¡BAILA! 2




¡BAILA! 2

No entiendo que es lo que me estaba pasando, porqué actuaba así, pero estaba muy nervioso, bastante diría yo. Además, todos mis compañeros nos están mirando a los dos, pero sobre todo a mí, ya que no dejo de mirar a María. Pero es que no puedo dejar de hacerlo, cuando la miro, me recorre un cosquilleo agradable por mi piel.

Como hemos terminado el entrenamiento me dirijo al vestuario para cambiarme cuando entro todos se me quedan mirando.

       -        Vaya con Asensio – dice Sergio de repente.
       -       Ya, ya – le contesta Dani Carvajal mientras ambos se ríen.

Y no entiendo absolutamente nada de lo que están hablando. Nada.

       -       ¿De qué habláis? – les pregunta para enterarme.
       -       Y se hace el loco – dice Lucas mientras se ríe.
       -       ¿Qué? – pregunto sin entender nada.
       -       A ti te gusta la prima de Ceballos – dice Isco mientras se ríe.
       -       ¿Qué? No que va – digo rápidamente mientras miro a Dani para convencerle.
       -       No nos puedes engañar – dice Bale.
       -       Te has quedado empanado mirándola – continua diciendo Theo.

Todos en el vestuario empiezan a carcajearse y a vacilarme con María. Con la chica morena de ojos color chocolate que me ha cautivado, que me ha dejado prendido.

¿Estoy enamorado? Es muy pronto para averiguarla, solo sé que por ahora me llama mucho la atención.


Después de ducharme y vestirme, y entre broma y broma, finalmente acabo de meterme en el coche para poder llegar a casa y descansar un poco. Al llegar a casa me encuentro con que no hay nadie, ni mi padre ni mi hermano.

A veces cuando estoy en casa no dejo de sentirme solo y angustiado, ya que a decir verdad estaba solo, no había nadie. Pero aun así, sabiendo que tengo a mi padre y a mi hermano, no dejo de sentirme solo. Me sigue faltando algo, bueno a alguien, en concreto a mi madre. Aunque he aprendido a vivir con ello, muchas veces cuando me encuentro en esta situación no puedo dejar de pensar en ella y cuanta falta me hace en mí día a día.

Uno nunca deja de necesitar a una madre. Nunca.

Me hago la cena, algo ligero para seguir con la dieta. Al acabar me siento en el sofá y me dispongo a ver una película cuando suena el timbre de la puerta. No sé quién puede ser, porque no esperaba a nadie.

Abro la puerta y me encuentro a un Isco muy sonriente.

         -       Traigo palomitas – me dice mientras entra por la puerta como si fuera su casa.
Isco se dirige hasta el salón, se sienta y espera a que llegue hasta él.
         -       ¿Qué haces aquí? – le pregunto curioso.
         -       Venga a ver una película y a hacerte compañía – me dice sonriente.
       -       Bueno está bien – le digo mientras sonrío – vamos a ver que película vemos – le contesto.

Nos sentamos a ver la película y como la película me aburre mucho salgo al jardín y me siento en el borde de la piscina. Al cabo de un rato oigo que unos pasos se acercan hasta que se sientan a mi lado. Giro la cabeza y me encuentro con los ojos de Isco.

         -       ¿A ti tampoco te gusta la película? – le pregunto mientras me río, porque la verdad es que la película era un poco aburrida y eso que lo hemos elegido nosotros.
        -       Sí pero además quería hacerte compañía un rato, que hace mucho que no pasamos mucho tiempo juntos solos, ni charlamos… – me dice mientras me da una palmada en la espalda.
        -       Se de lo que quieres hablar Isco pero no tengo ganas de hablar de cómo me siento con respecto a lo que ha pasado hoy– le digo con un deje de derrota mientras apoyo mis manos sobre las piernas y recuesto mi cabeza sobre ella.
         -       Está bien pero que sepas que me tienes aquí para hablar – me dice Isco – pero creo que tienes que hablar.
          -       Lo sé – le contesto.
          -       ¿Qué te ha pasado con María? – me pregunta intentando sacarme información.
          -       Si te soy sincero, la verdad es que no sé qué es lo que me ha pasado. Ha sido verla y mi mundo ha comenzado a girar sobre ella – le contesto.
          -       Te ha revuelto todo – me dice Isco.
          -       Sí – le digo.
          -       ¿Pues a qué esperas para conocerla? – me insiste.
          -       No lo sé – le respondo dudoso.
          -       Lánzate – me dice.
          -       Bueno ya veremos – le respondo.

Pasamos un rato más hablando y charlando de todo y de nada, de nuestras cosas, de nuestras vidas…

           -       Por cierto, acuérdate de que mañana no hay entrenamiento – me dice Isco.
           -       ¿Qué? – le pregunto mientras salgo ensimismado de mis pensamientos.
        -       Mañana es el día de las familias – me responde mientras me da una colleja para despertarme – Irán mi padre y mi hijo, ¿quién va a ir de tu familia? – me pregunta.
         -       No creo que vaya nadie – le respondo mientras agacho la mirada - ¿Qué itinerario tenemos?
         -       Por la mañana tenemos un concurso de alguna cosa, cada año es diferente, luego comeremos todos juntos y por la tarde iremos al Bernabéu a la fiesta en la que algunos aficionados pueden conocernos – me explica.
          -       No está mal el planning – le digo mientras me levanto – creo que es hora de irnos a dormir – le digo mientras nos levantamos.

Despido a Isco, quien se queda a dormir en la habitación de invitados. Me meto en mi cuarto y me pongo el pantalón del pijama. Me meto en la cama e intento dormirme. En lo último en lo que pienso antes de dormirme es en su sonrisa.


A la mañana siguiente los rayos de sol me despiertan. Hoy va a ser un día muy largo. Me visto con unos pantalones cortos vaqueros ya que hace calor y una camiseta negra de manga corta.

Bajo a desayunar e Isco y yo nos vamos a Valdebebas. Cuando llegamos están casi todos allí, Sergio con Pilar, Lucas con su mujer, Marcelo con los niños… Y también aparece corriendo el hijo de Isco, Isquito.

Nos vamos a cambiar cuando de repente aparece Dani con Natt y con la chica que me ha robado el sueño.

         -       ¡Hombre aquí están las nuevas incorporaciones a la familia! – dice Marcelo con gracia.
            -       Pero mira si lleva tu número Marco – dice bueno grita Isco mientras alza las cejas y me da un codazo a Marco.

Yo no puedo evitar sonrojarme cuando lo dijo y cuando miro a María veo que ella también se ha puesto roja. Vaya par de dos que somos.

             -       El concurso de este año es de baile – nos dice Zidane mientras señala el escenario que habían colocado en el campo.
             -       ¿En serio? – dice preocupado Kross.
             -       Si así es – sigue diciendo Zidane – Se bailara varias rondas y en cada ronda se irá eliminando a gente. ¿Queda claro?
              -       Si – respondemos a coro todos los jugadores.

Vamos subiendo todos, niños y mayores, al escenario y nos vamos colocando. Yo prefiero colocarme en la parte media del escenario, mientras veo que María se coloca atrás para que nadie la viera.

            -       ¿Qué pasa que te pones atrás para que no veamos lo mal que bailas? – le pregunta Isco en tono burlón.
             -       No me gusta ponerme delante – le suelta María.

La música empieza a sonar y todos nos ponemos a bailar. Pasan pocas rondas cuando me eliminan. Bajo del escenario y me quedo observando al resto mientras baila. Mis ojos se dirigen en cuanto puedo a María y no puedo dejar de hacerlo, porque la verdad es que bailaba muy bien. ¡Vaya que sí bailaba bien!

Llega la última ronda y los únicos que no están eliminados son Marcelo y María. Todo el mundo le decimos a Marcelo que no se preocupe, que han visto bailar  a María y que la va a ganar fácilmente. Aunque la verdad es que no estoy muy seguro de ello, creo que esconde algo.

Observo como todos le vamos dando palmadas de ánimo a Marcelo y mientras puedo ver como el primo de María, Dani, no para de reírse. Veo como sus miradas se cruzan y se ríen.

Suben al escenario y María deja que empiece Marcelo. Al ser la última ronda tiene que ser un baile improvisado y para su suerte le ponen una canción muy brasileña. Un tipo de música que para él le viene muy bien.

Cuando acaba todos los presentes le aplauden, incluida María, porque hay que ser sincero Marcelo ha bailado muy bien. Pero ahora la toca a ella, estoy impaciente por verla, y creo que no me voy a equivocar con respecto a ella.

Cuando acaba de bailar no se oye ni un ruido. Me quedo con la boca abierta mientras la observo, es absolutamente increíble.

         -       ¿Qué ahora quién se ríe? – nos pregunta mientras se ríe – Eso os pasa para que nunca subestiméis a una mujer.

Como era de esperar el premio se lo dan a ella, aunque no duda ni un momento en dárselo a Marcelo, es sin duda el justo ganador de esta competición, ya que por lo visto ella jugaba con ventaja.

            -       Ahora vamos a bailar otra vez, pero esta vez por parejas. Así que cada mochuelo con su polluelo – dice el míster mientras todos nos reímos por su metáfora.

No sé dónde meterme ahora ¿con quién me voy a poner? No tengo a nadie…

De repente, aparece Isco a mi lado y me empuja contra alguien. La sujeto para que no se caiga y la miro a los ojos.

              -       Creo que nos ha tocado juntos – le digo a María mientras sonrío.

Ella me sonríe de vuelta, una sonrisa hermosa, y nos juntamos para bailar.


No sé si es suerte o no pero creo que me espera un tiempo muy largo, porque los dos estamos cortados, los dos somos tímidos, pero a pesar de eso, nuestros ojos no pueden parar de mirarse. Y quiera o no me siento muy tranquilo sujetando a mi compañera de baile. Me siento como en casa cuando tengo entre mis brazos a María Ceballos.








Hola amores!!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo!! Siento haber tardado tanto en subir, pero estaba de exámenes. Pero aquí estoy de nuevo, poco a poco iré subiendo más y más capítulos.

¿Qué os ha parecido? Espero como siempre que os haya gustado y que comentéis.

Gracias por la espera y por leer.

Besos, María.

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