EXTRA III - CONTIGO HASTA EL FINAL




EXTRA III - CONTIGO HASTA EL FINAL

Un año después…


Nervioso intento ponerme bien la corbata pero las manos me tiemblan y al final soy incapaz de hacerlo. Unas manos quitan las mías y se pone a hacerme el nudo de la corbata. Alzo la mirada y me encuentro a mi padre, mientras una sonrisa se dibuja en su cara.

       -       Respira – me dice mi padre cuando termina – todo va a salir bien – me contesta sonriendo.
          -       Yo sólo… es que nunca me había sentido así de nervioso – le digo sincerándome.
          -       Es normal hijo – me contesta mi padre mientras me da una palmada en la espalda.
         -       ¿Y si no aparece? ¿y si me deja plantado en el altar? – pregunto nervioso mientras me desespero y comienzo a andar dando vueltas por la habitación de mi casa en Mallorca.
          -       Aparecerá – me dice mi hermano seguro – créeme que lo hará. Está muy enamorada de ti, te ama, así que estará allí en el altar y te dirá el sí quiero, ya verás – me dice mientras me da un abrazo.

Salgo de mi casa y entramos en el coche rumbo a la iglesia. Los nervios me atrapan y no me dejan pensar en otra cosa, todos los miedos me invaden pero en el fondo estoy muy ilusionado, mucho, porque a partir de hoy comenzamos una nueva vida, una vida juntos.

Al llegar allí me espera en la entrada mi tía, quien va a ser mi madrina. Ojalá hubiera estado mi madre aquí para acompañarme al altar, ojalá. Pero sé que esté donde esté va a estar acompañándome y va a estar orgullosa de mí. Entro con mi tía después de darnos un abrazo y espero al pie del altar. Espero al momento en el que María entre por esa puerta para darme el sí quiero. No puedo creerme que haya llegado el día ya.

Al cabo de unos segundos, la puerta se abre y aparece Natt vestida con un precioso vestido llevando las arras. Después la chica más hermosa comienza a caminar hacia mí. En cuanto la he visto lo demás ha dejado de existir, no hay nadie más que ella. La miro y me sonríe, eclipsando a todos. Camina con pasos firmes pero demasiado lentos para mi gusto, ojalá tenerla ya aquí conmigo, no puedo esperar más.

Ahora más que nunca estoy convencido de que he tomado la mejor decisión de mi vida, de que María es la mujer de mi vida.


Narra María:


Estoy muy nerviosa, no paro quieta, voy de un lado a otro de la habitación en casa de los tíos de Marco. Mi madre está aquí conmigo, igual que Natt, Iris, las primas y la tía de Marco. Estoy casi lista, lo único que me falta es ponerme el vestido. Me miro al espejo y observo mi cara, estoy que no me reconozco, pero me gusta, me gusta mucho, estoy preciosa. Al cabo de unos segundos llaman a la puerta e Iris la abre para dejar pasar a dos personas a mi habitación.

      -       Gilberto, Igor ¿Qué hacéis aquí? ¿Va todo bien? – pregunto preocupada al verles, no quiero ni pensar en que Marco se haya echado para atrás y haya decidido no querer casarse.
        -       No te preocupes, no pasa nada – me dice Gilberto.
       -       Marco está deseando verte y casarse contigo – me dice Igor mientras sonríe – está muy nervioso – me dice y yo suspiro aliviada.
        -       Sólo veníamos para darte algo – me dice Gilberto mientras saca una pequeña caja y se acerca a mí – Esto de aquí – me dice mientras abre la caja y me enseña un tocado precioso de flores – pertenecía a la madre de Marco – dice un poco emocionado – lo llevo el día de su boda y nos gustaría – dice refiriéndose a Igor y a él – que lo llevarás en la boda, se que María habría querido que lo llevarás – termina de decir.
        -       Claro – digo emocionada y ya llorando porque sé que esto será muy importante para Marco.
         -       Gracias – me dice Gilberto para depositar un beso en mi mejilla.
        -       Vas a ser la novia más espectacular del mundo – me dice Igor para abrazarme – pero ahora nos tenemos que ir, no vaya a ser que al novio le dé un ataque – me dice riéndose y yo le imite.

Cuando se van mi madre me coloca el tocado en el pelo y después me ayudaron a colocarme el vestido. Al estar lista me subo al coche y  nos dirigimos a la iglesia. A la salida me encuentro con mi hermano y con mi padre. Mi hermano me da un abrazo, igual que mi madre y entran en la iglesia.

        -       Estás preciosa – me dice mi padre algo emocionado.
        -       Gracias papá, pero me vas a hacer llorar y no quiero – le digo mientras le abrazo.
        -       ¿Lista? – me pregunta mientras me ofrece su brazo para que le agarre.
        -       Sí – le contesto en un susurro – pero no dejes que me caiga – le digo mientras cojo su abrazo y nos disponemos a entrar en la iglesia.
        -       Nunca – me responde.

Iris me ayuda con la cola del vestido y entramos en la iglesia, todo el mundo me mira pero yo solamente tengo ojos para mi chico, para mi novio, para Marco. Allí está plantado en el altar con un traje y está muy guapo, más que ningún día. Pero lo que lo hace increíblemente guapo es esa sonrisa que no ha desaparecido de su cara en cuanto me ha visto. Yo tampoco puedo quitar la mía pero ha sido verle y todos los nervios se han ido, han desaparecido. Y es que no puedo estar más feliz, más feliz y enamorada de ese hombre que me está esperando en el altar.

Cuando llego hasta él me despido de mi padre y Marco me tiende una mano para ayudarme a subir el escalón. Me quedo frente a él y me aparta el velo mientras una sonrisa se dibuja en su cara. Se acerca a mí y deposita un beso en mi mejilla.

         -       Estás hermosa – me susurra en el oída ya que el cura comienza a hablar.
       -       Tú también – le respondo en voz baja pero de repente su mirada viaja a mi pelo y acaricia el tocado que llevo.
        -       Es… - intenta decir – es de mi madre – dice emocionado y yo simplemente asiento porque no puedo decir una sola palabra – gracias amor, no sabes lo que significa para mí – termina de decir en un susurro mientras una lágrima traviesa surca su mejilla.

Me acerco a él y con mis dedos borro esa lágrima. Sonrío y comenzamos a prestar atención al cura. Bueno, yo estaba muy nerviosa y no para de mirar a Marco igual que él. Nuestras manos no habían dejado de estar entrelazadas durante toda la ceremonia hasta que llega el momento de nuestros votos. Pido empezar yo, porque sé que si empieza él no voy a ser capaz de decir mis votos. Así que respiro profundo y le miro a los ojos mientras nuestras manos siguen entrelazadas.

      -       Marco, amor, empezamos nuestra historia de amor superando barreras, tú eras de Mallorca y vives en Madrid, yo soy de Santander y vivíamos a kilómetros de distancia, tú eres un futbolista profesional, un famoso y yo simplemente soy una maestra y madre soltera, aunque esto último dentro de poco cambiará. Pero a pesar de nuestras diferencias conseguimos llevar a cabo lo que nos propusimos, conseguimos que está relación funcionase. ¡Y vaya si lo conseguimos! Contigo me siento segura, me siento a salvo, tú eres esa luz que le faltaba a mi vida. Me haces ser mejor persona – le digo mientras le miro a sus ojos, esos ojos que brillan emocionados – Desde el primer momento que te vi, supe que teníamos una conexión especial y no me equivoque. Eres el hombre que nunca me imagine tener en mi vida, porque superas con creces mis expectativas. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Sé que serás un padre excepcional, lo sé por la manera que tienes de cuidar a Natt y quiero formar una familia contigo. Estoy segura al 100% de quiero que seas el padre de mis hijos – sigo diciendo mientras noto como comienza a llorar y a mí se me forma un nudo en la garganta – Quiero estar contigo, esperarte sola en casa hasta que vuelvas de un partido. Quiero ir a ver un partido a cualquier parte del mundo solo por verte feliz haciendo lo que te gusta. Quiero ser tu hombro en el que llorar cuando llegue la derrota y celebrar tus victorias y tus logros. Quiero ayudarte a conseguir tus sueños y tus metas. Juntos – mis piernas flojean un poco debido al nerviosismo pero continuo hablando – Elegí el camino más difícil, yo elegí quererte y todas las consecuencias que con ello conlleva. Elegí que fueses la persona que llenase mis días de sonrisas, elegí que me comieras a besos y elegí también tu voz al otro lado del teléfono, porque sí, me pasaré muchas noches hablando contigo tras un teléfono. Elegí que no quería otros abrazos, ni otras manos deambulando por mi pelo. Elegí que tú fueras mi locura y mi cordura. Elegí las idas y venidas, las despedidas. Elegí la impotencia y la incertidumbre. Elegí no poner límites, elegí arriesgar y jugármela por ti sin pestañear. Te amo Marco y todo lo que soy es gracias a ti, te doy todo mi ser, te entrego todo, porque mi corazón ya no me pertenece, es completamente tuyo, ayer, hoy y mañana, siempre será tuyo – termino por decir aguantándome las ganas de llorar.

Al terminar se acerca casi corriendo hacia mí mientras me planta un cálido beso en la mejilla.

        -       Te amo – me susurra al oído.

Nos separamos mientras sonreímos los dos y le quito sus lágrimas que corren traviesas por sus mejillas. Coge mis manos, les da un pequeño apretón para después suspirar profundamente para hablar él ahora. Yo también respiro profundo preparándome para lo que viene, porque sé que lloraré, lo sé, porque siempre lo hace.

       -       María, desde el mismo instante en el que te vi supe que eras la mujer de mi vida. Tardé un año en pedirte matrimonio, pero estaba tan seguro que esto iba a funcionar que quería que todo saliera bien. Antes del accidente estaba decidido a pedirte que te casarás conmigo – me dice y me quedo sorprendida porque no tenía ni idea – sé que puede pensar que era una locura, que éramos muy jóvenes pero estaba seguro de mis sentimientos hacia ti y quería pasar el resto de mi vida contigo. Quiero pasar el resto de mi vida contigo. Hemos superado una infinidad de obstáculos, muchas pérdidas en nuestra vida – sigue diciendo – tu hermana, tu cuñado, mi madre – dice esto último de manera entrecortada – sus pérdidas nos han hecho ser quienes somos ahora, nos han hecho ser fuertes. Pero hay una pérdida, una que nos ha unido más si cabe, que nos ha hecho crecer juntos y amarnos aún más – dice y sé a lo que se refiere mientras una lágrima surca mi cara – la pérdida de nuestro bebe nos ha unido de tal manera que nunca llegué a imaginar que podíamos estar – todo el mundo se queda mudo ya que casi nadie lo sabía, no quisimos contarlo – María, te amo más que a mi propia vida. Prometo que te protegeré, que te valoraré profundamente tu corazón y nuestra unión. Prometo amarte fielmente, renunciado al resto. Prometo estar contigo en lo bueno y en lo malo, afrontando juntos todas nuestras alegrías y también todos aquellos obstáculos que se nos presenten. Prometo estar en la salud y en la enfermedad, independientemente de donde la vida nos lleve, te protegeré siempre, confiaré en ti y te respetaré. Compartiré tus alegrías y penas, te consolaré en los momentos de necesidad. Me comprometo a cuidar y mantener tus esperanzas y sueños. Mantendré todo ello a salvo a mi lado, así como cuidaré de Natt de la misma manera, como si fura su propio padre – sigue diciendo mientras voltea la mirada para ver a la pequeña, yo no paro de llorar en ningún momento – Todo lo mío, ahora es tuyo. Te doy mi mano, mi corazón y mi amor desde este momento y por el resto de nuestras vidas – termina de decir.

Nos miramos a los ojos y no puedo llorar de la emoción y de la felicidad por tener alguien como él a mi lado. Me acerco a él y no me importa nada, simplemente le abrazo con fuerza, con ganas, necesitaba sentirle cerca de mí.

        -       Te amo – susurro en su oído.

Después el cura siguió hablando para pasar con los anillos y con el momento del sí quiero.

       -       Marco Asensio, ¿quieres recibir a María como esposa y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y amarla y respetarla todos los días de tu vida? – pregunta el cura a Marco.
         -       Sí quiero – responde Marco mientras mira de una manera segura que me pone la piel de gallina.
       -       María Ceballos, ¿quieres recibir a Marco como esposo y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y amarle y respetarle todos los días de tu vida? – me pregunta el cura.
        -       Sí quiero – respondo a Marco mirándole a los ojos y veo como brillan y una sonrisa amplia en su cara.
         -       Yo os declaro marido y mujer – dice el cura – puedes besar a la novia – sentencia el cura para finalizar la ceremonia.

Marco se acerca casi desesperado a mí para besarme con ansias. Echaba de menos sus labios y su calidez. Al separarnos nos mirarnos y sonreímos como dos par de idiotas enamorados. El resto de la gente vitorea y nos silban y nosotros no podemos estar más contentos.


Entrada la madrugada…


Marco me quita el vestido de novia con ansias mientras me da besos por el cuello y la clavícula.

        -       Dios, no sabes las ganas que tenía de quitarte el vestido – me dice con voz ronca.

Simplemente me río y dejo que continúe acariciándome, besando. Le quito la corbata y la chaqueta, así como la camisa. No dejamos de besarnos, ni de transmitimos todos los sentimientos que sentimos, todo el amor que nos profesamos. Mientras estamos desnudos encima de la cama Marco me observa con deleite, con admiración, con amor y me sonrojo.

         -       Eres la mujer más hermosa sobre la faz de la tierra – me dice – adoro que te sonrojes – sigue diciendo mientras se ríe – soy el hombre más afortunado del mundo por tenerte a mi lado. No quiero perderte nunca – me confiesa mientras se acerca más a mí y posa su frente sobre la mía – eres el amor de mi vida. Te amo – dice finalmente.
        -       Tú también eres el hombre de mi vida Marco y no sabes cuánto llego a amarte – le respondo sincera.

Nos besamos y bajo una noche estrellada, en la habitación de un hotel en Mallorca, consumamos nuestro amor, nuestra noche de bodas. Sellando así nuestro pacto de amor eterno, nuestro amor incondicional el uno por el otro, entregando nuestro corazón al otro y custodiando el del otro, como si fuese el tesoro más preciado del mundo, porque para nosotros, para nosotros lo es.

Es por y para siempre.

Contigo hasta el final.










Hola amores!!

Aquí tenéis un nuevo capítulo que espero que os haya gustado, también espero vuestros comentarios. ¿Qué creéis que va a pasar en los próximos capítulos?

Gracias por leer y comentar.

Besos, María.

PD: quedan pocos capítulos para el final, así que aprovecharlo al máximo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

AGRADECIMIENTOS

LLUVIA

¿SÍ O NO?