pegado… Pequeños gestos que si observas puedes darte cuenta. Ese
sentimiento sigue ahí, el uno por el otro, aunque no creo que con la misma
intensidad de lo que fue antaño, sino que tienen otro cariño distinto y
especial.
Isco baja al salón de están
todos y les contamos entre los dos todo lo que ha pasado. Sin embargo alguno de los chicos no están de
acuerdo con la amabilidad que le hemos demostrado, sobre todo yo, después de lo
que le ha hecho pasar a Isco.
- Tú no lo entiendes Cristiano – le digo.
- ¿Qué es lo que hay que entender? – me pregunta.
- No entiendes porque lo he hecho – le contesto seca.
- Yo entiendo que lo que ha hecho su novio está mal, muy
mal, encerraría a ese hijo de puta – dice Marcelo.
- Pero lo que no entendemos del todo es la amabilidad con
la que la has tratado – dice esta vez Kaylor.
- A ver chicos – empiezo a decir ya empezándome a cabrear
con ellos – poneros en el lugar de ella, poneros tan si quiera en el lugar de
otra persona que no sea Sofía pero que está en su misma situación – les digo -
¿Cómo actuarías? ¿La escucharíais sin más y si te he visto no me acuerdo? ¿O en
cambio, intentaríais comprenderla y ayudarla en todo lo posible?
- ¿Pero es que te has ofrecido incluso a ir con ella a
comisaría para denunciarle? – dice esta vez Kross.
- ¿Y? – les contesto cabreada – es una persona, una persona
humana con sentimientos que puede equivocarse, como tú o como yo. Y por tanto
es una persona que sufre y creerme ha sufrido – les digo cabreada y alzando la
voz.
La mirada de Dani se posa
sobre la mía intentando decirme que me tranquilizara y aunque tuviera sobre mis
manos las de Marco, no me ayudaban en absoluto.
- Esa persona a la que no queréis ayudar podría ser
cualquiera de vuestras personas más cercanas, ya sea mujer u hombre. Es una
persona que ha sufrido ya no físicamente, sino que ha estado coaccionada,
insultada, amenazada con tocar a su hijo, abusada sexualmente… ¿Y pretendéis no
hacer nada al respecto y cruzaros de brazos? – les vuelvo a soltar.
- ¿Y por qué te importa tanto a ti? – me pregunta esta vez
Bale.
- Porque me importa y punto. No importa lo que la otra
persona me haya hecho, hay cosas por las que dejas todo atrás para ayudarla,
porque hay cosas que no se pueden tolerar. Y menos está. Así que me parece muy
bien que no queráis ayudarla. Muy bien. ¡Os aplaudo, sois unos cobardes de
mierda! ¡Todos! – Grito esta vez ya cansada mientras me levanto del sofá en el
que estaba sentada – Pero yo no me voy a cruzar de brazos. No señor, no.
- María no te preocupes – dice Sofía mientras entra en el
salón – te agradezco tu ayuda pero no hace falta. Volveré a casa y ya intentaré
ver como lo arreglo – me dice.
- ¡De eso nada! – la contesto – tú no vuelves a esa casa.
- ¿Por qué te importo tanto? No nos conocemos, no somos
amigas – me pregunta intentando comprenderme.
- No necesito ser tu amiga para saber que tengo que
ayudarte – le contesto suavemente mientras le sonrío – Siéntate por favor.
Ella se sienta al lado de
Isco sin saber muy bien si lo que está haciendo es lo correcto. Por mi parte me
levanto y voy a la habitación de invitados a buscar lo que sé que está en esa
habitación. Cuando vuelvo al salón todos me miran sorprendidos. Le entiendo el
objeto a mi primo y Dani me entiende a la perfección lo que quiero.
Me vuelvo a sentar en mi
sitio y Dani comienza a tocar la guitarra. Sonando así una triste melodía, una
canción escrita por mí que espero que entiendan, que comprendan.
Comienzo a cantar y miles de
recuerdos me llegan de golpe, recuerdos que tenía enterrados en la parte más
oscura de mi mente, de mi corazón. Pero que por hoy, solo por hoy, voy a
dejarlos volver a salir.
- Que tú no vales más que yo – sale por mi voz la última frase
de la canción.
Miro a mi alrededor y veo a
Sofía igual que yo, llorando ambas por lo que hemos sentido, por lo que hemos
vivido. Algo tan ruin que nos ha unido de esta manera.
Miro al resto de los chicos
que me están mirando sorprendidos sin creerse nada.
- Tú… - intenta decir Marco.
Le miro y veo sus ojos igual
que los míos empañados por las lágrimas, lágrimas de sufrimiento e impotencia.
Hola amores!!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo!! Espero que os haya gustado. ¿Creíais que era Sofía? ¿Os esperabais que le había pasado eso? ¿Qué creéis que va a pasar ahora?
Espero como siempre vuestros comentarios.
Gracias por leer.
Besos, María.

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