CAOS




CAOS

Unas suaves caricias por mi mejilla me despertaron. Cuando abrí los ojos me encontré con los de Marco, que me devolvía una cálida sonrisa. Me acerco más a él y me acurruco en sus brazos, intentando pasar el mayor tiempo posible así. Porque desgraciadamente tenía que volver al mundo real, tenía que abandonar Madrid para volver a casa. El nuevo curso estaba a punto de empezar y tenía que tener todo preparado para la vuelta al cole de Natt. Ahora soy yo quien ejerce de “madre”, así que tengo que hacerlo bien.

Le miro a los ojos y todo lo ocurrido durante la noche empieza a aparecer ante mis ojos, ante mis recuerdos. Veo que Marco me mira fijamente y sé que sabe lo que estoy pensando, por lo que me acaricia la mejilla y me acerca más a él, terminando en un dulce beso.

Cuando nos separamos nos miramos, en los ojos de Marco veo arrepentimiento y culpa, por lo que no puedo evitar volver a besarle y abrazarle con fuerza. No quiero separarme de él, pero al final tras mucho esfuerzo consigo al menos levantarme del sofá. No quiero ni imaginar qué pasará cuando llegue al aeropuerto.

Hacemos el desayuno entre risas y juegos, y de tanto reír y  hablar, despertamos a padre y hermano. Vaya noche que les hemos dado, menos mal que soy buena, y como agradecimiento, les he hecho el desayuno. Y así, rodeada de la familia de Marco, desayuné. Hacía mucho que no tenía un momento de desayunar tan familiar y alegre. Desde la muerte de mi hermana no.

Al terminar, entre todos recogemos la cocina y voy hasta la habitación de Marco, donde me arreglo y termino de cerrar la maleta pequeña que traje conmigo. Cuando estoy lista me despido de Gilberto e Igor, y me monto en el coche con Marco. Durante todo el viaje no decimos ni una sola palabra. Como si el uno no existiera para el otro. O eso se pensaría la gente que nos viera desde el exterior, pero no, solamente disfrutamos juntos del silencio, cogidos de la mano y pensando en el futuro que vendrá.

El momento de despedirse llega. Ninguno de los dos queremos, pero los dos sabemos que tiene que ser así, por más que nos duela, por más que odiemos las despedidas, sabemos que hay que hacerlo.

Nos abrazamos con fuerza, dándonos el último abrazo hasta a saber cuándo.

      -       No olvides que te quiero amor – me dice mientras nos separamos.
      -       Yo también te quiero cielo – le contesto mientras nos miramos a los ojos.

Nos fundimos en un largo beso y después nos separamos cada uno cogiendo un rumbo diferente.


Han pasado un par de días desde que nos despedimos en el aeropuerto. Natt empieza al colegio hoy y está muy ilusionada, con ganas de empezar otra vez. Es raro, pero sí, Natt es una niña que le encanta aprender cosas nuevas cada día.

Salgo de coche con Natt y de repente antes de poder entrar por la puerta del colegio, nos asaltan una cantidad de fotógrafos y paparazzi. No entiendo absolutamente nada de lo que me dicen porque hablan todos a la vez, lo único en lo que pienso es en tapar la cara de Natt y llevarla cuanto antes a clase.

A la salida, aún siguen allí. ¿Qué narices querrán? Intento pasar lo más rápido que puedo para llegar al coche y poder salir de allí. Y aquí es cuando entiendo algunas preguntas que me hacen.

      -       ¿Desde cuánto tiempo están saliendo? – dice un fotógrafo o reportero ya que ya no sé muy bien que es.
       -       ¿Dónde os conocisteis? – pregunta otro.
       -       ¿La niña de antes es su hija? ¿Él lo sabe? – dice otro distinto.
       -       ¿Lo quieres solo por su dinero y fama? – pregunta otro distinto.

Y así miles y miles de preguntas me empiezan a lanzar, y yo no sé muy bien qué es lo que está pasando. Consigo entrar en el coche y pongo rumbo a la Universidad. Durante el corto camino me relajo un poco. ¿Qué narices está pasando?

Llego al aparcamiento. Y no puedo creer lo que mis ojos están viendo. La entrada a la facultad está también rodeada de paparazzi y reporteros. ¿Por qué no me dejarán en paz?
Después de unos minutos intentando llegar a la puerta, la cruzo y puedo respirar con calma. Me dirijo a mi clase, mientras la gente que estaba allí se me queda mirando. Yo ya no sabía dónde meterme. ¡Qué la tierra me trague ya! Llego a clase y me siento en mi sitio. Al cabo de unos minutos aparece mi amiga Iris por la puerta.

Iris es una chica muy simpática y cariñosa. La conocí en mi primer año de carrera. Es una chica deportista, con ganas de vivir la vida. Le encanta leer, ver series… Y esta locamente enamorada de Isco. Sí, del malagueño. Y cuando se enteró de que le conozco y no se lo he presentado… No me hablo ni una semana. Hasta que le prometí que un día, cuando toda mi vida este más relajada, se lo presentaría.

Se acerca a dónde estoy, y sin ni siquiera decirme un hola, me tiende una revista. La cojo y veo que es una de estas revistas del corazón. En la portada aparece el titulo de: “La nueva conquista de Asensio, el jugador de moda del año”.

Me tendríais que ver, mi cara es todo un poema. Tras el titular aparece una foto, una foto en la que aparecemos besándonos en el aeropuerto. No puedo creérmelo, nos han pillado. Aunque la verdad es que no nos hemos estado escondiendo. Pero pensé que este lío no iba a ser tan pronto.
Voy hasta la página del artículo y allí veo todo un reportaje de fotos, desde que nos bajamos del coche hasta que nos despedimos en el aeropuerto. Y no puedo evitar leer lo que han puesto.

“Marco Asensio, el joven jugador  del Real Madrid que hoy en día es unos de los jugadores promesa del fútbol español, le sonríe a la vida. Y es que al mallorquín le va muy bien profesionalmente, pero lo que nadie sabía es que también en lo personal. Este domingo se le ha visto muy acaramelado, como podéis observar en las fotos, con una chica morena, guapa.

De ella solo sabemos que se llama María, tienen la misma edad, es Santanderina y estudia Magisterio de Primaria. Así que chicas, ya hemos resuelto el misterio de los misteriosos viajes que realizaba Marco por Santander. Y es que claro, con semejante chica tan guapa, ¿cómo no va a hacer tantos viajes?

Pero las incógnitas siguen aquí, ¿de dónde ha salido está chica?, ¿cómo se han conocido? ¿Cuánto tiempo llevarán juntos?

Y miles de preguntas sin respuestas pero que estamos dispuestos a resolverlas por vosotros.

¿Qué misterio esconde está chica? ¿Querrá fama? ¿Le querrá solo por su dinero? O en cambio, ¿es su media naranja?

En próximos números y a través de las redes sociales os iremos informando de la nueva relación del guapo, Marco Asensio”.


No puedo creer lo que estoy leyendo, no puedo. Pero no me da tiempo a seguir pensando, ni siquiera a hablar con Iris, porque la  clase acaba de comenzar.

Durante el trascurso de la clase, mi móvil comienza a vibrar, miro la pantalla y veo en ella reflejada el nombre de Marco. Me salgo de clase sin hacer ruido y contesto a su llamada.

      -       Hola amor – me dice Marco y noto que está nervioso.
    -       Hola cielo, me has pillado en medio de clase – le digo intentando sonar serena y tranquila.
      -       Lo siento peque, pero tenemos que hablar – me dice preocupado y nervioso.
      -       Lo sé – le contesto – he leído la revista.
      -       ¿Estás enfadada? – me pregunta inseguro por mi respuesta.
    -       No, claro que no cielo – le intento tranquilizar – lo único que me ha chocado todo, además de que los paparazzi se han presentando en la puerta del cole de Natt y aquí en la Uni – le explico.
     -       ¿En serio? No me lo puedo creer – me dice sorprendido - ¿Estáis bien las dos? – me pregunta.
      -       Sí, sí, estamos bien tranquilo – le digo.
     -       Lo siento mucho, lo siento. Tenía que haber predicho que esto iba a pasar y haberte prevenido – me dice disculpándose.
      -       Yo también sabía que esto iba a pasar, pero no pensé que tan pronto  - le digo – Cariño tengo que volver a clase, ¿hablamos cuándo salga? – le pregunto.
      -       Sí, por supuesto. Sólo quería saber cómo estabas – me dice.
      -       Estoy bien – le vuelvo a asegurar.
      -       Te quiero amor – me dice.
      -       Y yo a ti – le respondo.

Cuelgo la llamada y vuelvo a entrar a clase, aún intentando asimilar todo lo que está pasando.


Han pasado un par de meses desde que la prensa se enteró de nuestra relación. He intentado llevarlo bien y no hacer caso de lo que dicen. Pero a veces es muy difícil.  Marco y yo no podemos pasar tiempo solos fuera de la casa de cada uno sino es acompañados por una cantidad de paparazzi. Cuando estoy por Santander, llevo a Natt al cole y yo voy a la Uni, no paran de perseguirme para preguntarme por cosas de mi vida, como Natt, mi hermana, su padre… Cosas que a la gente no le interesa y que yo no quiero compartir con ellos.

Y me estoy agobiando mucho, demasiado, y no sé si voy a poder aguantar todo esto. No lo sé.

Hoy como cada día, el móvil suena. Es Marco. Lo cojo.

      -       Hola amor – me dice entusiasmado.
      -       Hola – le contesto sin ganas.
      -       ¿Te pasa algo cielo? – me pregunta preocupado por cómo me ha oído.
      -       No, no me pasa nada, estoy bien – le digo para no preocuparle.
     -       Amor, no me engañas – me dice - ¿qué te ronda por tu cabeza? – me pregunta esta vez.
     -       No lo sé Marco, hace mucho que no nos vemos – le digo y es que es verdad hace casi un mes que no nos vemos, y que no tiene un fin de semana libre, en el que yo pueda ir o el venir.
      -       Lo sé, ando muy liado, pero te prometo que dentro de poco estoy ahí contigo – me dice intentando que mejore mi ánimo.
      -       No sé Marco, no es solo eso. Me estoy agobiando mucho. Todo me viene grande. Tengo que estudiar, estar pendiente de una niña de cinco años e intentar evitar a los paparazzi todos los días – le explico – acabo tan cansada todos los días que no tengo ni tiempo para mí.
      -       Lo sé peque, lo sé. Sé que esto es difícil, pero juntos podemos superarlo – me dice.
     -       ¿Cómo podemos superarlo juntos sino lo estamos? – le pregunto – No estamos juntos físicamente. Y no puedo con todo.
      -       ¿Qué quieres decir con eso amor? – me pregunta mientras se le entrecorta la voz.
      -       No lo sé Marco, de verdad que no lo sé – le contesto antes de que se me quiebre la voz.
      -       ¿Quieres dejarlo? ¿Qué lo dejemos? – me dice mientras me habla de manera asustada – Porque si es eso, no lo acepto. Te quiero amor, te quiero y sé que vamos a superarlo juntos – me dice – María, por favor.
      -       Te quiero Marco, pero necesito respirar un poco. Entiéndeme a mí también. No te estoy diciendo que quiero romper contigo ni mucho menos, porque te quiero, eres el motor de mi vida. Pero necesito tiempo y que me dejen de agobiar. Sólo quiero eso – le digo a Marco.
      -       Tomate el tiempo que necesites amor, voy a estar aquí para ti – me responde.
      -       No sé si quiero que me esperes Marco. Es tu vida y no quiero que renuncies a ella. Soy yo quien tengo que adaptarme a tu vida. Y no puedo pedirte que me esperes porque no sería justo, no sería justo porque no sé si podré adaptarme a ella. Son muchos cambios que tengo que asumir. Necesito tiempo – le digo mientras unas lagrimas recorren mi cara – Te quiero Marco, no lo olvides.

Y antes de que pueda responderme cuelgo la llamada. Me tumbo en mi cara y me pongo a llorar. No quería hacer esto, pero era necesario. Entre los estudios, Natt, la prensa… es un no vivir.


Tengo que reorganizar mi vida, tengo que saber qué es lo que quiero y cómo lo quiero. 

Necesito deshacerme del caos que es mi vida ahora y volver a saber quién soy.




Hola amores!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo!! El más largo hasta ahora. Espero que os haya gustado.

¿Os esperabais lo que ha pasado? ¿Qué creéis que va a pasar? ¿Entendéis a María, el por qué lo ha hecho?

Espero como siempre vuestros comentarios.

Gracias por leer.

Besos, María.


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