SILENCIO




SILENCIO

El salón está en silencio, lo único que se escuchan son las respiraciones y los pulsos acelerados de los presentes en la sala. Sé que por sus cabezas se están pasando miles y miles de cosas, intentando unos averiguar el significado de la canción y otros en cambio, intentando asumir que la canción es real.

Al mirarles, sé que algunos quieren hablar, intentar decirme algo e incluso a alguno se le nota la disculpa en su mirada. Pero no es a mí a quien tienen que pedir perdón, sino a Sofía. A veces tenemos que dejar atrás nuestro orgullo, y dar paso a la valentía, para afrontar este tipo de cosas, y por consiguiente, ayudar a aquellas personas que lo necesiten, ya sea amigo o desconocido, o simplemente conocido.

No soporto verles más así, ver esa guerra interna que tienen, por lo que suelto las manos de Marco que siguen aferradas a las mías cada vez con mayor fuerza. Me levanto, cruzo la sala bajo la atenta mirada de todos y salgo al jardín. Necesitaba aire fresco, necesitaba salir de ese agujero en el que sola me había metido, poder respirar y empezar a borrar todos los recuerdos que han emergido desde las profundidades de corazón.

Me siento en el suelo sin importarme si me mancho o no. Y así paso unos minutos, completamente en silencio, oyendo mis pensamientos, reconstruyendo lo que se rompió. Y cuando lo hice, ya estaba preparada para volver con los chicos y Sofía.

Sabía que habían estado hablando, a pesar de que en el exterior no había ni un solo ruido, en el interior de la casa todo era un caos. No les entendía muy bien lo que estaban diciendo, pero estoy segura que estaban hablando de la canción y de lo que significa. Pobre Dani… Deben de estar haciéndole un tercer grado para intentar averiguar lo que me hizo escribir esa canción. Pero de la misma forma sé que Dani no contara nada, no es nadie para contarlo. Solo yo y es algo que no quiero contar. Al menos no ahora y no a todos. Aunque puede que en algún momento acaben sabiendo la verdad, a pesar de que no es muy difícil averiguarlo.

Cuando vuelvo al salón todos se callan de repente, haciéndome saber que sí, que estaban hablando de mí. Vuelvo hasta mi lugar en el sofá y me acerco a Marco.

      -       ¿Podemos ir a casa? Ya se ha hecho tarde y estoy cansada – le digo al oído.

El asiente sin decirme ni una palabra.

Se levanta del sofá y coge nuestras chaquetas. Nos despedimos de todos de una manera fría.

Al llegar al coche de camino a su casa, ninguno de los dos abre la boca, yo porque no sé muy bien como se ha tomado este descubrimiento, y él porque creo que no sabe que decirme. En su mirada le veo confuso, unas veces parece enfadado y otras en cambio, se le nota preocupado y sufriendo.

Cuando llegamos a su casa nos dirigimos a su habitación y nos pusimos el pijama. Bueno yo en pijama y él en bóxers. Al meternos en la cama nos quedamos mirando al techo los dos. Sé que quiere decirme algo, lo noto. Así que espero a que hable, a que sea valiente y lancé la pregunta.

      -       María – me llama Marco.
      -       Dime – le contesto mientras me giro a mirarle.
    -       Esa canción la has escrito tú y sueles decir que lo que escribes está basado en experiencias tuyas – me dice mientras sigue mirando al techo sin atreverse a mirarme.
      -       Así es – le digo afirmando lo que ha dicho.
      -       ¿Te han maltratado? – me pregunta soltando la bomba y esta ve mirándome a los ojos.
     -       Sí – le contesto mientras vuelvo a mirar al techo para evitar su mirada y mis ganas de romper a llorar.
     -       ¿Qué paso? – me vuelve a preguntar mientras se acerca a mí y pasa un brazo por mi cintura.
      -       No quiero hablar de ello – le contesto un poco seca.
     -       ¿Por qué? Soy tu novio, estás cosas me las tienes que contar – me dice mientras se apoya en su codo para mirarme a la cara.
      -       Lo sé, pero hay cosas que la gente no quiere compartir – le contesto.
      -       ¿No confías en mí? – pregunta – ¿Es eso? Porque te recuerdo que en una relación tiene que haber confianza y contarse todo. Y esto es algo muy importante y serio, María – me sigue diciendo mientras noto que se está enfadando.
     -       Confío en ti, Marco. No tiene nada que ver la confianza para contarte que es lo que paso – le contesto mientras le miro.
     -       ¿Ah no? ¿Qué pasa que cada vez que tengas algún problema no me lo vas a decir? – sigue preguntando.
      -       Claro que te lo voy a decir – le corto.
     -       ¿Qué me vas a ocultar cosas e ir descubriéndolas poco a poco? Porque parecía un poco tonto al no saber que habías sido maltratada. Joder María, soy tu novio. Quiero conocer cada parte de ti, ya sea buena o mala. ¿Pero si empiezas a ocultarme cosas…? – me dice Marco.
    -       Si empiezo, ¿qué? – le digo mientras le exijo que siga hablando - ¿Vas a romper conmigo? – le pregunto.
      -       Pues no lo sé María, no lo sé – me dice mientras se levanta de la cama.
      -       ¿A dónde vas? – le pregunto.
      -       Voy a dormir al sofá, ya que como mi novia no confía en mí para contarme su vida, sus cosas importantes, prefiero dormir en el sofá – me contesta.

Sale de la habitación dando un portazo, supongo que ha despertado a su padre y a su hermano que se encuentran durmiendo en las otras habitaciones, ya que estos días estaban aquí en Madrid.

Cuando sale por la puerta rompo a llorar. No entiendo porque se ha puesto así, sé que es algo que él debe saber, pero tiene que darme tiempo para contarlo. Es una herida que está sin sanar, una herida que voy a recordar toda la vida.

La habitación se sume en un silencio profundo roto por mis sollozos. Un silencio que me producía miedo e inquietud. No quería sentirme así. Lo único que necesitaba ahora eran sus brazos para que me envolvieran y me hicieran sentirme protegida, para que olvidara ese infierno que viví.

Los minutos y las horas pasaban, y yo no podía conciliar el sueño. No podía. Por lo que me levanto de la cama y me dirijo a la puerta. La abro con mucho cuidado de no despertar a nadie y voy al salón.

Allí veo la escena más tierna. Marco dormido mientras abraza la manta. Duerme como un angelito. Simplemente con mirarle así se me cae la baba. No me cansaré nunca de verle dormir.

Y así en silencio me quedo un rato mirándole.

Después de quedarme como una tonta mirándole, abro las mantas y me tumbo junto a él en el sofá, dándole la espalda. Cuando me coloco bien y nos tapo a los dos, siento su brazo rodeando mi cintura y acercándome a él. Su respiración se coloca sobre mi cuello desnudo provocándome un escalofrío placentero. Así, de esta manera, es como quería tenerle, como quería estar, entre sus brazos.

      -       Lo siento pequeña – susurra Marco – lo siento, de verdad.

Me giro para mirarle mientras sigo abrazada a él, una mano en cintura y otra acariciándome el pelo. Nuestras miradas se conectan, gracias a la luz de la luna que entra por las ventanas.

    -       No tenía que haberte dicho eso, no tenía que haberte presionado. Cuando te veas preparada, aquí me tienes para escucharte – me dice mientras la mano que estaba en mi cintura pasa a acariciar mi mejilla y rozar mis labios.
     -       No te preocupes, tenía que haberte dicho desde el principio que no estaba preparada para contarlo y no haberte hablado así – le digo mientras paso mi mano por su mejilla y su barba.
      -       Te quiero peque – me dice – te quiero y no sabes cuánto me duele saber que has tenido que pasar por algo así. Ojala haberte conocido antes para poder protegerte de eso.
      -       El pasado, pasado es – le digo a Marco – tú no has tenido la culpa. La culpa fue de él y también mía – le sigo diciendo.
      -       ¿Tuya? – me pregunta confuso.
     -       Sí, por no haber sido capaz de cortar cuando todo empezó, por no darme cuenta de lo que me estaba haciendo antes. Por no ser valiente – le contesto – Aunque ahora no lo entiendas, te prometo que te lo contaré, pero está noche no, por favor. Esta noche lo único que quiero es estar entre tus brazos y  sentirme segura.
      -       Te quiero, amor, no lo olvides – me dice y yo sonrío como una tonta.

Se acerca más a mí y me besa, me besa de una manera dulce. Un beso donde nos decíamos cuanto nos queríamos.

      -       Yo también te quiero cielo – le contesto al separarnos.


Nos volvemos a abrazar y así, mientras el silencio, amigo, nos inunda, caemos juntos en un sueño profundo.






Hola amores!!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo, espero que os haya gustado. Un poco de Marco y María por fin!! Que hacía mucho que no estaban los dos solitos, al final Isco va a acabar cogiendo más protagonismo jajaja

¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Os esperabais la reacción de ambos? ¿Creéis que María será capaz de contarle a Marco lo que le pasó? ¿Qué creéis que la pasó?

Espero como siempre vuestros comentarios.

Gracias por leer.

Besos, María.


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