NUESTROS 2
NUESTROS 2
Conduzco en silencio,
intentando concentrarme en la carretera, aunque el tembleque de mi pierna
probablemente me este delatando. Estoy nervioso, mucho. Ni si quiera le he
dirigido la palabra a María en ningún momento y siento como se asusta poco a
poco preguntándose que habrá pasado con Isco.
- Marco – me llama María.
No la contesto, mi mirada
sigue fija en la carretera, pero sabe que la estoy escuchando, es inevitable no
hacerlo.
- ¿Qué ha pasado? ¿Está bien Isco? - me pregunta.
- Isco está bien, no me ha explicado mucho pero le notaba
raro, nervioso. Ha ido a mi casa y al no responderle me ha llamado – la explico
sin contarle nada más – cuando lleguemos nos lo explicará.
- Vale – me contesto no muy segura de mis palabras, sabe
que la he mentido, me duele hacerlo pero no quiero preocuparla, que sea Isco
quien se lo cuente.
El camino hasta mi se me
hace muy largo por el silencio, pero al fin llegamos. Aparco el coche y vamos
juntos hacia la entrada del edificio. Y es entonces cuando le veo. Sentado en
las escaleras del portal, con las manos tapando su cara. Cuando oye pasos nos
ve, se levanta. Está llorando, lo sé. Me parte el alma verle así, nunca le
había visto así, Isco siempre está con una sonrisa en la cara.
Cuando nos acercamos Isco y
yo nos fundimos en un gran abrazo. No nos decimos nada, simplemente nos
abrazamos. Cuando nos separamos, María es quien le abraza. Isco llora en su
hombro. María me mira y veo en sus ojos incertidumbre e inquietud.
María seguía abrazada a Isco
y mientras subimos hasta mi casa y nos sentamos en el sofá. Voy a por algo para
beber y un paquete de pañuelos. Vuelvo al salón y se lo tiendo a Isco y se
limpia las lágrimas con un pañuelo.
- ¿Qué ha pasado Isco? – pregunta María.
- Sofía quiere la custodia de Isco – la dice a duras penas
mientras vuelve a llorar.
- ¿Qué? No puede hacer eso – María le mira incrédula y finalmente
le abrazo.
Para aquellas personas que
no lo sepan Sofía es la madre de Isco Jr. No puedo creer que vaya a hacer esto.
El pequeño lo es todo para Isco. Es un padre genial. ¡Pero si se le cae la baba
con tan solo verle! Es un padrazo.
- ¿Algo se podrá hacer no? – pregunto mientras me siento al
otro lado de Isco.
- Me ha dicho que me llamaría sus abogados para notificármelo
– dice Isco.
- ¿Has intentado hablar con ella? – le vuelvo a preguntar.
- Sí, pero no quiere hablar conmigo, no me coge el
teléfono, no contesta a mis mensajes e incluso he ido a su casa pero no me abre
la puerta – nos explica Isco.
- ¿Pero ha pasado algo para que ella actúe así? – pegunta esta vez María.
- Que yo sepa no. Hasta ahora estaba todo bien, no sé que
ha podido pasar ahora – dice echándose las manos a la cara.
- No te preocupes, saldremos de está – dice María mientras
Isco la mira confuso – No te vamos a dejar solo Isco – sigue diciendo y yo
simplemente asiente.
- Eres como un hermano para mi picha, voy a estar aquí para
apoyarte – le digo.
- Muchas gracias bro – me dice mientras vislumbro una
pequeña sonrisa – y gracias a ti también María.
- No las des. Tú estuviste conmigo cuando más lo necesitaba
– le dijo y sé que recuerda el momento en el que apareció en el entierro de
Álex – Aún aparte de eso, también estaría contigo. Soy tu amiga y para eso
están los amigos – sigue diciendo mientras le sonríe.
Nos damos un abrazo grupal.
Al separarnos María va a la cocina y al volver trae consigo una taza con
cola-cao. No hay nada mejor para entrar en calor y quitar las penas, antes de
ir a dormir. Isco se lo toma tranquilamente. A veces pienso que es Isco el niño
y no su hijo, porque vamos, ha saboreado lo que ya no se puede saborear. Pero
que se le va a hacer, a mí también se me ha caído la baba al ver la taza, he de
reconocer que también soy un niño.
Al acabar le llevo a la
habitación de invitados y cuando vuelvo al salón acababa de quedarse dormido
Isco. Entro en la cocina y se me dibuja una sonrisa al ver otro tazón de cola-cao.
Se me ilumina la cara y me pongo a beber de la taza. Ha visto como miraba a
Isco, me conoce bien. ¿Cómo no la voy a querer?
- Pobre Isco – me dice María – no se merece esto.
- Lo sé – la contesto serio – no sé porque razón Sofía ha
decidido esto. Lo mejor para el peque es tener a los dos padres.
- Y además es que quiere la custodia total – me dice sin
aún creérselo todavía – como gane el juicio Isco no podrá ver a su hijo.
- Y eso le partirá el corazón, su hijo lo es todo – la digo
triste mientras la cojo de las manos - ¿Tú qué harías?
- Yo jamás haría eso si estuviera en su situación, no sé el
motivo de esta decisión pero jamás lo haría, entendería el trabajo que tiene y
lo que supone, pero jamás le quitaría el derecho de ver y educar a su hijo – me
dice mirándome a los ojos.
- Es bueno saberlo – la contesto mientras la sonrío – vamos
a la cama peque.
Y sí, acabo de insinuar lo
que creéis que acabo de insinuar. La he hecho una pregunta trampa para conocer qué
es lo que piensa. En un futuro no muy lejano, espero, quisiera tener un hijo,
bueno varios, juntos. Unos hijos preciosos.
María entra en el baño para
ponerse el pijama mientras la noto nerviosa y sé que ha entendido la indirecta
que le he lanzado. Pero quiero que se coma la cabeza, quiero que le dé vueltas.
Oigo como sale María del
baño mientras me giro para mirarla. Sus mejillas se tornan rojizas a causa de
la vergüenza y es que se ha quedado empanada mirándome. Aunque en cierta manera
la entiendo, verme sin camiseta y en calzoncillos… De la misma manera que me ha
pasado a mí en cuanto la he visto salir del baño con ese pijama, pero yo
disimulo mejor.
- ¿Te importa que duerma así? – le pregunto tras darme la
vuelta para verla – María – la llamo mientras escondo mi carcajada.
- ¿Eh? Si no hay problema. Duerme como siempre – me
contesta después del trance en el que estaba y en el cual la he pillado
mientras me miraba de arriba abajo.
Ahora soy yo quien la miro a
ella, su pijama no pasa desapercibida para mí, y es que su pijama consta de un pantalón
corto y una camiseta de tirantes bastante transparente. La recorro sin ningún
tipo de pudor de pies a cabeza y viceversa.
Nos tumbamos en la cama y
apago la luz. Siento que está un poco tensa, aún sigue pensando en lo que
hablamos en la cocina y sonrío.
- Marco – me llama.
- Dime peque – la respondo mientras quedamos el uno a la
altura del otro.
- Cuándo me preguntaste antes por lo de que yo qué haría si
fuera mi hijo, ¿por qué me lo preguntaste? – me pregunta curiosa y ansiosa por
saber la respuesta.
- Quería saber lo que pensabas por si alguna vez nos pasa
algo así con nuestros hijos, aunque yo espero que no, que sigamos igual de
felices – suelto de manera tranquila.
- Estás muy seguro de qué vamos a tener hijos – me dice
mientras veo como sale de su boca una sonrisa nerviosa.
- Sé que lo vamos a tener. Tiempo al tiempo – la digo
totalmente convencido.
- Bastante tengo yo ahora con Natt – me contesta.
- No has dicho que no así que ¿quieres tener hijos? – la
digo pícaramente.
- Pues claro, siempre he querido tener hijos – me contesta.
- Hijos nuestros digo – la sigo diciendo de manera más
clara.
- Eso ya lo veremos – me dice mientras se ríe.
Amo su risa. Después de
decirme aquello no puedo aguantarme y empiezo a hacerle cosquillas. Ella no
para de reírse contagiándome a mí. Cuando paro mi mirada se cruza con la suya,
me acerco hasta sus labios y la beso con dulzura.
Siento una mirada posarse
sobre mí, pero sigo haciéndome el dormido. A María le encanta verme dormir,
siempre la pillo haciéndolo cuando tenemos la oportunidad de dormir juntos,
menos de las que yo desearía. Siento como me acaricia con su mano mi torso
desnudo y hace que me sienta en paz. Hace que piense en lo afortunado que soy
de tenerla en mi vida, en la manera que tiene de quererme, en esa timidez que
la hace especial, lo tierna y dulce que es cuando estamos a solas. Hace que
quiera protegerla siempre, en cualquier momento.
Y mis pensamientos viajan a
otra parte. A Isco y al motivo por el que Sofía ha decidido eso. Estoy
dispuesto a averiguarlo y sé que María también lo está. Lo sé por la manera en
la que escuchaba y pensaba cuando hablo con Isco. Tengo miedo de que la pueda
pasar algo. Y con estos pensamientos me quedo dormido.
Hola amores!!
Siento la tardanza, he estado muy liada, pero aquí tenéis un nuevo capítulo ¿Qué os ha parecido?
Como siempre espero vuestros comentarios.
Gracias por leer.
Besos, María.

Comentarios
Publicar un comentario