TIEMPO DE... 2
TIEMPO DE... 2
Los minutos pasan
convirtiéndose en horas, dejando que el tiempo pase a cámara lenta, todo pasa
sin prisa, sin importar lo rápido que queramos que pase el tiempo. Es irónico la verdad, porque cuando queremos
que el tiempo se detenga para permanecer en ese momento tanto como podamos, el
tiempo se ríe de nosotros pasando a la velocidad de la luz. Pero cuando en
cambio, lo que queremos es que el tiempo pase deprisa porque no queremos vivir
más esa situación de agonía, nervios, vergüenza o cualquier situación que nos
cause algún malestar, el tiempo vuelve a reírse de nosotros haciendo que se
detenga, que vaya lento, prolongando así la espera y la agonía.
Y de esta manera nos
encontrábamos María y yo, frustrados por no saber qué es lo que estaba pasando
en el interior de la sala, nerviosos por saber qué es lo que iba a pasar a
continuación. Sin duda alguna, nunca había necesitado que un momento pasara tan
deprisa, que las agujas del reloj corrieran sin pausa, sin detenerse.
El dicho dice que dejemos
que el tiempo tome su curso, que curas las heridas y que el tiempo decidirá
cuando las cosas vienen o se van. Así que en un último soplo de esperanza,
espero paciente a que salgan por la puerta.
Al cabo de unos minutos más
de espera, la puerta se abre. De ella sale Sofía con su abogada. La vemos salir
triste, se dirige a sus amigas y se van por el pasillo sin ni siquiera
mirarnos. Al cabo de unos segundos sale Isco con su abogado y María y yo nos
levantamos de los asientos y nos acercamos a él, esperando el resultado, ya que
por su rostro no sabría identificar que es lo que ha pasado.
- ¿Cómo ha ido? – pregunto.
- ¿Le han dado la custodia? – pregunta esta vez María
haciendo ver a Isco que estamos ansiosos por que nos cuente que es lo que ha
pasado.
- Esto… Yo… - intenta decir pero no le salen las palabras.
Se echa las manos a la cara
y se pone a llorar, allí en medio del pasillo. María corre hasta él para
abrazarle y yo me quedo quieto en mi sitio. Verle así… Verle así, tan afectado,
me hace una idea de cómo ha ido la reunión, de cuál es la decisión.
- Me han dado la custodia compartida – suelta Isco de
repente.
María le suelta de repente
para mirarle sin acabar de creerse lo que ha dicho, de la misma manera me
encuentro yo, sin palabras y con la boca abierta. ¿Ha dicho lo que creo que ha
dicho?
- ¿Qué? – digo sin creérmelo – eso es una gran noticia picha
– le digo mientras me acerco a abrazarle feliz.
Nos fundimos en un gran
abrazo y ambos comienzamos a reír.
- Pero una cosa, ¿por qué estabas llorando? – le pregunto sin
entender nada.
- Cariño, yo te quiero mucho pero no te enteras de nada –
me dice María mientras me da una palmadita en la espalda.
- ¿Qué? De verdad que no lo entiendo – digo indignado
porque los dos comienzan a reírse de mí.
- Estaba llorando por liberar la presión y los nervios.
Además de que no me creía que tenía la custodia compartida – explica ahora
Isco.
- No importa, lo que importa es que has ganado, tienes
derecho a ver a tu hijo y verle crecer, eso es lo que importa – dice María
mientras le vuelve a abrazar.
De camino a casa de Isco,
dónde nuestros compañeros le habían hecho una fiesta sorpresa por el éxito, nos
fue explicando con detalle todo lo que pasará ahora con su hijo. Los días en
los que puede verle al mes, los días que Isco Jr tiene que estar con su madre…
En definitiva, la vida que va a tener que llevar ahora el pequeñín de un lado a
otro. Aunque la verdad es que no veo una gran diferencia a la situación en la
que estaban antes, prácticamente es la misma, solo que ahora hay un documento
legal en medio, dónde han firmado y dónde queda constancia del hecho y de la
vida de Isco Jr.
Al llegar a su casa todos le
felicitan y entre risas, bebidas y comidas pasamos el resto del día. Ya entrada
la noche, estábamos todos en el salón. Los chicos le piden a Isco que contara
todo lo que había pasado dentro de la reunión. La verdad es que ni María ni yo
quisimos preguntarle sobre ello porque creíamos que eso era algo entre Sofía y
él pero… estamos hablando de los chicos… Son todos unos marujas y cotillas de cuidado,
a la mínima que me descuido ya me la están liando, aunque para ser sinceros, yo
tampoco me pierdo una.
- Si os soy muy sincero, la verdad es que no sé muy bien
qué es lo que pasó – nos dice Isco.
- ¿Y eso? – pregunta Sergio.
- Lo primero que dijo cuando le tocó su turno para hablar
fue que quería quitar la demanda por la custodia de nuestro hijo, quería dejarlo
y tratarlo nosotros, fuera de los asuntos legales – explica Isco.
- Pero eso no tiene mucho sentido, ¿no fue ella quien
solicitó la custodia? – pregunta Marcos.
- Eso mismo pienso yo, no entendí que es lo que pasó para
que cambiara así de opinión – dice y veo como María no puedo evitar sonreír.
Los chicos empiezan a hablar
a la vez intentando que Isco les conteste a todas sus preguntas y curiosidades,
sin embargo yo no paraba de mirar a María, en como sonría. María me mira y me
lanza una mirada cómplice. Ha sido ella, aquello que le dijera ha funcionado y
ella lo sabe.
- ¿Por qué sonríes así? – la pregunto mientras me acerco
más a ella.
- ¿No puedo sonreír? – me contesta con otra sonrisa.
- Sí puedes – la respondo mientras la sonrío ampliamente –
me encanta tu sonrisa, pero no entiendo el motivo de ella – la explico mientras
ella se sonrojo nuevamente. Mis palabras causan ese efecto en ella y a mí me
encanta ruborizarla y decirla lo hermosa que es.
- Porque sí, porque es un motivo para sonreír a la vida –
me contesta.
- Te quiero – la digo mientras me voy acercando cada vez
más y más a ella.
- Yo también te quiero – me dice acortando la distancia y
finalmente la beso.
Sí la beso, allí delante de
todos estos pervertidos que en cuanto nos ven no dejan de decir groserías y
estupideces como por ejemplo, iros a un hotel.
Veo como Isco mira a mi
chica, durante un largo tiempo, confuso y sé por qué.
- María – la llama Isco y todos los presentes le ponemos
atención – no sé qué fue lo que le dijiste a Sofía antes de entrar a la sala,
pero muchas gracias por hacerlo. Creo que lo que le dijiste la hizo cambiar de
opinión.
- No las des, lo único que le di fue un consejo, un buen
consejo – dice ella sinceramente.
- ¿Qué le dijiste? – pregunta Lucas.
- Le dije que daría lo que fuera, incluida mi vida, porque
Natt tuviera con ella a sus dos padres – nos responde y todos nos quedamos en silencio
sin saber que decir.
La agarro la mano y con la
otra la paso sobre mis hombros. Deposito un beso sobre su pelo y la aprieto más
fuerte contra mí, para que pudiera sentir mi calor y mi amor.
Al cabo de unos minutos,
después de este incómodo silencio, el timbre de casa comienza a sonar. Isco y
María se levantan a la vez y echan una carrera hasta la puerta. Ganó Isco por
lo que oímos tras las quejas de María por sus trampas.
Oímos como la puerta se
abre.
- ¿Qué haces aquí? – oímos como pregunta Isco a la persona
que está en la puerta supuestamente.
Se hace el silencio y la
incertidumbre llega a la sala. ¿Quién habrá llamado para alterar tanto a Isco?
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo ¿Qué os ha parecido? Como siempre espero vuestros comentarios con lo que os ha parecido.
Gracias por leer y comentar.
Besos, María.

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