PARA SIEMPRE
PARA SIEMPRE
Los días pasaban y yo cada
vez estaba más confusa con lo referente a Marco. ¿Por qué? Simplemente cada día
hace que me enamore más y más de él, pero aún no puedo confiar en él, no
después de lo que pasó.
Salgo de la puerta en
dirección al colegio para llevar a Natt y como todos los días al salir de la
puerta me encuentro con una carta. Sé perfectamente de quien son, desde aquel
día he recibido todos los días una. Pero no solo cartas, sino que de vez en
cuando me encuentro con algún pequeño detalle por su parte. Y es que en
realidad me conoce muy bien. Sabe que los grandes regalos y los caros no van
conmigo. Sabe perfectamente que los pequeños detalles, los que nacen de él, son
los que más valoro.
Guardo la carta bajo la
atenta mirada de Natt, quien sonríe como una tonta, para leerla cuando este
sola en casa.
Al volver del colegio, me
encierro en mi habitación mientras Natt mira los dibujos en la televisión. Saco
la carta, miro su exterior y sin pensarlo más, la abro.
Hola amor,
Te escribo en esta carta como cada día, todo lo que
quiero decirte con el fin único de que me creas cuando te digo que te echo de menos.
Quiero decirte tantas cosas… que no puedo hacerlo frente a frente porque me
enredo en tu mirada, me distraigo con tus labios y me envuelvo en tu sonrisa. Y
entonces se me olvida decírtelo, porque cada momento que paso a tu lado, es el
mejor de cada día.
Pero quiero hacerlo porque debes saberlo, debes de
tenerlo siempre presente. Debes saber que era tan feliz contigo… porque me
hacías reír, porque me hacías temblar, porque me hacías soñar. Y desde que no
estoy contigo mi vida se ha vuelto gris. Era tan feliz contigo porque cada día
notaba tu respeto, tu aceptación a mis manías y a mis pasiones, porque nunca
intentaste cambiarme.
Era tan feliz contigo, porque a tu lado me sentía, por
fin, que formaba parte del mundo, y ahora que no estoy contigo me siento
perdido. Por tu forma de minimizar los problemas, por la complicidad que
habíamos creado y que yo me encargué de destruir y por ello me arrepiento todos
y cada uno de los días. Porque contigo había empezado a cobrar sentido él “para siempre” y quiero seguir a tu lado
para que mi vida siga teniendo sentido. Porque con un simple abrazo tuyo yo ya
soy feliz.
Y sabes que no soy el mejor expresando mis sentimientos,
soy un desastre, así que voy a intentar decírtelo de la única forma que sé, y
si hace falta lo haré todos los días. Sin licencias poéticas, sin metáforas y
sin versos con rima, así, cruda y brutalmente, te quiero. Y así es como tengo que decírtelo. Eres la mujer de mi
vida. Y podría escribirlo en mayúsculas porque tengo la certeza de que es así.
Por tu manera de colorear mi vida, por la energía que me
das, por las risas compartidas y por los secretos desvelados, por todo eso eres
especial, especial para mí. Y por todo eso y por más te admiro, porque eres
grande y generosa y porque a pesar de los obstáculos que la vida te ha puesto
en tu camino, tú, María, me has enseñado a amar. No es sólo mi amor, también te
adoro.
Soy el hombre más afortunado por decir que estoy
enamorada, hasta las trancas, de la mujer más maravillosa del planeta, de la
mujer que me ha robado el corazón.
Por y para siempre amor.
Te quiero, Marco.
Unas lágrimas surcan mi cara
después de leer sus palabras. Siempre, con cada una de sus cartas, me hace
llorar. Me siento como en una montaña rusa de emociones, una que nunca se para
y que siempre tiene mi corazón acelerado, cómo cada vez que le veo.
Esa misma tarde los chicos
habían organizado una cena en casa de Isco y habían insistido en que fuéramos
las dos. La verdad es que el pequeño Isco y Natt habían congeniado muy bien y
se divertían mucho juntos.
Al llegar y dejar los
abrigos en la entrada Natt fue corriendo en busca de Isco y yo pase al salón
donde ya estaban todos.
- Siempre la última no sé como lo haces – se queja mi primo
Dani.
- Si tuvieras a Natt y vivieras en la otra punta entonces
hablaríamos – le contesto mientras le saco la lengua y él se ríe.
Saludo a todos con dos besos
y un abrazo, se han convertido en mi nueva familia, en mi familia de Madrid. Y
llego el turno de Marco. Me miraba serio, expectante, como siempre que me ve.
Esperando una reacción por mí parte.
Me acerco a él dispuesta a
darle dos besos, como persona educada, ya que un abrazo aún no estoy lista.
Antes de llegar, saca la mano que tiene tras la espalda y me tiende una rosa
roja. Mi cara se vuelve roja de la vergüenza, una sonrisa aparece y mi corazón
se estruja un poquito más.
Estos pequeños detalles son
de los que hablo, pequeños e inesperados que hacen que mi corazón se estremezca.
Le cojo la rosa que me
ofrece y al hacerlo nuestras manos se rozan, mi piel se estremece y mi corazón
se acelera. Le miro a los ojos y sé que a él también le ha pasado lo mismo.
Le saludo con dos besos,
aunque los suyos los prolonga más de la cuenta, con la intención de retenerme
más junto a él. Pero a pesar de todo nada es fácil en esta vida, y si de verdad
quiere recuperarme va a tener que currárselo. Ya lo está haciendo, pero aún no
es suficiente.
Durante la fiesta, mientras
estamos en el jardín, siento unas manos colocarse en mi cintura. Me giro para
saber quién es y me encuentro con sus ojos.
- ¿Podemos hablar? – me pregunta Marco.
- Sí, claro – le contesto.
Me coge de la mano y me
lleva a un lugar más apartado para poder hablar tranquilamente.
- ¿Has recibido mis cartas? – me pregunta otra vez.
- Sí – le respondo sin más.
- ¿Y? – me sigue insistiendo.
- ¿Qué quieres que te diga Marco? – pregunto esta vez yo
confusa.
- Sí te gustan, que es lo que sientes cuando las lees, no
se algo – dice serio mientras espera a que hable, pero no lo hago – No sé que
más hacer, de verdad que no lo sé – vuelve a decir mientras se echa las manos a
la cara.
- Marco, yo… - intento decirle.
- No sé qué hacer para que me perdones – me interrumpe
mientras me sostiene mis manos sobre las suyas – No lo sé. Y me estoy volviendo
loco. Te necesito María, te necesito en mi vida, conmigo. Estoy dispuesto a
hacer lo que sea por ti, sólo tienes que decirme que debo hacer – me mira
suplicante.
- No es tan fácil Marco, esto lleva tiempo, yo necesito
tiempo, no es fácil perdonar a alguien cuando te ha sido infiel. Por mucho que
te quiera – le explico.
- Lo sé, pero la espera me está matando. Estoy dispuesto a
dejar el fútbol si hace falta – dice desesperado.
- No Marco, el fútbol es tu vida y yo no soy nadie para que
lo dejes – le digo mientras me levanto.
Salgo del jardín, y bueno
prácticamente salgo de allí corriendo, necesitaba aire.
- ¿A dónde vas? – me pregunta Dani.
- Me voy a casa ya – le contesto.
Estoy a punto de salir
cuando se me ocurre una idea.
- Dani – le llamo y se gira volviéndose a acercar a mí.
- Dime – contesta.
- ¿Me haces un favor? – le pregunto y el asiente – Te importa
quedarte con Natt estos días, no quiero que pierda colegio y yo ya he acabado
las prácticas este mes.
- Sin ningún problema ¿pero a dónde vas? – me pregunta
curioso.
- Necesito volver a alejarme un poco de esto, respirar otra
vez, me estoy agobiando un poco. Volveré a Santander, así aprovecho para ver a
mis padres y para arreglar unos asuntos de la Universidad que quedan
pendientes.
- Está bien, no te preocupes por ella – me contesta Dani.
- Gracias, eres el mejor primo del mundo, te quiero – le digo
mientras le abrazo y le doy un beso en la mejilla.
Me marcho a casa para
preparar todo, tengo el billete de avión comprado para mañana así que me
dispongo a hacer la pequeña maleta para estos días.
Mientras la preparo pienso
en todo lo que ha pasado, en todo lo que me ha pasado desde lo de Marco. Y poco
a poco me voy dando cuenta de las cosas, de lo que va sucediendo, de lo que voy
sintiendo, de lo que quiero hacer.
Estas
mini vacaciones serán cortas sí, pero unas vacaciones muy intensas, que no sé
si me acabaré arrepintiendo de haberlas cogido.
Hola amores!!!
Aquí estoy de nuevo otra vez!! ¿Qué os ha parecido? ¿Qué creéis que pasará? Se avecinan nuevas cosas, ¿lograrán superarlas o qué pasará?
Espero que os haya gustado y como siempre vuestros comentarios.
Gracias por leer.
Besos, María

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