LO QUE DARÍA 2
LO QUE DARÍA 2
Había pasado ya una semana.
Habíamos conseguido alzarnos con la supercopa de España y la Liga ya había
comenzando, ganando el primer partido. Hoy nos tocaba jugar el segundo partido
en el Bernabéu. Y lo que más ilusión me hacía era tener a María aquí conmigo.
Tenerla aquí estos días me hacían el chico más feliz del mundo, aunque el
motivo por el que está aquí no soy yo. Después de aquella noche con Isco,
decidió quedarse hasta el día de la reunión en los juzgados.
A pesar de que yo no fuese
el motivo de que se quedará, he aprovechada cada momento junto a ella, junto a
mi chica. Tiempo que hemos dedicado a pasarlo juntos en un cita, ir al cine… lo
típico que hace una pareja. Aunque otra parte de nuestro tiempo estábamos con
Isco, intentando animarle, porque la verdad estaba jodido, muy jodido. Si le quitan a su hijo no sé de lo que sería
capaz de hacer. María está muy asustada por lo que pueda llegar a pasar y para
ser sincero, yo también.
El partido contra el Valencia
iba de mal en peor, estaba dando todo de mí en el campo, pero no era
suficiente. E Isco… No se concentraba. Igual le estaba pasando al resto del
equipo. En parte lo entiendo, pero tenemos que seguir adelante. Mañana Isco
tiene la reunión con los abogados y con Sofía. Lo que salga de esa reunión será
la sentencia final, se decidirá la custodia de Isco Jr.
Después del descanso Isco no
salió, no se encontraba muy bien, ya no solo mentalmente sino físicamente. Y
entiendo que este así, con lo poco que ha comido desde que se enteró de la
noticia…
Quedamos empate dos a dos,
con dos goles por mi parte. Aun así no estaba muy contento y aunque María me
este animando y diciéndome que he hecho un gran trabajo, no pienso que sea así.
Hasta que no sepa lo que va a pasar mañana, no estaré feliz.
Estoy acostado en la cama
mientras rodeo con mis brazos la cintura de María. La doy pequeños besos por la
clavícula y el hombro, pero aún así se que no es suficiente para que se
distraiga y piense en otra cosa. Aunque a mí tampoco me está sirviendo.
- ¿A qué hora es la reunión? – me pregunta María.
- A las 10 – la contesto – así que mínimo nos tenemos que
levantar a las 9 si queremos llegar a tiempo.
- Lo sé – me dice suspirando – ojalá que todo salga bien.
- Ojalá, pero no está en nuestras manos María – la respondo
mientras la giro para que me mire.
- Si tan sólo pudiera… - sigue diciendo.
- Pero no puedes peque – la digo mientras la doy un beso
tierno en la frente – vamos a intentar dormir algo, mañana va a ser un día muy
duro.
- Está bien, buenas noches – me contesta y después me da un
beso en los labios.
Así abrazados como siempre
que dormíamos juntos, conseguimos conciliar el sueño después de estar
prácticamente en vela toda la noche, cada uno pensando, cada uno intentando ver
lo que ocurrirá, como se desarrollaran los
acontecimientos, pero hasta el día siguiente no lo sabremos.
María y yo nos levantamos a
la hora acordada, el silencio reina en la casa, pero no un silencio incomodo,
sino un silencio que nos invita a pensar y a reflexionar, a concienciarnos de
lo que vamos a hacer y lo que puede pasar.
Cuando llegamos a los
juzgados, Isco ya está ahí. Lleva puesto un traje con corbata. Está muy serio,
pero los ojos rojos y las bolsas que se forman en ellos le delatan. Nada más
verle sé que no ha dormido nada en toda la noche y que ha estado llorando.
María corre hasta sus brazos y le da un abrazo, un abrazo que necesita. Yo
simplemente me acerco hasta ellos y nos sentamos en unos sillones que había.
Al cabo de unos minutos
aparece Sofía acompañada por otras dos chicas más, supongo que sean familiares
de ella o amigas. Mira a Isco e Isco la mira a ella. Pero rápidamente aparta la
mirada. La veo que está nerviosa, nunca la había visto así, al menos las pocas
veces que había coincidido con ella. Isco por otra parte la sigue mirando como
si así ella pudiera recapacitar, porque vamos a ser sinceros, la cara de
suplica que tiene ahora mismo Isco no se la quita nadie, yo estaría igual.
Miro esta vez a María, la
noto rara y muy pensativa. Al cabo de un minuto veo que se levanta del sillón.
¿Qué hace? No entiendo nada así que la agarro de la mano y la miro interrogante
por querer saber a dónde va.
- No te preocupes, ahora vengo – me contesta mientras me da
una pequeña sonrisa.
Isco también aparta la mirada
de Sofía y la posa sobre ella. María le sonríe también mientras le da una
caricia en su mejilla. Después sale en dirección a Sofía. Se para justo
enfrente de ella y todos los presentes en la sala nos quedamos mirándola.
- ¿Sofía verdad? – oímos como María le pregunta educada.
- Sí – le contesta Sofía un poco insegura y temerosa por lo
que se ve desde aquí - ¿Y tú eres?
- Soy María, la novia de Marco y amiga de Isco – contesta
María y veo como se relaja un poco. A lo mejor se pensaba que era pareja o algo
de Isco, quien sabe - ¿Podemos hablar en privado? – pregunta María.
- Esto… - Sofía duda, no sabe qué hacer y mira a sus dos
acompañantes.
- Esto no debe de hacerse antes de entrar en la reunión –
le dice a mi novia una de las chicas que hay al lado de Sofía, en concreto la
rubia de bote.
- No voy a hacerte nada si es lo que piensas – dice María para
tranquilizarla – solo quiero hablar nada más.
- Está bien – dice al final Sofía.
Las vemos encaminarse a una
sala vacía que hay en el pasillo mientras Isco y yo las miramos incrédulos. En
cuanto desaparecen de nuestro campo de visión Isco se levanta del sillón y
comienza a dar vueltas por la sala.
- Isco para por favor – le digo bajito.
- No puedo – me responde mientras se vuelve a sentar - ¿de
qué crees que están hablando? – me pregunta mientras me mira.
- Si te soy sincero, ni idea – le confieso sinceramente.
Los dos estamos intrigados
por saber que es de lo que están hablando Sofía y María en esa sala. Lo que
daría por saber lo que está pasando.
Isco y yo nos quedamos
completamente en silencio, cada uno metido en sus propios pensamientos. ¿Los
míos? En esa chica preciosa que tengo como novia. Sólo espero que lo que estén
hablando sirva para algo, para conocer la historia de Sofía o simplemente para
que cambie de idea y dejen las cosas como están. No quiero ver sufrir a Isco,
es mi amigo y ese crío… Ese crío es absolutamente increíble. Hace la vida de
Isco mucho más feliz de lo que ya está.
Al cabo de unos minutos que
se nos hicieron eternos vemos como María sale de la sala en la que habían
entrado. Se sienta bajo nuestra atenta mirada en el sitio de antes, es decir,
en medio de ambos. Nos agarra con fuerza de las manos a cada uno de nosotros.
Mientras le acaricia la mano entrelaza con mi pulgar haciendo círculos para tranquilizarla,
vemos salir de la sala a Sofía y después se sienta con las chicas con las que
han venido. Que por cierto, no han parado de mirarme y comerme con la mirada.
No tienen nada que hacer contra la mujer que se encuentra sentada a mi lado. Eso
lo tengo muy claro. Permanecemos en silencio hasta que el juez junto a los
abogados los llaman para entrar a la sala.
María y yo nos quedamos a
fuera. Entrelazamos los dedos con fuerza mientras esperamos a que salgan con el
veredicto. Solo ruego porque todo salga bien e Isco pueda quedarse con su hijo.
Tengo esperanzas. Aunque no estoy muy segura de ello. Lo que daría por estar
allí dentro para saber lo que pasa.
Hola amores!!
Aquí tenéis un nuevo capítulo ¿qué os ha parecido?
Espero como siempre vuestros comentarios.
Gracias por leer.
Besos, María.

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