SENTIR 2
SENTIR 2
Siento como se me estremece
al sentir mi respiración y mi beso en su cuello, pero al mismo tiempo siento
como se relaja, cómo se abandona al abrazo y a lo que siente, a lo que sentimos
cuando nos estamos abrazando. Al separarnos un poco, ya que aún seguimos un
poco abrazados nos miramos a los ojos.
Se suele decir que los ojos,
que la mirada, son el reflejo del alma. Y esta vez tengo que decir que es
verdad. Nunca había creído en ello, pero fue mirarla a los ojos y descubrir mil
cosas sobra ella. Dolor, tristeza, anhelo, amor, cariñó, gratitud… todos estos
sentimientos y muchos más estaban reflejados en sus ojos, en su mirada,
haciéndome participe de ello. Y a su vez yo a ella de los míos. Porque este
instante es únicamente de los dos, es por y para los dos. Y ambos hemos decido
dejarnos ver tal y como somos, sin doble cara, siendo transparentes.
Después de un par de minutos
así, decidimos separarnos y seguir con la velada. El resto del grupo no se
había dado cuenta. O eso creí hasta que vi las miradas picaronas que tenían
Isco, Lucas y Dani, cuando nos miraban.
Paso toda la noche
mirándola, viendo sus gestos, su manera de reírse y de sonreír, y todo en ella
me cautiva cada vez más. De repente veo como María se acerca a Natt, quien está
dormida encima de una hamaca y es el momento en el que decide que es hora de que
se vayan.
Se despide de todos y yo no
puedo dejar de mirarla y antes de que salga por la puerta, me mira, nuestras
miradas se cruzan. A partir de ahí no podré dejar de hacerlo más.
- Deja de mirarla embobado – me suelta Isco y el resto se
ríen.
- Dejarme en paz – les suelto mientras no puedo reprimir
una sonrisa.
Porque es verdad, me tiene
embobado.
Había pasado una semana ya
desde que María y Natt habían llegado a Madrid. Ambas habían asistido a todos y
a cada uno de los entrenamientos del equipo. Y no puedo sentirme más contesto y
alegre cada vez que toca entrenamiento. Y el motivo de mi felicidad tiene
nombre y apellido, María Ceballos. Desde aquel día hemos hablado todos y cada
uno de los días, en los entrenamientos nos gastamos bromas, la enseño a jugar
al fútbol e incluso hemos quedado alguna tarde para ir a dar una vuelta y a
tomar algo.
Con el resto de chicos veo
que se lleva muy bien. Marcelo, Sergio y Bale se han convertido como unos
hermanos mayores para ella, ya que siempre están pendientes y preocupados por
su bienestar y por ende me tienen demasiado vigilado. Lucas, Llorente y Theo
como los amigos locos que cualquier persona tiene pero que siempre te sacan
risas con cualquier tontería que hagan. Isco… creo que ha dejado de ser mi gran
confidente y amigo para serlo de ella, ya que se cuentan todo, todo. Y luego
estoy yo, que no sé muy bien lo que somos. No lo sé, simplemente por el hecho
de que ella se vaya a marchar dentro de poco. Ya que según lo que me ha contado
Isco, ella no quiere enamorarse de alguien a quien va a tener muy lejos. Porque
dice que se conoce y que sabe que a la larga va a sufrir, que los dos vamos a
sufrir. Aunque para ser sincero no sé si esto que yo estoy empezando a sentir,
María también lo siente, ya que son conjeturas que ha sacado Isco de las
conversaciones que tiene con ella, porque nunca lo ha dicho, nunca, siempre le
evita el tema. Así que no sé si creerle mucho.
No sé qué va a pasar, que va
a ocurrir, pero cada vez que estamos juntos es como si estuviéramos solos, como
si la gente que está a nuestro alrededor dejará de existir y solo existiéramos
nosotros dos. Y cuando me toca, me acaricia, me abraza o incluso es al revés y
soy yo quien lo hace, quien la abraza, toca, acaricia y quien la coloca el pelo
tras la oreja, mi respiración se entrecorta y mi boca luce una sonrisa tonta.
Una sonrisa que sé muy bien lo que significa, una sonrisa de perdidamente
enamorado. Pero lo que me hace creer de verdad que María sienta lo mismo que yo
son las veces que la cojo de la mano y no me la suelta, cuando le doy besos de
despedida en la comisura de su boca y se queda quieta o simplemente cuando me
acerco más de la cuenta y noto que se acelera su pulso.
Así que no sé qué es lo que
va a pasar, pero lo que tengo claro es que ella está llegando hasta el fondo de
mi corazón, ha roto todos mis esquemas. Y me importa, más de lo que habría
imaginado.
Hoy es un día como otro
cualquiera de la semana, un día que
transcurre con total normalidad. Por la mañana ayudé a mi padre con las labores
del hogar y por la tarde me fui a Valdebebas ya que teníamos que estar
concentrados para el último partido de la Liga, ya que este s disputaría al día
siguiente contra el Málaga. Si ganamos seríamos campeones de Liga. Mi primera
Liga.
Me encuentro con Isco en la
habitación del hotel cuando en broma decide llamar a María para ver cuál es su
reacción. También lo pone en altavoz para que pueda escucharla.
Así que la llama y esperamos
los dos a que lo coja.
- Hola – dice María a través del teléfono muy contenta.
- Hola, ¿qué contentas estás tú hoy eh pillina? – contesta
Isco.
No puedo estar tan
sorprendido por lo que Isco la pregunta, ya que conmigo siempre me contesta así
de alegre
- ¿Qué pasa que una no puede estar feliz Isco? – le
pregunta ella un poco irritada.
- ¡Si ya! Tú lo que pensabas era que el que te llamaba era
Marco y no yo – dice Isco mientras se ríe y me mira cómplice, y yo no puedo más
que taparme la cara de la vergüenza que estaba pasando.
- ¡Eso es mentira! – contraataca ella aunque no muy
convencida.
- Más quisieras bonita – dice Isco riéndose y yo le lanzo
la almohada a la cara - ¿qué tal vas con Marco? – sigue preguntando y no puedo
evitar parar para escuchar lo que tiene que decir.
- Bien, igual que toda la semana – contesta ella sin más y
no puedo dejar de sentirme un poco decepcionado, no sé, me esperaba algo más.
- Te conozco ya lo suficiente como para saber que te gusta
– dice Isco directo.
- No me gusta, solo es mi amigo – contesta y mi corazón
empieza a romperse, porque a mí, a mí ella me encanta.
- ¡Y yo soy monja! No me lo creo María, se nota a leguas
que te gusta y que a Marco también le gustas – dice esto último serio y quiero
matarle en este mismo instante.
- A Marco no le gusto, solo soy para él una amiga – dice con
un tono más apagado que el de antes y siento que está triste y no quiero que lo
esté.
- Créeme se os nota a los dos – dice mientras ve cómo le
estoy mirando para suplicarle que haga algo para que no se sienta así.
- Si tu lo dices Isco… - le responde sin ganas de replicar
ni discutir.
- Bueno bonita, me voy ya, que se que dentro de un rato
alguien te va a llamar y quiero que estés disponible para que le hables, que si
no me va a dar la tabarra preguntándose si te pasa algo por no cogerle. Buenas
noches y nos vemos mañana, bonita – se despide Isco mientras me giña el ojo.
- No tengo ni idea de lo que estás hablando – aunque en realidad creo que sabe a qué se
refiere – Buenas noches a ti también, nos vemos mañana – se despide y cuelga.
Me quedo en blanco sin saber
cómo reaccionar, es mucha información para asimilar.
- Le gustas – me dice Isco sacándome del trance.
- Si tú lo dices… - le digo sin creérmelo.
- Madre mía, sois los dos iguales – dice mientras se
desespera – te dejo solo para que hables con ella.
- ¿Qué? – le digo sin entender nada.
Y así sin más se va de la
habitación mientras se ríe.
Respiro tranquilo durante un
rato para devolver a mi cuerpo su pulso normal, aunque es difícil cuando
escucho su voz. Me revoluciona.
Al cabo de un rato cojo el
móvil y la llamo. Espero impaciente a que me conteste, ya que la verdad es que
tengo ganas de hablar con ella y últimamente siempre la llamo sobre esta hora.
- Hola Marquito, ¿qué tal la concentración? – me pregunta
feliz y se nota cuando me habla.
- Hola peque, la verdad es que bastante bien – le digo
alegre también simplemente por escucharla. Y cuando la llamo oigo la risa
inconfundible del malagueño.
¿Pero esté no se iba a ir y
a dejarme solo? No hay quien le entienda. Coge alguna cosa y se vuelve a
marchar.
- ¿Estás nervioso por el partido de mañana? – me vuelve a
preguntar y me centro en ella y en nuestra conversación.
- No te voy a mentir pero sí, estoy muy nervioso – le
confieso con una risa nerviosa.
- No te preocupes lo vais a hacer muy bien y tú también –
intenta animarme y si es que cómo no voy a quererla...
- La verdad es que no lose, no sé si el míster me sacará al
campo o no – le contesto algo triste.
- El míster sabe lo que vales, deja que el tiempo demuestre
al mundo entero lo que vales, porque Marco, eres un gran jugador – me dice
sinceramente.
- ¿Tú crees? – le pregunto inseguro.
- ¡Pues claro que sí! Para mí eres el mejor, confío en ti
sin duda alguna – me dice entusiasmada, aunque después la línea se queda en
silencio y me doy cuenta de lo que acaba de admitir y no puedo evitar sonreír.
- Así que… ¿soy tu favorito no? – le digo en un tono
pícaro.
- Eh… Bueno… Sí – me contesta nerviosa.
- Muchas gracias peque, por darme ánimos – le contesto
dejando el tema de lado para no ponerla nerviosa e incómoda.
Pasamos casi una hora entera
hablando de varios temas, de lo que ha hecho durante el día, de lo que se ha
comprado, del partido de mañana… De todo un poco, haciendo que me distraiga y
eso es lo que necesitaba, distraerme y pasar un buen rato, aunque sea por
teléfono.
- Pequeña me tengo que ir ya a dormir para descansar bien
para mañana – la digo dulcemente mientras se me escapa un bostezo.
- Claro, no te preocupes, tienes que descansar para estar
mañana al 100% - me contesta.
- ¿Nos vemos mañana no? – le pregunto esperanzado.
- Por supuesto, nos vemos mañana allí – me contesta – Buenas
noches Marquito.
- Buenas noches peque – le digo – te quiero.
- Y yo a ti – me contesta.
¿Acabo de decirle que la
quiero? ¡Y ella me acaba de decir que me quiere! Pasan unos segundos, unos
segundos para asimilar sus palabras, el significado de esas palabras. ¿O pueden
que hayan pasado minutos? La verdad es que no lo sé, solo sé que me dormí
pensando en esas palabras y en su significado. En lo que significaban al salir
de mi boca y al ser correspondido con las mismas.
Pero a veces pasa otra
tormenta que lo vuelve a arrasar todo otra vez.
Hola amores!!
Aquí estoy con un nuevo capítulo!! Espero que os haya gustado y espero poder ir subiendo más de seguido.
Gracias por leer y comentar.
Besos, María.

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